Archivos para el ‘Uncategorized’ Categorí

¿Racismo o discriminación?

Lunes
Enero 5,2009

Qué cosa más difícil sería querer homologar a las sociedades; es una idea imposible. Parece que este mundo es de egoísmo: unos somos más que otros y otros son más que nosotros. Es un axioma y de ninguna manera ideas opísculas porque jamás podríamos vivir en Utopía, esa ciudad ideal que don Tomás Moro planteó para suavizar los coflictos que se encierran en nuestras mentes.

He estado observando un anuncio en la televisión que trata sobre la oferta que hace el Seguro Social para las empleadas domésticas y los profesores jubilados. En ningún momento aparece ahí una anciano mentor protagonizando el filme propagandísticol; pero sí un dúo de “timidas” empleadas de oficios domésticos que quieren hablar por teléfoino para contarle, quizá, a un enamorado “que… que… que las empleadas domésticas ya tenemos seguro social”. Se nota que que las “actrices” del anuncio más parecen empleadas de oficinas que “trabajadoras de casa”.

Es manifiesto que en nuestro medio ser trabajadora doméstica denota un estigma de humillación y no de dignidad; una verdadera estupidez para quienes así opinan. La mayor parte de maestras de educación, enfermeras, secretarias y hasta “licenciadas” en cualquier cosa, cuando llegan a Estados Unidos o Europa con la intención de trabajar, lo primero que encuentran -si es que hay, pues - es un trabajo “en casa” (que por cierto no es tan mal pagado) donde limpian baños, pisos, asean viejitos, bañan y pasean chuchos (las nuestras en Honduras no hacen esto último) y no hay problema porque son trabajos y por consiguiente son honrosos allá y en cualquier parte del mundo. Pero aquí - por ignorancia cargada de asnería de mucha gente- la cosa cambia: hay una marcada discriminación desdeñosa por esos trabajos.

¡Ay, de un profesor o contador que le insinúen ir a trabajar de mesero!, se muere de la vergüenza, pero sí lo hace sin pensarlo más de una vez en otros países, claro, porque no lo conocen y muchas veces vivimos del qué dirán.

Pero, qué es discriminar, veamos: por una parte es seleccionar excluyendo: “yo no discrimino el inglés de Belice del de Jamaica”, o sea que no noto la diferencia. La otra es una definición sociológica: Dar trato de inferioridad a una actividad, persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc. Según este concepto, nosotros sí discriminamos socialmente a ciertos labores. El problema es que el concepto se determina en un contexto determinado y no en todos: si yoy profesor aquí lo seré donde sea.

Un gringo de Filadelfia me aseguró que hispanos (o latinos) y negros éramos la misma cosa. Este anglosajón no estableció discriminación racial entre estos dos grupos; claro que su comparación la hizo no por solidaridad, sino por actitud peyorativa u ofensiva. Pero mi sorpresa es que en esa misma ciudad del estado de Pensilvania, mis paisanos “mestizos” hondureños me pidieron que no me fuera a tomar una Budwaisser porque era cerveza de negros y que tampoco me metiera en la alberca porque había muchos negros en esa instalación. No hice caso a ninguna de esas observaciones porque las consideré - además de ofensivas- pedestres, prosaicas y jurásicas.

Ahora bien, qué cosa es racismo: es la doctrina que exalta la superioridad de la propia raza frente a las demás, basándose en caracteres biológicos:. Y la definición más clara y usual: sentimiento de rechazo hacia las razas distintas a la propia. Sin embargo, en una ocasión reciente escuché que en el hospital Mario Rivas no atendieron a un anciano enfermo y que éste iba a demandar por racismo a las autoridades de ese nosocomio. Supe que el senil no era negro, chino, gringo, sino un hombre mestizo. ¿Qué diablos tiene que ver el racismo con este caso? Nada. Pero sí tuvo razón de ser esta palabra cuando una diputada negra alegó racismo porque algún congresita se portó malcriado con ella y él hizo enfatizó en el color de la parlamentaria.

Por supuesto que hay relaciones entre discriminación y racismo, pero no toda discriminación es racismo. Ahora cualquier acto contradictorio que tenga que ver con la discriminación lo vemos como racismo y no siempre es así. Para el caso, aunque hay una ley, a los minusválidos no se les hace muy facil lograr un puesto de trabajo (indudablemente por sus situación física); o si en una institución hombres y mujeres hacen la misma labor y a éstas les pagan menos, en ambos casos hay es discriminación, no racismo. Si en un centro de trabajo, de estudios, hospital, iglesia, no admiten personas de ascendencia china, por ejemplo, ahí hay racismo. Este comentario lo hago porque ya empiezo a escuchar confusiones en estos dos sustantivos por parte de algunos trabajadores cuya materia prima es la palabra.

