Martes
Octubre 28,2008

Vivimos otra nueva etapa electoral, es cuando estamos pensando por quiénes votaremos (no escogeremos) de un grupo de fulanos que desean manejar la res pública y las alcaldías municipales. Lo peculiar de este período es la monótona verborrea expresada en los medios de comunicación y en una atiborrada propaganda conformada por carteles y vallas de todo tipo que denota la picométrica actividad mental de la gran mayoría de polítiqueros y de sus asesores demostrada en sus anuncios propagandísticos. Los plagios de rancheras están pidiendo salida para darle cabida a los de reguetón y de “hip hop”, todo con la idea de identificar al votante con sus intereses propios: a un adolescente no le gusta la música “puñalera” como tampoco le agradan los “ritmos urbanos” a un adulto maduro. No se vislumbra ni un adarme de creatividad en estos “mensajes de la democracia”, también siguen hablando de Villeda Morales, de Tiburcio Carías Andino, parece que hay un alto en el tiempo de estos distinguidos demos agein.

La lengua es un conjunto de signos linguisticos definidos que los humanos aprenden y retienen en la memoria; no se trata de un desorden al momento de organizar o interpretar un mensaje. La naturaleza de estos signos es variada y rica en polisemia:; por consiguiente debemos ser claros cuando hablamos o nos hablan. Si los mensajes de estos aspirantes a regir los asuntos públicos están tergiversados es evidente que el destinatario tenderá a confundirse o el hablante caerá en el adefesio verbal por aquellas personas que conocen un poco de la lengua.

En un cartel, de esos enormes que colocan en las carreteras y en edificios altos, que está en el segundo anillo periférico de San Perdo Sula se publicitan dos personas, una como alcalde la otra como vice alcalde. Se nota a todas luces que quien diseñó ese rótulo anda por los caminos de la amargura en gramática española porque no sabe que vice es un prefijo y va unido a la palabra: vicealcalde, vicepreseidente, vicerrector.

La palabra carácter (en plural es caracteres, no carácteres) tiene varias denotaciones muy diferenciadas,i veamos dos similares: “Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una persona”. ej.: Juan tiene un buen carácter. Otra es “Fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía”, ej.: Roberto es un hombre de carácter.

Si el carácter implica firmeza, un individuo que de un momento a otro cambia de criterio carece de carácter. Una precandidata a Vicepresidenta dice en un anuncio: “Estoy con Roberto Micheletti porque es un hombre de carácter y de decisiones firmes”. (es indudable que si tiene carácter también toma decisiones firmes). El presidente de nuestro Congreso Nacional en un principio se opuso al proyecto Petrocaribe y de súbito cambió de idea; también estuvo muy en contra de la Alba y en unos días más se convirtió en defensor de esa iniciativa. ¿No habrá alguna confusión semántica de mi parte?

Es importante recordar que el carácter y el temperamento son palabras muy afines, pero no iguales. El temperamento (entre otros significados) es la manera de ser de la persona: “El temperamento de mi amigo es muy débil para ese cargo”. No hay que olvidar que el temperamento también es la constitución particular de cada persona que determina su carácter. Luego, una persona que no posee firmeza en sus decisiones tiene temperamento sanguíneo:Los sentimientos más que los pensamientos reflexivos le llevan a tomar sus decisiones.

Es una pena que el nivel del lenguaje de un gran sector de los hombres políticos sea tan tercermundista. En un programa radiofónico de San Pedro Sula escuché siete anuncios en los que se está promocionando igual número de precandidatos a diputados (entre nacionalistas y liberales) y en los mismos aparecen las palabras honestidad, honradez y capacidad. Sería absurdo que estos pretendientes dijesen lo contrario, nadie dice mi casa se moja; aquéllos son adjetivos que van implícitos y suena sospechoso repetirlos. ¿No podrían variar su discurso?

Y hablando de adjetivos hay uno que es de hierro en el nivel de la política vernácula, se trata de granítico. Dicen: El partido tiene unidad granítica donde este adjetivo actúa como una metáfora de consolidado, fuerte, firme. Este calificativo lo escucho desde 1962 cuando Modesto Rodas Alvarado y Ramón Ernesto Cruz andaban en campaña proselitista, y aún no pierde “vigencia”. También es imposible que falte la frase “el partido de las milicias eternamente jóvenes”, una expresión de escaso sentido en el contexto actual. Percibo que muchos de los personajes que intervienen (y ambicionan participar) en las cosas del Gobierno y negocios del Estado jamás han hojeado un diccionario (escolar, por lo menos) de la lengua castellana.

Domingo
Octubre 19,2008

jack

Para vivir feliz no se necesita de tanto. Es cosa de buscar la madurez y la sensatez para no embaucarnos en una ristra de “necesidades”, obligaciones que no nos las inventamos, nos las inventan. Unas prescindibles y otras muy importantes.

Por ejemplo, el teléfono fijo. Hace muy pocos años en Honduras tener una línea telefónica era un verdadero privilegio. Ahora, por la necesidad de estos medios, hay otras compañías, aparte de la estatal, que ofrecen ese servicio y…hasta más barato. Hace quince años nadie andaba teléfono celular; actualmente ese aparato (que para muchos no es tan necesario) ha dejado de ser un lujo porque hasta el ser humano más humilde porta uno. Por supuesto que la Internet es el medio que  ha dado infinidad de sustentáculos para el progreso de la humanidad.  Qué interesantes cambios ha habido a lo largo de estas décadas que han posibilitado una vida más suave y productiva.

Pero no todo todo esto es necesario, tambien hay “bienes” superfluos,  y que además se adquieren (obviamente) con dinero. No hay cena gratis, dijo alguien por ahí. La economía del libre mercado ha puesto, y pone, un sinfín de señuelos para los potenciales compradores.  En toda esta situación, la lengua, con sus multiples accesorios, es en definitiva un instrumento determinante para el éxito de cualquier sistema económico pensando en que la palabra es capaz de convencer y persuadir a cualquier individuo, en este caso, para que compre o adquiera algo. Hablando de “anzuelos” o trampas” , en el calendario comercial anual hay un catálogo de festividades que en el fondo guardan el propósito subyacente de explotar la euforia de los individuos y sacar ganacias económicas: Halloween y Thanksgiven son dos buenos ejemplos mercantilistas.