Martes
Diciembre 30,2008

Toso los pueblos tenemos cultura. Veamos un concepto general de esta palabra: “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc”. Según esta idea, no hay ninguna sociedad que carezca de cultura; sin embargo, hay formas más fuertes que otras y son las que imperan. Esto conlleva variables que determinan si una forma de vida, una filosofía o un lineamieto social se impondrá o no en una colectividad.

Los españoles destruyeron (con un castellano incipiente) una gran cantidad de lenguas en América, tiraron por la borda los esquemas religiosos y artísticos de nuestros aborígenes. Todos sabemos que los peninsulares emplearon la persuasión y la fuerza para acomodar sus ideas a los conquistados. Éste sólo es un ejemplo de aculturación avasalladora.

Casi todas casi todas nuestras formas de vida son una herencia de la “madre patria”; somos en la mayor parte católicos, por ejemplo. Es una realidad que aunque tengamos similares actitudes sociales, cada país marca diferencias idiomáticas; es decir, toda comunidad tiene su propia norma lingüística, algo que nada tiene que ver con el conjunto de rasgos o reglas gramaticales que coinciden con el buen uso de la lengua. Eugenio Coseriu considera la norma en el plano de abstracción lingüística situado entre el sistema y el habla. Esa norma serían las realizaciones prototípicas en el caso de los alófonos o las construcciones gramaticales estándares.

Si nos fijamos bien notaremos los diferentes alófonos de los hondureños con los hablantes hispanos de otros países. Los mexicanos pronuncian fuerte la “j” dicen “kaja”, nosotros, “k”"aj..a”; los argentinos dicen “kabasho”, nosotros “kabaio” (es común observar que muchos hondureños jugadores de fútbol cuando se quedan un par de meses en Sudamérica vienen hablando con esa norma). Los dominicanos del sur confunden la “r” final por “i” y dicen comei, caminai. El puertorriqueño pronucia la “rr” múltiple como “j”: “pejo por perro“, también cambian la r por l al final: cantal por cantar (éste último alófono es compartido con muchos sectores poblacionales cubanos).

Todas las comunidades hablantes tenemos una norma lingüísta establecida. Pero también están los regionalismos; de los cuales no nos podemos abstraer; los dominicanos nombran habichuelas a lo que nosotros conocemos como frijoles maduros - que en otras partes se llaman fréjoles, frijoles, judías, alubias-. María trabaja en una pollera aquí en San Pedro Sula, vende pollo frito; pero para algunos sudamericanos una pollera es una falda externa de vestido femenino.

Tanto los alófonos como los regionalismos conforman una relidad cultural de la lengua y son signos de identidad cultural de cada grupo de hablantes. Pero qué raro sería que de pronto saliéramos hablando como argentinos o como puertorriueños, nos miraríamos “graciosos”; habríamos perdido la auntenticidad. Y peor si no supiéramos decodificar sus términos, quedaríamos en el ridículo. Lo hermoso de este asunto es que seamos capaces de comprender y darnos a comprender con cualquier hablante independientemente de donde sea. Se preguntarán cómo, facil: siempre hay un español estándar, ese que se adquiere con la buena lectura y formación de calidad y que en cualquier parte del mundo hispano se comprende.

¿Qué es lo malo? Que nuestros modernos “cantantes” locales son tan indigentes de erudición que les pasa lo de la India María: ni de aquí ni de allá porque cuando entonan una “pieza musical” no se sabe si son boricuas, cubanos, dominicanos u hondureños por la esperpenta mezcla de alófonos y regionalismos ajenos al castellano catracho. Claro, esta zafiedad verbal no es sólo de los nuestros, también se da en los pueblos que están muy dominados por las culturas de exportación económica. Pero esto no nos inhibe de ser sui géneris como -por ejemplo- nuestros vecinos colombianos que en cualquier parte del mundo se les conoce por su ballenato y la cumbia; a los mexicanos por sus mariachis. Aquí también hay suficientes valores del arte que pueden hacer que esto no se convierta en una de mis quijoterías.

Despilfarro: concepto para la Enee

Miércoles
Diciembre 24,2008

La sociedad de consumo ha inventado, o despertado, una gran cantidad de conceptos: estrés, bulimia, anorexia. También han aparecido frases justificantes: comprador compulsivo, estar en forma, y otras tantas.

La influencia del pensamiento nuestro es occidental y aún se mantienen muchas de las ideas de Aristóteles (con su empirismo) Platón y Sócrates. A finales del siglo IV antes de Cristo surgió la escuela filosófica de los estoicos; estos pensadores propugnaban por vivir conforme a lo que la naturaleza ofrecía. Para los estoicos éste era el ideal del auténtico sabio. Afirmaban que la felicidad radica en librarse de las pasiones, en el sosiego del alma, en la indiferencia. Con estos principios no habría alcanzado desarrollo el capitalismo, tampoco tendríamos los famosos compradores compulsivos - aquellos que gastan a lo loco-; personas enfermas porque aun pudiendo no comen por estar en “forma”. Pero el humano es un ser libre, piensa y decide lo que va a hacer y no hay filosofía que lo ponga en su lugar. Es cosa sólo de madurez, pensar y saber hacer bien las cosas.

No obstante, muchos de estos fundamentos continúan vigentes por millones de personas que siempre persiguen un ideal práctico de la vida. Pero también otros buscamos el despilfarro (gasto excesivo y superfluo) y luego nos estamos lamentando. Es posible que se caiga en la prodigalidad por irracionalidad o por simple ignorancia, (comprendemos más el entorno si hay conocimiento, estudio, formación) y muchas veces nuestra gente parece que no discierne las consecuencias del derroche.

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) lleva ya muchos años de hablar de crisis económica y últimamente ha caído en la explotación indiscriminada de sus abonados con el abusivo ajuste por combustibles. La Enne es una de las empresas estatales más negligentes que tenemos los hondureños; parace que en todo momento está deseando que alguien la tome y terminar por completo en manos privadas. Nuestra institución energética tiene en sus manos hacerse más competitiva si pone un poco de su parte.

Hace una semana pasé por la primera avenida suroeste de San Pedro Sula. Allí están ubicados los vendedores ambulantes (que en este caso se convierten en estacionarios) y observé que en un día claro a las once de la mañana, había cuarenta focos incandescentes encendidos en cada uno de esos cobertizos donde exponen sus ventas los famosos comerciantes informales. No miré ningún medidor de energía en esos chiribitiles. Pasé por la noche por ese mismo lugar e igual, los focos continuaban encendidos, aunque ya los caramancheles estaban cerrados. ¿Quién paga esa energía? ¿quién controla esto? No lo sé. Se imagina, usted amigo lector, cuántos kilovatios se pierden sólo en esos locales. Estas personas no actúan por maldad, lo hacen porque carecen de conciencia - no son muy amigos de Descartes ni de Espinosa- respecto al daño social y económico que provocan; para ellos más bien apropiarse inadecuadamente de este servicio es un acto de “inteligencia”. Y mientras tanto, los anuncios de los focos ahorradores que nos “regaló” la Alba siguen abundando en los medios de comunicación: otro dispendio publicitario más del Gobierno.

Y hay otra forma de dilapidación que practica la Enne: es la sustracción continuada de electricidad de miles de “clientes”. La empresa energética manda a revisar un medidor por sospechas de hurto, quizá lo cambian, pero en ese mismo día el delincuente vuelve a “modificar” su aparato y el ilícito continúa. Otros fascinerosos son aún más directos: roban corriente sin tener que comprar el marcador. Fue muy halagadora la idea de instalar contadores computarizados, pero esto sólo se hizo en ciertas zonas y dejaron al resto haciendo de las suyas con el raterío de electricidad. Hay en verdad un marcado descuido y apatía en la Enee.

Y hablando de despilfarro, en esta Navidad las compañías de telefonía móvil han estado manipulando el pensamiento de todo aquel que disponga de algún dinero para crearle la necesidad de un aparatito de comunicación. No se puede negar que el teléfono celular evita muchos problemas y propicia infinidad de buenas oportunidades, igual que un automóvil, una computadora, por ejemplo. El problema está en no necesitar ninguna de estas cosas, tenerlas por pura superfluidad; para qué podría necesitar yo un Iphon 3G cuyo costo anda por los 600 dólares, si uno de esos baratos hace el trabajo básico: poner a las personas en comunicación; a un empresario, en cambio, sí le sirve ese artilugio por la serie de actividades que ese señor tiene que hacer: recibir correo electrónico, tomar notas, etc. Pero es más fácil ver vacío un supermercado (que vende alimentos, algo vital para los seres humanos) que una tienda de celulares. Son enormes las filas de personas que con númerto en mano están esperando que les atiendan para comprar un complejo telefono móvil que quizá sólo lo utilizarán para escuchar música, tomar fotografía o sencillamnte para llamar la atención de sus amigos.