Halloween apareció en este país, Honduras, cuando no teníamos televisión por cable ni Internet, pero sí televisión por antena. Esta “fiesta” no se mencionaba hace unos cuarenta años en nuestras escuelas y tengo la seguridad de haber oído hablar de “la fiesta de las brujas” allá por 1971. De aquel tiempo acá ha sido algo continuo con la ayuda oportuna de los medios de comunicacion social. Pero, qué es Halloween. Es una fiesta inglesa que algún buen sentido debió de haber tenido en el pasado porque estaba relacionada con la víspera del Día de todos los Santos, pues se celebraba, y se celebra, el 31 de octubre. Ahora comporta la idea de terror, brujas, de calabazas anaranjadas, velas encendidas, todo esto para incentivar el morbo de los receptores. Los negocios anuncian atuendos especiales para esa época; los centros de receación nocturna decoran sus salas con motivos de esa “celebración” y la juventud se estimula para “pasar un rato feliz”.

Otra festividad que es bastante alentada aquí en Honduras, generalmente en las escuelas bilingües, es Thanksgiven. Desde el siglo XVII en Estados Unidos existe esta famosa fiesta y se celebra el último jueves de noviembre. Acción de Gracias (así se llama en español) es un festejo que los estadounidenses consideran como algo infalible y de mucho interés, más que la Navidad. Mis parientes y amigos inmigrantes allá en EUA le llaman Día del Pavo porque es cuando más se consume esta galliforme. Ahí se agradece a Dios por todo lo bueno que ha sucedido. ¡Qué bien! Vale la pena admirar la actitud que tienen los gringos frente al  Creador.

Pero Halloween y Thanksgiven no son parte de nuestra historia cultural. Los muchachos hablan de Halloween sin tener la mínima idea de su significado y en su inconciencia copian modelos que destruyen su idiosincrasia. Es excusable que muchos locutores y presentadores de medios audiovisuales hablen de estas actividades como propias, porque cmuchos de estos ”transmisores de ideas” carecen de una adecuada  competencia ilustrativa. Pero no se perdona que en  las instituciones educativas se patrocinen semejantes alienaciones. Ya pronto estaremos viendo a los escolares cargando palos de escoba, trajes negros de brujas y una calabaza para participar en Halloween sólo porque esos “centros del saber” se quieren promocionar y ganar clientes. o tratar de estar en sintonía con los vecinos del norte de América. Halloween es otra “necesidad económica obligada” para vender calaveras, gorros, ropas negras y una camándula de tonterías que, más que distraer, despersonalizan al individuo.

Pero lo que antes fue una fiesta del calendario místico, ahora comienza a tambalearse: el Día de los Difuntos. El 2 de noviembre (muy cerquita de Halloween) es la fecha cuando los camposantos se llenan de dolientes. Pero no es un momento de alegría porque lo que se recuerda es la muerte; no obstante, ésta en el pasado era una ocasión que se tomaba muy en serio, ahora pasa sin pena ni gloria porque sólo se concreta en hacer una visita a la última morada, poner flores sobre el sepulcro y ya. Este acontecimiento no se publicita porque los sujetos están muertos y…no son posibles compradores. Los pavos y las calaveras fosforescentes sí tienen  compradores. ¡Vaya, yo con mis quijoterías!

Miércoles
Octubre 8,2008
 
Siempre estamos teniendo inconvenientes con las confusas preposiciones y parece que no queremos mejorar, las mezclamos sin detectar las fallas. No es lo mismo cheque a nombre de Juan que cheque en nombre de Juan, trabajo por ti que trabajo para ti, compre una camisa a Saúl que compre una camisa para Saúl. A, en, por y para son morfemas con usos específicos.
Barack Obama es senador júnior del Congreso de Estados Unidos en representación de llinois. En ese septentrional  país senador es sinónimo de diputado. ¿De dónde se origina la palabra diputado? Viene de diputar que es  ”destinar, señalar o elegir a alguien para algún trabajo o ministerio” o también  elegir a uno o más individuos para que representen a otros en determinado acto o entidad. Nosotros elegimos a lo diputados para que nos representen en el Congreso Nacional, no al Congreso Nacional. Por consiguiente es “DIPUTADOS DEL CONGRESO NACIONAL o DIPUTADOS EN EL CONGRESO NACIONAL”, no “diputados al Congreso Nacional”.
Hablando de Barack Obama, dicen sus biógrafos que es el quinto senador “afroamericano” en el Senado de Estados Unidos. También leí por ahí que el republicano Mel Martínez se proclamó ganador del disputado escaño del Senado por Florida, lo que lo convirtió en el primer “cubanoamericano” en llegar a la Cámara Alta; ¡o sea que Cuba no está en América!. Tuvo alguna Razón el señor Eduardo Galeano al decir ”Por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos, aunque los haitianos y los cubanos ya habían asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes que los peregrinos del Mayflower se establecieran en las costas de Plymouth” (La venas abiertas de América Latina). No señores, el “american” es gentilicio de estadounidense, PERO EN INGLÉS. Para los hispanohablantes todo lo que proceda de Estados Unidos es “estadounidense” y no “americano ni norteamericano”. En inglés es american embassy, pero en español es embajada estadounidense o embajada de los Estados Unidos. Habrase visto semejante ofensa etnolingüística que se habla se fútbol americano. Este violento deporte no debería llamarse fútbol porque en la mayor parte del juego no se emplean los pies, sino las manos. Pero si en verdad queremos llamarlo así, nuestra traducción es fútbol estadounidense, nada nos cuesta. El colmo es que el tercermundista balompié es conocido en el angloámbito como soccer, algo muy alejado de la etimología inglesa del fútbol “español”.
“Ya socializamos el proyecto”, decía el director de un colegio adonde trabajé. Parece que mi líder laboral quería decir que ya había compartido o consensuado el proyecto. Socializar es promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona (DRAE). Nada tiene que ver este concepto con lo que ahora se acostumbra. No obstante, por la fuerza colectiva, socializar pronto significará “ponerse de acuerdo, consensuar algo”; por ahora sólo es una floritura verbal del ampuloso emisor.