Empero, en la estatal Hondutel, que también vende el servicio de telefonía celular, no se ven esas tediosas filas para comprar aparatos, sino para hacer una serie de reclamos por la ineptitud, desorden administrativo y desidia que deambula en esa empresa. En cualquier negocio de comunicaciones hay un minimo de atención al cliente que va más allá de Hondutel. Por ejemplo, usted reporta una línea telefónica en mal estado, puede pasar semanas, meses y hasta años para que sea reparada, algo que no sucede con las empresas privadas. Entonces cómo no nos van a estar ganando el mandado las privadas si todo lo estatal sólo es piñata para quienes las dirigen.

Nosotros, con nuestra indiferencia e incuria, hemos puesto en manos particulares todos aquellos servicios que por ley han sido privativos del Estado;, aunque no siempre esto sea bueno, pues se ha comprobado que cuando hay privatización viene la explotación desmesurada y de paso la mediocridad. Universidades que preparan ingenieros en un par de años, que ofrecen maestrías de unas semanas; escuelas privadas en manos de mecánicos, empresas mercantiles de agua que encarecen el líquido en lugares donde más abunda.

Pero todas estas situaciones se podrían evitar si fuéramos más racionales en nuestras actuaciones, si exigiéramos que los mandos mayores e intermedios de nuestras empresas gubernamentales tuvieran decisiones coherentes y de beneficio nacional al momento de dirigir la cosa pública. Si no lo hacemos terminaremos sin tener lo uno ni lo otro, todo por ser insensatos en el manejo de nuestros bienes nacionales. Y lo mismo tenemos que hacer con nuestra economia personal: saber invertir y cuidar el dinero.

En este nuevo año meditemos que (dice mi amigo Dennis Arita dice que son refranes de barbería) “si compramos lo que no nos hace falta no tendremos lo que nos hará falta”,

¿Qué significa derechos humanos?

Lunes
Diciembre 15,2008

No todo acto justo es legal ni toda ley es justa. Es indudable que el hombre ha creado las leyes para vivir en orden sin afectarse él ni sus semejantes. Si alguien mata a otro tendrá que ir a la cárcel;muchas veces se comete esta acción en defensa propia -que sería justo hacerlo-, pero si la ley se le tuerce al juez, el defensor de su vida va a las ergástulas: he ahí la injusticia de la ley. También se puede dar el caso opueto. Pero dura lex sed lex. Lamentablemente nunca ha habido un instrumento coercitivo capaz de controlar los desmanes de los mismos creadores de las leyes: los hombres

¿Qué es ley desde el punto de vista juríco? ” Es el precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados“. (DRAE). Las leyes humanas son producto de la razón y en consecuencia tienen enormes fallas y desigualdades. Para nosotros tener dos esposas es ilegal y antiortodoxo; pero en otras partes del mundo es algo de ley y no arrastra ningún problema moral; lo que para éstos es asunto dianoético, para nosotros implica una situación de ética. No sucede así con las leyes naturaleslas que se definen como “cada una de las relaciones existentes entre los diversos elementos que intervienen en un fenómeno“. Si hacemos pasar vapor de agua por un tubo cubiero de hielo saldrá agua en estado líquido y no humo; ésta es una ley natural porque es valida universalmente.

Ahora bien, ¿qué es derecho?. Esta palabra es homógrafa de otros conceptos y puede representar varias ideas: “recto, igual, seguido, sin torcerse a un lado ni a otro”. Por ejemplo: Vas por rumbo derecho. También puede referirse al “conjunto de principios y normas, expresivos de una idea de justicia y de orden, que regulan las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva”: Me asiste el derecho de salir en libertad bajo fianza. Además, el Derecho es la ciencia que estudia estas normas y preceptos. Los seres humanos tenemos derechos. Es obvio que si tenenemos derechos es porque también tenemos deberes.

No obstante, hay leyes humanas que en la práctica son naturales; por ejemplo el respeto a la vida. Yo no creo que en ninguna parte del planeta sea legal arriegar la vida de una persona por estacionar un carro en un espacio peatonal -aceras, parques-. Empero, en esta ciudad, “la que más crece desde Mexico hasta Colombia”, - quien dijo esto es que nunca ha salido de aquí- no hay respeto para las personas porque en cualquier parte se observan aceras cerradas al peatón porque a perico de los palotes se le antojó dejar su automóvi en la banqueta (como le dicen en México) y no hay manera alguna para evita semejante vileza.

La Municipalidad de San Pedro Sula se vovería la más acaudalada del Hemisferio Occidental si implementara un instrumento jurídico auxiliado por un cuerpo represivo que hiciera respetar y cumplir con las normas de tránsito. Como un ejemplo, debo relatarles que en una hora y media - mientras estaba esperando que vinieran a ayudarme a reparar mi carro - conté veinte rapiditos y diez taxis que cruzaron el semáforo en rojo, además de tres carros particulares. Por lo menos en ese lapso se habrían conseguido no menos de 19,800 lempiras. ¿Cuánto sería en todo el día?. Pero nuestras autoridades no tienen ningún interés en modernizar sus actividades de control vehicular ni en educar al ciudadano. Cuánto ganaría la Municipalidad multando a miles de choferes que obvian los derechos de otros: ¡millones de lempiras en el mes! Habría un buen ingreso y “a sangre” aprendería la gente a ser respetuosa.

Y no sólo se trata de los carros estacionados en las aceras. Cualquier persona que desee instalar una comida callejera se ubica en esos andenes y no hay poder gubernamental ni fáctico que alce su voz de protesta. No es que haya mala voluntad de los violadores de nuestros derechos, sencillamente actúan más que todo por la falta de una mediana formación cívica y moral: ignorancia rucia. El respeto es producto de una colectividad, se aprende y se fomenta; pero también se puede desfigurar según sea la conducción moral de esa sociedad. Y sin respeto el concepto de “derechos humanos” está quebradizo, endeble y casi roto.

El dolor de cabeza por las MAYÚSCULAS

Lunes
Diciembre 8,2008

Todos sabemos que cuando comenzamos un escrito o después de un punto, lo hacemos con letra inicial mayúscula. También aprendimos que los nombres propios, apodos, algunas antonomasias, también van con mayúscula inicial. Hay mayúsculas que son de carácter puramente gramatical y otras que hacen el oficio de diacríticas o distintivas (son las que sirven para diferenciar significados). En uno u otro caso, vale la pena conocer los usos de estas grafías.

Escribir el presidente de Honduras o el Presidente de Honduras aparentemente no cambia en nada el significado. Pero si anotamos “el presidente pasado nos hizo quedar mal” sí que nos puede dar problemas porque no sabemos a qué presidente nos referimos; podría ser el presidente del Olimpia, de una cooperativa o el de la nación. Igual acontece con la palabra gobierno: Carlos tuvo un buen gobierno. El Gobierno de Maduro creó nuevos impuestos.

Primero definamos el concepto de presidir: “Tener el primer puesto o lugar más importante o de más autoridad en una asamblea, corporación, junta, tribunal, acto, empresa, etc”. Por consiguiente, presidente es la persona que ocupa el puesto más importante de una colectividad u organismo: Giorgio Napolitano es el presidente de Italia. Nuestro Presidente anda de viaje.

Ahora definamos el plerema de gobernar: Mandar con autoridad o regir una cosa. Manejar o dominar a alguien; luego pensemos en el significado de gobierno: Conjunto de los organismos y personas que dirigen una nación, y las funciones que desempeñan. Tambien es la acción y efecto de gobernar o gobernarse. (tanto en singular como en plural)

Para evitar equivocaciones semánticas con gobierno, no olvidemos que este sustantivo se escribe con inicial mayúscula cuando significa “Conjunto de las personas que gobiernan un Estado, formado por el presidente y sus ministros”, (tanto en singular como en plural): “El jefe del Gobierno español es José Luis Rodríguez Zapatero”. “El Gobierno de Manuel Zelaya es un tanto atípico”. “Honduras tuvo Gobiernos militares hasta 1980″. Se escribe con minúscula en el resto de sus acepciones: “Esta muchacha no tuvo el gobierno de su padre”. “Algunos precandidatos liberales creían que en Honduras todavía existia la monarquía como forma de gobierno“.

Pero, ¿qué pasa con el presidente? Dice el DPD que los títulos, cargos y nombres de dignidad como rey, papa, presidente, ministro, etc., se escriben con minúscula cuando aparecen acompañados del nombre propio de la persona que los posee, o del lugar o ámbito al que corresponden; por ejemplo: El Presidente no ha resuelto el problema de los maestros o El presidente Zelaya estuvo en la reunión de Sieca.

No hay ninguna regla o excepción que señale que cardenal, obispo y arzobispo se inicien con mayúscula, a menos que comiencen el texto: “El obispo auxiliar de San Pedro Sula”, “El cardenal Óscar Rodríguez”, “El arzobispo se quedó en silencio”.

Queda claro entonces que se escribe: “El ministro Arístides Mejía preparó a su equipo” o “El Ministro preparó a su equipo”, “El Secretario de Educación no se entiende con los profesores”, “El secretario Marlon Brevé ya se entendió con los maestros”.