Dice don Otto Aramis Martínez, un excelente profesor de español ya en retiro, que aquí gran parte de personas se han vuelto jugadoras porque todas “apuestan”. Claro que apostar significa pactar con otro que quien tenga razón en una discusión, obtenga la victoria o acierte el resultado de un juego o contienda deportiva gana algo convenido, especialmente una cantidad de dinero:Te apuesto mil lempiras a que Honduras le gana a Canadá.
Pero hace unos días escuchaba en un programa radial a un famoso dirigente magisterial que hablaba sobre su lucha por la educación pública. En todo momento siempre se refirió a los problemas frecuentes que hay en este importante sector de la sociedad. Nunca habló de confiar en la educación oficial, siempre fue de dar apoyo. En ese sentido, el gremialista abundó con el “estamos apostando por la educación pública” y encima reincidió con tan equivocado verbo. Para aclaración de las dudas, he aquí algunos conceptos de APOSTAR sacados del Diccionario Panhispánico de Dudas:
1. Dar por cierto algo.  “Chavez optó por callarse la boca. No podía apostar que el rey Juan carlos aceptaría aquellas imprudencias”.

2. Manifestar confianza u optar por alguien o algo. En este caso, es intransitivo y se construye con un complemento precedido de por o, más raramente, a, ejemplo: Rueda apostó por sus jugadores en esta contienda;  o sea que el técnico colombiano confió en sus pupilos.Toda mi vida he apostado a esos valores (siempre he optado por esos valores). El complemento puede ser una oración subordinada introducida por que: «Muy pocos apostaban por que los “burritos” ganarían el partido; en ese caso es incorrecto escribir porque, en una sola palabra. En este último ejemplo está claramente empleado el verbo apostar: “muy pocos tendrían confianza en que los “burritos” ganarían el partido. No insistamos en cambiar significados a los significantes (a las palabras).

¿El Alba o la Alba?

Sábado
Septiembre 27,2008

La costumbre hace ley, dicen los que no quieren adapatarse a los preceptos legales. Es posible que la costumbre se convierta en ley; pero mientras tanto tenemos que enmarcarnos en lo que dicta la sociedad ordenada jurídicamente. Es indudable que las palabras (que no responden a normas jurídicas, sino a leyes naturales) y sus movimientos sintácticos surgen por las necesidades de los usuarios. Se imagina usted lo tedioso qu sería pedirle al vendedor un pequeño circuito integrado que realiza numerosas funciones en ordenadores y dispositivos electrónicos, para ponerlo en sus teléfono celular. Esto sería tremendo, es más fácil decir chip. U ordenarle al mesero que nos traiga una torta chata, hecha con harina de trigo amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes como anchoas, aceitunas, etc. Es más práctico decir pizza. También sería molesto preguntar por el precio del conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora. Mejor preguntar por el hardware. Claro que lo correcto sería buscar significantes castellanos, pero el chip, la pizza y el hardware no nacieron en comunidades de habla hispana, no las teníamos en nuestro corpus lingüístico; por tanto, tenemos que adaptarnos a esos significantes, porque después de todo son voces que han agrandado y enriquecido el lexico del castellano.

Pero lo tonto, lo chocante es sustituir palabras existentes por inmigrantes innecesarios. Ahora se está estilando en la nota frívola periodística la fastuosa socialite. Socialité es un neologismo estadounidense (recogido y deformado del francés) por el que se refiere a una persona de la clase acomodada, generalmente de sexo femenino, que participa en actividades benéficas, obras de caridad, encuentros y otros eventos de esa índole. No es un neologismo de primera mano en el castellano, que conste; el problema es que ni siquiera está bien empleado el nuevo huésped, pues parece que nuestros cronistas sociales lo dirigen sobre todo a esa señoras más famosas por su elegante y despilfarrada vida social que por las bondades de sus proyectos humanos. Son socialités las hijas de ex presidentes de la República, de reputados ministros del Gobierno, pero nunca una ex miss Honduras, un humilde profesor universitario de un desapercibido científico o artista . No hay necesidad de marcar con esta tontería a una “famosa”, esto más bien lo que hace es sentirnos avergonzados de nuestra lengua original.

En esas notas de la superficialidad mediática también observo términos como fashionista, fashion week. Una persona seria sabrá que este chorro de gringadas lo que provoca no es sino llamar la atención del vacío intelectual de un sector de lectoras, o lectores, con cultura un tanto ligera. Y no sólo atraen el interés esas incursiones boreales, también aquellas zonas del mediodía nos invaden con las telenovelas; ya escuchamos y leemos palabras como zaperoco (desorden, alboroto) una voz coloquial nada nuestra, pero que ya la está usando la coloquialidad periodística local. De cualquier manera no es nada bueno que la costumbre se convierta en ley en este caso, como en tantos otros.

Y hablando de costumbre, sabemos que todo sustantivo que comienza con a tónica se actualiza con el determinante el, esto es para evitar la cacofonía. Decimos el hacha, el ama, el agua porque estas voces comienzan con a acentuada (no necesariamente tildada). Hay una sigla muy famosas en el ámbito comercial internacional, aunque muchos consideran que también incluye aspectos políticos: el Alca. Alca significa área de libre comercio de las Américas. Verá usted, amigo lector que el núcleo (área) de este sintagma nominal empieza con á, es evidente que se actualizará con el. Por otro lado andan con el Alba, que en principio es el acrónimo de Alternativa Bolivariana para las Américas. Alternativa no comienza con a acentuada, pues la intensidad tonal de esta palabra está la sílaba ti, por consiguiente se actualiza con la, la alternativa. Usted jamás diría el Alternativa Bolivariana de las Américas. Ahora bien, si el señor Hugo Rafael Chávez Frías desea identicar su proyecto con la primera luz del día antes de salir el Sol, o con vestidura o túnica de lienzo blanco que los sacerdotes, diáconos y subdiáconos se ponen sobre el hábito y el amito para celebrar los oficios divinos; es decir, con los conceptos de alba, entonces será el alba, así, en minúscula. Pero a todas luces se sabe que ese caballero (quizá por medio de sus asesores) lo que hizo fue un acrónico, acrónico con algunas deformaciones porque ahora dicen Alternativa Bolivariana para los pueblos de América. Es natural que por costumbre los hablantes confundan el Alba (de amanecer) con la Alba (de Alternativa Bov….). Pero también es natural que debemos hacer las aclaraciones y no seguir como mi amigo Inocente, que va donde va toda la gente. Seamos auténticos con nuestros usos verbales y no repitamos tonterías sólo porque otros equivocadamente lo hacen.

Educación, religión y valores

Lunes
Septiembre 15,2008

Se presume que donde no hay educación hay barbarie. Se supone que si hay escuelas no hay cabida para la ignorancia. El berzota muchas veces no actúa por maldad, sino porque ha sido incapaz de establecer una linea entre lo bueno y lo malo. Es aquí donde la educación tiene una participación muy importante porque abre tantas posibilidades de discernimiento. Un ejemplo se da en Chile, Uruguay y Argentina, países con niveles educativos muy elevados donde no es nada extraño que miles de conductores del transporte colectivo tengan estudios universitarios y a la vez se desempeñen en sus profesiones académicas. Éstas son naciones del tercer mundo, pero con mejores posibilidades de estudios que nosotros: muy buenas escuelas y universidades y mayores oportunidades de acceso.

Aquí en Honduras exigimos demasiado de nuestros taxistas y buseros. Estos señores, no todos, pero sí la mayoría, son sui generis: rebasan a quien sea, se cruzan los semáforos en rojo, no guardan las distancias con otros vehículos, se meten en contravía en los bulevares, son incapaces de cederle el paso a un anciano o a una mujer que carga un niño, en fin. Son así porque una gran parte carece de educación y su perfil está estereotipado de tal forma que aun el hombre con formación universitaria se apropia de ese “formato” personal cuando por cualquier circunstancia le toca trabajar en este sector del transporte. Es cierto que todo grupo social es absorbente y (si no tiene una conciencia definida) sus miembros toman las características de la generalidad.

En San Pedro Sula hay una gran cantidad de escuelas, desde el nivel preescolar hasta el superior. En cada barrio es fácil encontrar un centro educativo. Cada año surgen más colegios y ya va en ese mismo camino la creación de universidades, se están acercando a la decena entre privadas y estatales. Por supuesto que esto es muy, pero muy bueno. Asimismo, ya no es extraño ver a cualquier niño que hable inglés porque la educación bilingue (a pesar de sus marcadas deficiencias, hacen mucho en beneficio de la educación) está muy difundida en esta ciudad y en el resto del país.

La religión también es un medio de formación. En las iglesias se enseñan valores por medio de La Biblia. Es interesante ver que los templos siempre mantienen fieles en sus cultos. También es interesante saber que la Iglesia Católica aquí (como en tantos otros países) sostiene y apoya instituciones educativas de indiscutible calidad, unas de paga y otras gratis. Los protestantes también tienen lo propio en estas tareas: administran escuelas, colegios y universidades y casi todos con excelente calidad.

No hay razón entonces para pensar que gran parte de nuestra gente sea tan carente de respeto, tan pobre culturalmente y atrasada en el ámbito científico y ético porque no tegamos escuelas ni iglesias. Tenemos los accesos para llegar a ser críticos del entorno, para admirar lo bueno, para discriminar lo prosaico de lo sublime y no caer en lo desopilante ante nuestros vecinos.

No hay excusa. Desafortanadamente sí hay un pretexto: un buen sector de la eduación anda en manos de personas que lo que yo sé de coreano es lo que ellas conocen de educación: nada. Por experiencia propia sé que no hay absolutamente ninguna rigidez en el control gubernamental sobre las escuelas privadas (y casi nada en las oficiales). Muchas de estas empresas educativas, no todas por supuesto, son verdaderos socos con aires de liceos. Es paradógico que en varios colegios bilingües su director desconoce el inglés y de paso es abogado, ingeniero, economista, no profesor. Por otra parte, abusan de sus maestros con horarios agotadores, explotan a los padres de familia con cuotas dispendiosas, pagan sueldos por debajo de lo que exige el Estatuto del Docente Hondureño. Encima de esto también he observado que en muchas de estas instituciones sus programas incluyen asignaturas estadounidenses como Social Studies, con temas exclusivamente de Estados Unidos, Math, materia en cuyos ejemplos se habla de penny, dollar and nickle, denominaciones monetarias que nada tienen que ver con nuestra realidad. Aunque también llevan Cívica, Estudios Sociales y otras clases de nuestros programas oficiales, que deberían ser en inglés si en verdad desean que los muchachos manejen una doble cultura. Por aquello de estar en sintonía con los “blancos” celebran Thanksgiving y la Easter, una especie de Semana Santa diferente a la nuestra. Todo esto en algún momento podría desfigurar la identidad del discente, del educando.

Lo mismo sucede con las iglesias. Muchas de estas instituciones, aparte de lo religioso son ejemplos de desarrollo cultural y científico, de moralidad y ética. Pero aquí, con sus tantas excepciones, también aparecen casos donde los líderes no siempre poseen las bases mínimas de la hermenéutica para leer e interpretar los textos bíblicos y, a veces sin saberlo, en vez de construir un verdadero hombre más bien lo deforman. He visto religiosos que apenas saben leer deletreando y está claro que por buenas intenciones que tengan, su competencia no llena las expectativas de su feligresía.