En las siguientes notas continuaremos dando ideas sobre estas quijoterías de las letras mayúsculas que tanto dolor de cabeza producen a los trabajadores de la palabra escrita

El convencionalismo de la lengua

Domingo
Noviembre 30,2008

Este pasado 26 de noviembre, a las 3.00 de la tarde, en Radio América, escuché a un miembro de la Asociación de Prensa Hondureña (APH) que insistía en aconsejar a que los periodistas aperturaran su correo electrónico en el sentido de hacerlo, prepararlo; lo repitió, en forma alterna, en tres oportunidades. No le puse atención para quiénes era la exhoración, pero sí a semejante tontería.

En iteradas veces hemos abordado el problema de esta corrupción verbal, que sobre todo son los “banqueros”  los neofilólogos que han creado ese adefesio de la lengua. Apertura y abertura tienen un mismo origen latino, las dos se refieren al acto de abrir, dar principio; pero en ambas hay diferencias de uso: Mi pantalón tiene una abertura en la pierna, no una apertura. Ni modo que se inventaran el verbo aberturar, sería el colomo de la vulgaridad. O Se anuncia la apertura de una nueva universidad, no la abertura.

Apertura es la acción de abrir; por ejemplo: aperturas de cuentas de ahorro, apertura de la matrícula, la apertura de la carretera de Olancho. No hay verbo aperturar, sino un sustantivo: apertura.

Es evidente que los empleados financieros no son profesionales de la palabra y por pura tarda comodidad han creado ese inútil tecnolecto: aperturar. Pero los periodistas sí están obligados a conocer y manejar la lengua. Los comunicadores tratan con masas y lo que ellos expresan es tomado como algo ex catedra por sus receptores. Es inconcebible entonces que un informador sea tan lego, tan parvo y tan limitado en el conocimiento de un campo que es su materia prima de trabajo: la lengua. No quisiera pensar que la actitud del periodista que habló de aperturar correos electrónicos se trate de un caso de sociolecto pobre, o sea que la escolaridad del hablante no sea de adecuada aceptación para el trabajo de un profesional de la información.

Los neologismos surgen por necesidad, porque no hay palabras para el concepto que definen: sida, alzhéimer (aclaro que si va precedido por el sustantivoi enfermedad se escribe en mayúscula: enfermedad de Alzhemer), endoscopia, sotware, son ejemplos. Pero si ya hay significante para qué insistir en préstamos estériles. Y peor, para qué tenemos que estar inventando palabrejas.

Me llama la atención una muchacha que presenta noticias en un canal de esta ciudad. Barrunto que esa encantadora mujer no tiene un ápice del significado geográfico de sector: parte de una ciudad, de un territorio o de cualquier otro lugar; por ejemplo: Hubo dos cabildos abiertos en el sector Chamelecón celebrados en la colonia Panting. La colonia Panting está en ese sector. Pero esta presentadora nunca omite el cansino sector en sus transmisiones; ella siempre está diciendo frases como “La Policía visitó el sector Villaflorencia. E l candidato andubo en el  sector Juan Lindo y en el sector Medina“. ; Por supuesto que hay sectores convencionalmente establecidos en la ciudad; para el caso esté el sector López Arellano, que incluye una serie de villorrios y colonias a su alrededor. Otro sector es el de Cofradía que reúne a una cantidad de barrios y caseríos como Brisas del Valle, La Fortaleza. Pero cuando se trata de una zona en especial, nada le dificulta decir a mi presentadora barrio Medina, colonia Juan Lindo; pero ella se ha olvidado, o la ha soslayado, de la copiosa sinonimia del castellano.

ÉSTAS NO SERíAN QUIJOTERÍAS

Lunes
Noviembre 24,2008

¿Se imagina viajar en la ciudad en un coche decente y seguro? un autocar limpio, sencillo y práctico, sin tanto lujo; sin tener que enrollarse como ofidio para ampliar el cupo a más usuarios. Un medio de transporte en el que usted no tuviera temor de los criminales ni la necesidad de pelear con el ayudante por el vuelto, porque estas unidades trabajarían con tarjetas magnéticas prepagadas y ya no habría necesidad de este “colaborador” que muchas veces tiene perfil dudoso. Un ómnibus cuyo chofer fuese persona sobria, limpia, moral y con una licencia debidamente obtenida, con un salario por número de horas y no por tarifas convenidas, ésas que desequilibran el juicio del motorista cuando tiene que correr como un demente para completar el dinero que le exige el propietario y que consecuentemente pone en riesgo la vida de todos los pasajeros.

Sería un vehículo de combustión híbrida: etanol-eléctrico, con bajas emisiones de gases tóxicos, no una fabrica ambulante de emanaciones letales. Esto no es una utopía, hace muchos años que es una realidad en muchos países y también es posible en el nuestro. Quién aquí en San Pedro Sula no quisiera ahorrarse dinero viajando en carros colectivos; pero éstos son muy peligrosos por su mal mantenimiento y la presencia repentina de bandoleros al lado del pasajero.

Las tarjetas prepagadas evitarían que los choferes manejen dinero, que ya sería una tentación menos para los malvivientes. Todos estos colectivos estarían equipados con cámaras de seguridad y sistemas de alarma GPS. Por la implementación de esta tecnología, la seguridad privada de los omnibuses y rapiditos trabajaría en conjunto con la Policía, lo que haría de estas unidades verdaderas prototipos de seguridad.

Con un sistema de transporte así, las personas que se conducen en carros privados preferirían viajar en bus por la comodidad y el ahorro económico que directamente también ayudaría al país.

En Honduras no existe el transporte publico (hay hospitales públicos, donde “no se desembolsa”), pero el transporte es privado porque lo paga el usuario; como negocio es un acaparamiento segmentado; entonces por qué los empresarios de esta línea económica no invierten en un verdadero monopolio que ofrezca los servicios arriba planteados. Sencillo, porque es necesario que sea manejado en forma institucional por una autoridad del transporte con un pequeño porcentaje del Gobierno. Un ejemplo de esta actividad, entre otros, es el de Nueva York, la MTA, que mantiene una sola clase de guaguas, una sola clase de trenes (el Metro), tarifa única y con descuentos en compras al por mayor, una entidad en la que los choferes, operadores, mecánicos, encargados de limpieza y demás colaboradores trabajan para una sola empresa: MTA. En esta institución hay centros de atención al cliente para que éstos presenten sus quejas, reclamos, sugerencias o cualquier inquietud.

¿Se imagina usted que el bono escolar del Gobierno incluyera una tarjeta especial para estudiantes o una rebaja por la tercera edad o por alguna discapacidad? Piense que estas tarjetas tuvieran transferencia de unidades, es decir, que si usted usara más de una ruta no tuviera que pagar más - naturalmente que respetando algunas restricciones-. Con un sistema semejante desaparecerían los “rapiditos” que por su zoológica competencia han causado tantas muertes.

Ésta no es una quimera, sería una realidad si las autoridades del Gobierno central y las municipalidades establecieran planes concretos, serios y profesionales en el manejo del transporte colectivo. Pero sobre todo nosotros, los usuarios, somos quienes estamos obligados a demandar que se nos respeten nuestros derechos de recibir calidad por lo que pagamos, ¿cómo?, exigiendo permanentemente a quien corresponda por todos los medios disponibles; de lo contrario, este comentario sólo es una de mis quijoterías.

Empirismo y teoría/Ctrl C + Ctrl V +Ctrl P

Lunes
Noviembre 17,2008

Hace muchos años yo escuchaba que casi todos los profesores eran empíricos. Supe que a estos educadores se les llamaba así porque no tenían la titulación para ejercer tan noble e importante trabajo. En mi antañona escuela Miguel Paz Barahona, de El Mochito, Santa Bárbara, hubo varios docentes sin formación docente que eran excelentes educadores, aunque no así en lo científico.

Veamos qué es empirismo: Sistema filosófico basado fundamentalmente en los datos de la experiencia. Conocimiento que se origina desde la experiencia. Yo trabajé veinte años como profesor de español, pero esto no siempre significa que esos años son de experiencia porque ésta implica experimentar y esto es algo más que repetir: es hacer operaciones destinadas a descubrir, comprobar o demostrar determinados fenómenos o principios científicos. La mayor parte de este tiempo que trabajé como docente fue de práctica. No obstante, el concepto de profesor empírico tiene su razón de ser visto como aquel profesional que sin haber ido a una escuela normal ha trabajado tanto que se ha imbuido de toda una pedagogía surgida en ese mundo de lo autodidáctico e inconscientemente experimental.

Pero no siempre sucede así. Waldina Oseguera trabajó más de veinte años como auxiliar de enfermería en el hospital de El Mochito y nunca fue capaz de hacer una operación de apéndice; pero el doctor Larios en su primer semana de trabajo la hizo sin ningún problema: era médico graduado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y tenía los instrumentos académicos y científicos para esa tarea, algo que Waldina desconocía.