Hasta qué punto una religiosa mal dirigida puede dañar al ser humano que ahora están apareciendo “predicadores” con un desfile de falacias y argucias haciéndoles creer a sus seguidores que con sólo apoyar económicamente a la obra están listos para lograr lo que quieran, sobre todo amor y una verdadera estabilidad económica, que es lo que más buscan la gente. Muchos papanatas toman esto como verdades categóricas, indiscutibles. También pululan por ahí los “parapsicólogos, mentalistas, quiromáticos”, charlatanes, embaucadores que acaparan espacios radiales y de televisión para esquilmar los bolsillos de humildes personas inventando piedras, aceites y una ristra de tonterías. El solo hecho de que un supuesto “nigromante, clarividente” con el campanudo título de “hermano, maestro o profesor”mencione el nombre del Creador es suficiente para que los incautos se convenzan y se persuadan de que ese sujeto les cura infinitos males o les da los instrumentos necesarios para “ganarse la lotería” o “conseguir un amor imposible”.

Como vemos, no siempre la educación y la religión son factores decisivos para el buen desarrollo cultural, moral y ético de una sociedad. Habrá que considerar quiénes, y por qué, manejan estos dos importantes cometidos de la sociedad y así establecer convenientes resultados. De lo contrario este comentario seguirá siendo siempre una más de mis quijoterías.

Lunes
Septiembre 8,2008

A José Simón Azcona le llamaban Pepín, a Ramón Ernesto Cruz, Monchito Cruz. Hay un viejo activista liberal muy conocido: Chilo Cruz. Mis coterráneos me conocen por Cando. Bien se le pudo haber llamado Josecito, Simoncito al extinto presidente Azcona, Ramoncito al efímero gobernante nacionalista o Cecilito a mi paisano liberal. Monchito es el diminutivo del hipocorístico Moncho.
Juancito, Manuelito, Anita, Ramoncito, Luisito, Marielita, son nombres en diminutivo. Pepe es un hipocorístico de José y de Pedro. Si usted se fija en Chico, Paco, Pancho, no reconocerá ningún parecido con Francisco, pues éstos son sus hipocorísticos.
Los diminutivos e hipocorísticos son considerados como nombres propios y por supuesto se inician con mayúscula. Es natural, entonces, que no tienen que ir entrecomillados. En inglés, para el caso, Bill es el hipocorísitico de William y nunca usted vio escrito “Bill” Clinton. Lo mismo pasa en español, hay nombres que se modifican: Paco Medina es un cantautor de los más recordados en Ho
nduras y estoy seguro que su nombre no era ése, era Francisco.

Tampoco se puede decir que los hipocorísticos y los diminutivos son apodos. Nuestra crónica de sucesos a menudo anota casos como: “Fulano de tal, alias ‘Tito’, se entregó a la Policía y luego vemos que este individuo se llama Héctor; es ovio que Tito no es ningún apodo sino su hipocorístico. En conclusión, Mel no es apodo, es el hipocorístico de Manuel, va con inicial mayúscula y sin comillas.
Somos muy creativos y ahora se ha puesto muy en moda un verbo: agendar. Cuando era niño y me invitaban a las sesiones de un equpo de fútbol del barrio, “Éstos son los puntos de la agenda“, anunciaba don Rafael Merlo. Rápido yo intuía que era la lista de los temas que se iban a tratar en la reunión. Ahora, como todo el mundo anda tan “programado”, están las agendas electrónicas que hacen ese mismo trabajo y si es posible con mayor precisión. Pero ya comienza a dar vida el novísimo agendar. “Este proyecto no está agendado en el actual presupuesto”. Qué dificultad hay al decir que “ese proyecto no está programado o previsto en el actual presupuesto”. Agendar es un verbo inexistente e innecesario en español, ya tenemos “programar”. Dejémonos de culteranismos.
Ahora también hablamos de clonar tarjetas de crédito, chips de teléfonos celulares; se clonan” úmeros de taxis. ¿No será más directo decir que se falsifican todas esas cosas?. Si ando un taxi con el mismo número de registro de otro, está claro que hay una falsicación o alterarcion de documentos públicos. Pienso que este verbo es de uso exclusivo en las ciencias naturales. La RAE dice que clon es el conjunto de células u organismos genéticamente idénticos, originado por reproducción asexual a partir de una única célula u organismo o por división artificial de estados embrionarios iniciales. Luego, clonar es producir clones. Nada tiene que ver con la falsificación.
Otro problema un tanto tedioso es el de los gentilicios. No hay una regla específica que defina exactamente cómo se les lamará a los habitantes de determinado lugar. Ahora que estamos con la emoción de Concacaf rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 pasamos pendientes de los canadienses, costarricenses, haitianos, cubanos, surinamenses. Éstos son los gentilicios de esos países, (en todo caso en español). Por nada del mundo debemos creer que los ciudadanos chinos se nombran a sí mismos con ese adjetivo, ni siquiera China se llama así en su idioma original: Zhongghuó es el nombre de la nación más poblada del mundo (claro, para ellos). Como nosotros lo que tratamos de saber son los gentilicios traducidos, lo mejor es emplear el derivado del exónimos de los países. No olvidemos que el exónimo de Zhogghuó es China, el de London es Londres, el de Deutscland es Alemania, el de New York es Nueva York. Luego decimos chinos, londinenses, alemanes, neoyorquinos. El gentilicio de United States es american, pero el de Estados Unidos, en español, es estadounidense. Sin embargo, el gentilicio de Jamaica alterna con jamaicano y jamaiquino, los dos son válidos. Estos adjetivos no siguen una norma gramatical, cada lugar se apropia de su gentilicio y lo acomoda según sus intereses. Se imagina usted lo incómodo que resultaría el gentilicio de Puerto Corés considerando todo ese nombre, o Tegucigalpa, es mucho más fácil decir porteños y capitalinos.

La música, la lengua y el consumismo

Lunes
Septiembre 1,2008

El hombre, por su naturaleza creativa, tuvo que aprender a hablar para zafarse del contexto animal irracional. Articuló palabras y formó mensajes para establecer comunicación. Millones de años después supo escribir (se cree que la escritura apareció hace unos cinco mil años), algo que lo elevó muy por encima de lo imaginado.

Parece que en la comunidad primitiva no hubo propiedad privada tal vez por la abundancia de alimentos y la poca gente que había. Pero tras de que surge la propiedad privada, la sociedad se divide en clases y va acompañada de diferentes sistemas políticos y económicos. El feudalismo sucede a la comunidad primitiva por muchos siglos. Pero desde princiopios del segundo milenio de nuestra era, el sistema feudal se va perdiendo para darle lugar al actual, al capitalismo. El Capitalismo tiene sus caracterrísticas esenciales (debo aclararles que no sé nada de Historia,de Ciencias Políticas ni nada de economía. Lo que anoto es producto de investigaciones) y una de ellas es la libertad de iniciativa privada para desarrollar actividades económicas. Conforme a esto es válido todo lo que lleve al consumismo para mantener este modelo político y económico.

Pero, qué tiene que ver esto con la palabra. Mucho. La expresión oral o escrita es la primera herramienta más poderosa para darle vida y soporte a cualquier sistema social. Y encima de esto lo iconográfico y la música también aportan una ayuda fundamental. Las bebidas gaseosas transnacionales jamás habrían triunfado sin un verdadero apoyo publicitario que va acompañado de hermosas figuras humanas, cantantes, futbolistas, en fin. Lo mismo se da con las comidas rápidas (que tantos daños provocan en las personas) que nunca “quiebran”, pues atraen y muchas veces mantienen una multitud de consumidores a pura publicidad. Este modo de producción nos inventa hambres ficticias con solo “oler” las hamburguesas o las pizzas en los anuncios televisivos o saborearlas cuando las vemos en las vallas que abundan en la ciudad (valgan las sinestesias en estos ejemplos).

No es lo mismo anunciar un bebida alcohólica que la venta de una casa. Tampoco es similar el comercial que se hace para una panadería que el de un hospital. En todo caso hay formas específicas para llamar la atención del potencial cliente. Cuando leemos o escuchamos sobre las matrículas en los colegios, escuelas y universidades notamos que se hace un verdadero derroche de mercadotecnia - a veces en una forma muy empírica, pero sugestivo-, igual hacen los brujos, charlatanes y curanderos. Todos quieren vender su producto y sacarle el máximo provecho.

Pero si usted escucha un comercial con fondo “musical” reguetonero de un hospital, es muy seguro que la imagen que tiene de ese centro de salud se pone en precario. O cuando mira y escucha mensajes “cristianos” en la televisión y a la vez lee, en la parte inferior de la pantalla, los números de las cuentas bancarias en moneda local o en dólares de pronto su percepción es otra: me quieren quitar la plata; otros suponen que con poner plata en esos cultos religiosos ganarán la eternidad, todo va a depender de la capacidad de convencimiento y persuación del hablante.

Pero el colmo del “capitalismo salvaje”, como decía al anterior Sumo Pontífice, es que una alma mater privada de esta ciudad anuncia las matriculas con un fondo musical de una canción de Bee Gees (me imagino que han solicitado el respectivo permiso por los derechos de autor de esa bonita canción). Por lo general a nuestros estudiantes poco o nada les importa la calidad academica de sus casas de estudio y con ese anzuelito fácilmente los empresarios de la educación le retuercen la mente al indolente educando para que llegue a “estudiar” . Un estudiante o un padre de familia con un ápice de sentido común no le tomaría ninguna formalidad a esos “templos del saber”. Pero estos comerciantes saben llegar al destino donde los muchachos tienen sus puntos débiles. Qué tiene que ver una pieza de “rock” con la tarea científica, absolutamente nada. Pero la juventud es sensible a percibir cualquier tontería que se la envuelvan en papel brillante. Por nada del mundo usted creería que prestigiosas universidades como UCLA de California, LSU de Baton Rudge, Georgetown de Washington o La Pontificia de Salamanca vendan su oferta educativa con ese tipo de publicidad tan mediocre, pobre y vacía.

A principios de este año, 2008, en una radioemisora salía el anuncio de un colegio secundario de aquí, de San Pedro Sula, ahí con voces tiernas y frescas se invitaba a los posibles alumnos para que ingresaran al instituto tal, “que es tu cole“, decía una parte del anuncio. En este caso además de la informalidad aparece una ingratitud: mutilan la palabra colegio. Percibí que los catedráticos de español de ese instituto se habrían de haber sentido avergonzados al observar tan terrible humillación al idioma.

Mi quijotería en esta ocasión va orientada a buscar que no se juegue con la ignorancia de tantos jóvenes que por miedo o problemas de autoestima no se enfrentan a los centros de estudios serios. Hay instituciones privadas y estatales en todos los niveles que merecen sumo respeto por la calidad académica y científica con que tratan el quehacer educativo; pero también hay otras que basadas en una envolvente publicidad cargada de imágenes - figura, representación, semejanza y apariencia de algo - su único objetivo es el lucro sin poner atención de lo que están vendiendo. Dejémosnos de musiquerías y sepamos seleccionar lo que queremos “comprar”.

Domingo
Agosto 24,2008

La lengua en su estructura profunda es una cosa y cuando ya se actualiza en la superficialidad es muy diferente. Cada palabra tiene uno o más significados que en su momento dado se les da un lugar. No hay necesidad de confundir al receptor con tanto atropello de significantes y significados (palabras y conceptos).

Un profesor de inglés (menos mal que no era de español) insistía en decir semáfaro y su argumento era que esta palabra implicaba un faro. No sabía el “anglomento”r que semáforo se origina del griego sema, señal y phorus, llevar: llevar señales. Nada que ver con los del faro. Pero mi amigo Carlos concluía que siempre le entenderíamos su mensaje. Es indiscutible que le entenderíamos, el problema es que la imagen cultural y profesional de este individuo se ponía en precario y sus alumnos copiarían semejantes vulgaridades de su maestro. Como Carlos, hay miles de personas que pronuncian mal esta ( y muchas más) palabra quizá porque desconocen su verdadero significante.

Hace unos días en Estados Unidos fue ejecutado Ernesto Medellín, un condenado a muerte por las leyes de aquel país. A Medellín no lo asesinaron, le quitaron la vida siguiendo un proceso legal que duró más de diez años. Se puede decir también que a este sentenciado lo ajusticiaron porque (dicen las noticias) había cometido un delito que en las tierras de Tío Sam es pagado con la cancelación de la vida. Pero aquí hemos adquirido los verbos ajusticiar y ejecutar (que son sinónimos) con el sentido simple de matar o asesinar. Entendemos que si una persona ha cometido delitos y hacemos justicia por nuestras manos, no estamos en lo legal, sencillamente estamos cometiendo actos ilícitos igual que la persona a quien “ajusticiamos”. En consecuencia, ejecutar y ajusticiar no es matar así nomás, es liquidar a la persona siguiendo un juicio legal y no por cuenta propia de los ofendidos. Quienes ajustician o ejecutan a una persona no son asesinos ni homicidas, son verdugos.

“Acribillan a dos personas”. Nuestras notas de sucesos suelen hablar de acribillar como un equivalente de morir por balazos. Pero también dicen que fulano fue apuñalado y se recupera lentamente. Acribillar quiere decir hacer agujeros o heridas con cualquier cosa sin que obligatoriamente la persona expire. Diferente es que alguien muera acribillado (porque sucede) igual que apedreado, golpeada, envenenado. En consecuencia, acribillar no significa matar.

 No sé por qué somos tan derrochadores en  la lengua. Alguien dijo que el carro había quedado totalmente destruido. Si ese vehículo está destruido es porque ya nada quedó de él. Lo mismo pasa con una frase muy frecuente: “El doctor operó completamente gratis al paciente”, aquí ese completamente sobra porque lo gratis no es a medias, es total.

Una característica del español nuestro es el uso del futuro perifrástico. Nadie dice: “iré a la Universidad, Juan comprará un carro, Tania estudiará en una escuela privada“. Todo el mundo expresa: “Voy a ir a La Universidadad, Juan va a comprar un carro, Tania va a estudiar en una escuela privada“. Esto no tiene nada de malo, es sólo una peculiaridad del castellano nuestro; sin embargo, su frecuente uso cae en derroche de palabras.

Un lector nuestro, Chris, me pregunta la diferencia entre tomar y beber. Son sinónimos relativos porque usted puede tomar café, el desayuno, la cena, pero no puede beber el desayuno. Tomar es beber y comer, pero también es agarrar; en cambio no se puede beber el brazo de su ser querido. Para ingerir líquidos generalmente se habla de beber: “No se permiten bebidas alcohólicas” es lo que se estila anuncia; sería extraño: “No se permiten tomadas alcohólicas”.

 

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Lunes
Agosto 18,2008

Según como usted lea así será su aprendizaje. Cuando yo era un niño de primer grado leí en la pizarra las palabras extrangero y vejetal, estoy muy seguro que tales vocablos no los había escrito mi maestro Wilfredo Tinoco, sino un alumno que mal sabía un poco más que el resto de la clase. Mi imagen mental grabó aquellas palabras y las escribía así, ni más ni menos, en lo sucesivo. Los profesores me reprochaban esos “horrores” de ortografía. Mucho tiempo transcurrió para que yo marcara en mi mente que lo correcto era extranjero y vegetal. Es imposible que un ser humano llegue a dominar absolutamente la ortografía, esto es por la enorme cantidad de palabras que el individuo desconoce, quizá porque no las necesita. Pero sí es posible que tratemos de escribir correctamente las lexías de uso diario, en la escuela, en el trabajo y en las conversaciones; y sin aparecen otras que nunca hemos leído o escuchado, ipso facto debemos buscarlas en el diccionario.

En la actualidad las personas hemos entrado en un letargo verbal, ya sólo repetimos la mínima cantidad de términos y expresiones. Esto pasa porque casi no hay lectura, y gran parte de la poca que existe es por obligación escolar, no por convicción. La lectura ha pasado a “mejor vida” porque para el modernismo intelectual es más fácil, por ejemplo, ver la película El llano en llamas que leer tan importante obra de Juan Rulfo. Cualquier persona nos cuenta El amor en los tiempos del cólera, Doña Bárbara, u otra  narración famosa, porque la vio en la televisión; pero muy escasa gente joven ha leído las historias escritas de estos filmes. No es muy común ver a los muchachos que en sus mometos libres estén leyendo una novela, un poemario, o por lo menos una revista “ligth”, de esas que tratan temas frívolos. No, no hay lectura. Y a los que vemos leyendo, en su mayoría lo hacen por una exigencia curricular, porque el profesor de español les va a hacer un control de lectura de algún libro.

Es bastante extraño encontrarnos con personas que les dé por escribir. Tal vez algunos adolescentes que están viviendo la época de sus amores libres o furtivos, momentos de ensueños o por simple interés artístico, de vez en cuando nos muestran uno que otro escrito literario para que se lo revisemos. Nuestros chicos están interesados por lo superficial, por lo evasivo: ver televisión, jugar Nintendo, PSP, Game Cube. Les encanta “chatear”, algo que casi siempre practican para intercambiar comentarios vacíos. De la oquedad cultural en nuestra juventud hay una muestra, entre tantas: cuando  a esas señoritas bonitas que andan en cosas de “top model”, de “missis”, por ejemplo, se les entrevista sobre sus pasatiempos, no pasan de contestar: “ir al cine, salir con mis amigos a cenar, a bailar o a platicar”, a veces (por quitarse o impresionar al entrevistador) dicen que han leído a Pablo Cohello o a Isabel Allende. Y lo mismo pasa con tantos muchachos, sólo que en éstos destaca un poco más “hablar de fútbol”. En ambos casos la lectura y la escritura no son preferencias, se han ido no sé a qué confín.

Los medios de comunicación social son empresas mercantiles cuyo fin, está más que claro, es el lucro. No obstante, nuestros periódicos escritos colaboran para ampliar el horizonte cultural de sus receptores, tienen secciones muy interesantes, todo va a depender del lector. Pero no se puede decir lo mismo de la televisión (con sus honorables excepciones) donde es muy poco lo instructivo que está a disposición. En este medio luminoso hay enormes cantidades de información “no muy  limpia”: sexo, sexo, sexo, droga, droga, alcohol, alcohol, a través de la música, telenovelas y programas denigrantes de la moral y la dignidad. Hay algunos canales de televison, aquí en Honduras - no sé si en otros países- que en la parte inferior de la pantalla transmiten mensajes de texto cargados de vulgaridad de fondo y de forma: t kiero Mria. Sin duda alguna, estos “mensajitos” son pagados por las personas emisoras y parece que a los propietarios de esas televisoras poco o nada les importa el gran daño que le hacen a la sociedad al facilitar semejante asesinato de la lengua española y por consiguiente a la educación.

En un comercial de una compañía de telefonía móvil apareció (el 15 de agosto de 2008) el texto all tus msgs d txt stan a 1/2 d precio. La firma publicitaria que diseñó y difundió este crimen en contra del español sabe perfectamente bien lo que está haciendo: entre más ignorantes haya, mejor será para potenciar el consumismo . Es injusto que mientras el Gobierno y organizaciones particulares buscan eradicar el analfabetismo, estas “nobles” corporaciones internacionales hagan todo lo contrario: empobrecer la educación de un pueblo que hoy por hoy anda muy revestido de pauperismo cultural.

 

a.

Domingo
Agosto 3,2008

Los participios son un verdadero dolor de cabeza y casi nadie quiere participar en convenios para manejarlos con claridad. Para entrar en acción es importante saber que el verbo tiene tres posiciones impersonales: el infinitivo, que es el nombre propio del verbo, por ejemplo, amar es el nombre de amar, funciona como sustantivo. El participio es la parte más importante en las formas compuestas del verbo: Juan ha amado, tú habrías querido a María; también actúa como adjetivo: Saúl es mi hijo amado. Luego está el gerundio, éste acompaña al verbo en sus formas compuestas progresivas o en las perífrasis: Dennis está escribiendo un cuento, Tania quiere pasar platicando toda la tarde. El gerundio también funciona como adverbio: Gustavo entró gritando.

  • El participio verbal termina en -ado, -ido, son los participios regulares. Pero hay verbos que debido a su origen, a su etimología, admiten sólo el participio irregular:-to, -cho: escrito, hecho.  Y otros participios, admiten su forma  regular o la irregular; por su puesto que es aquí donde hay algo de que hablar. Manuel Zelaya Rosales fue elegido por el pueblo. Él es un presidente electo. Significa que el participio regular va cuando es verbo; cuando es adjetivo la forma es electo. Sería absurdo decir que nosotros hemos electo al alcalde. Igual sucede con expresar cuando decimos  que Jorge ha expresado sus ideas. Expreso es lo que está claro, explícito, y además es una flexión del verbo expresar en presente de indicativo: yo expreso mis sentiminetos. Cuando va orientado al verbo en su forma compuesta es “expresado”: Así lo ha expresado el oficial; si se trata del tiempo presente cabe la forma expreso: Yo me expreso en garífuna. Pero  si se trata de un  sustantivo o adjetivo es ”expreso”: Vino en carro expreso.  

Pero en el caso de imprimir, impreso es valido como verbo y como adjetivo o sustantivo. Juan ha impreso sus libros, Ramón tenía que haber imprimido más discos. Sin embargo, cuando es adjetivo o sustantivo lo correcto es impreso: No hay material impreso. Se fue en el correo como impreso y por eso pagó menos de la tarifa.

Otros verbos sólo admiten el participio irregular, independientemente de su función semántica o sintáctica. como escribir, decir, hacer: Mi hija ha escrito su biografía. Presentamos un escrito ante la dirección de la escuela.  Lo ha dicho el jefe. Habías hecho un buen papel.

Dejemos de hablar de verbos y vamos a las palabras de moda. He sabido que Satanás es el Diablo, la antítesis de la Divinidad. Qué feo sería llamarle a un perro Satanás, si este animalito es históricamente “el mejor amigo del hombre”; no obstante, hay bárbaros que sí lo hacen. Pues bien, los informadores sociales y gran cantidad de usuarios de los medios de comunicación masiva ya están rayando el verbo satanizar (atribuir a alguien, o algo, notas en extremo perversas). ¿Será que todo lo malo que hacen las referidas personas o grupos es perverso? No lo creo. Dicen sus defensores que al magisterio  lo han satanizado. Se ha satanizado a la Enee, se sataniza a Hugo Chávez, se sataniza a todo, maldito sea ese diabólico verbo. Pero nadie dice lo contrario: sacralizar. Hay verdaderas situaciones que son dignas de llamarlas así, por ejemplo las obras que hizo la Madre Teresa en verdad que deben ser sacralizadas, van más allá de lo que hace el hombre común, pero no le hemos buscado ese carismático verbo. Nadie se acuerda de sacralizar el hecho de enseñarle a leer y escribir a una persona. Hay acciones que son obligadas y por tal fin son remuneradas: manejar un camión, dar clase en una escuela, recetar una medicina, en fin, no son sacralizadas ni satanizadas. Pero otras en realidad son malísimas y por supuesto satanizadas: robar, hurtar, violar, traficar con humanos y con drogas, éstas son realidades satanizadas. Pero bien podemos decir a secas que son malas, inmorales, despectivas, pérfidas, malignas, execrables. O verbos como vilipendiar, pervertir, envilecer, inficionar.  Al ver satanizados a ciertos sectores de nuestro diario vivir, estamos pensando en que los vemos como entidades prostituidas, vilipendiadas, humilladas, pervertidas.

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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