En el siglo XVII casi no había maestros en Europa y se hacía uso de calígrafos, preceptores y quizá institutrices (claro que remunerados por el interesado y no por los gobiernos) casi siempre muy ineptos; empero, siempre hubo profesores excepcionales en varios campos, por ejemplo el alemán Wolfang Ratke que inició nuevos métodos para enseñar la lengua vernácula y algunas clásicas. Con el tiempo fueron apareciendo las escuelas normales, con nuevas técnicas educativas basadas en teorías de connotados pedagogos como Jan Komensky (Comenio), Jean Jacuqes Roseeau, Johann Pestalozzi, John Dewey. Jean Baptiste de La Salle, fundador del Instituto de los Hermanos de las Esuelas Cristianas, en 1685 estableció en Francia un seminario para profesores. La salle es considerado un pionero de la educación sistemática.

Como vemos, la educación ha ido en ascendencia y cada día es mejor. En mi tiempo (le aclaro a mi lector Rubén que él está en la razón: tengo cincuenta y cinco años, no ochenta) se usaba la regla de cálculo, ahora son las sofisticadas calculadoras; antes los apuntes que dictaba el maestro los hacíamos en el cuaderno, ahora escribimos en la laptop o en la palm. Antes resolvíamos las tareas con el apoyo de los libros y era casi un sueño ir a la biblioteca del colegio (porque no había), ahora tenemos Internet.

Para graduarse de maestro de educación primaria, aquí en Honduras, sólo se necesita el ciclo común y tres años de educación magisterial; el título es a nivel secundario. A estas alturas del tiempo, un educador así ya no responde a las necesidades del desarrollo tecnológico y científico de la sociedad. Este educador viene con una base muy endeble e incongruente con la realidad actual; está comprobado que en la gran mayoría los maestros no sabemos leer ni escribir al egresar de la escuela normal. hay que ver qué se hace entonces.

En el gobierno de Ricardo Maduro se quiso implementar la idea de formar profesionales de educación primaria a nivel universitario, un proyecto monumental, grandioso (por lo menos en apariencia). Faltaba saber cómo estaría enfocada y consolidada la estructura curricular de los nuevos lienciados en educación primaria. Pero ipso facto los dirigentes magisteriales dieron el grito al cielo al decir que se les estaba quitando la oportunidad a los pobres de poder tener una formación secundaria y luego trabajar. Por supuesto que ésta no era la causa de tal disconformidad.

Es posible que la propuesta de aquel Gobierno (que contaba con un ministro de Educación bastante conflictivo) adoleciera de una serie de fallas, pero era una alternativa de mejorar la educación básica. Pero al final todo quedó en simple idea.

He escuchado que un colegio o sindicato magisterial hondureño ha planteado profesionalizar a una serie de docentes en servicio con títulos diferentes al de maestro de educación (peritos mercantiles, bachilleres en ciencias y letras, secretarias, ingenieros, abogados). Profesionalizar (en nuestro medio) es tomar talleres breves, pequeños seminarios generalmente a fin del año lectivo; pero jamás concurrir por lo menos un par de años en persona a una institución educativa. Si en tres años de educación presencial no se logra formar un educador con un perfil adecuado, qué se podría esperar de aquel que va por unas semanas cada año: nada. como reza el dicho: Zapatero a tus zapatos.

Los románticos dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Ésa es sólo una opinión -hasta cierto punto zafia-, un parecer, no un ser. Otros alegan que la educación de antes era mejor que la actual. De ninguna manera esto último es cierto: ahora hay más posibilidades técnicas, mejores apoyos didáctico-pedagógicos. El problema va más allá de la llana interpretación: ahora hay más distractores tanto para el discente como para el docente; éste ya no lee ni se actualiza lo suficiente por la serie de compromisos que le exige la vida moderna: muchos hemos trabajado hasta en tres instituciones a la vez, más por necesidad pecuniaria que por vocación. Y de paso el educando se olvidó de los libros y de la pluma porque en cualquier apartado rincón del país hay un cibercafé (que el estudiante lo utiliza sobre todo para jugar y ver pornografía) donde el muchacho va a medio leer lo que le ha pedido su maestro, luego Ctrl C + Ctrl V +Ctrl P y ya. ¡Qué diablos va a aprender ese muchacho!. No es tanto la culpa de los maestros ni de los padres o del estudiante, el del sistema educativo que deambula con mentalidad sidérea.

Esos inimaginables progresos que se observan cada día son pautas, por ejemplo, que hacen imposible negar que hora la educación tiene mejores y grandes posibilidades prácticas y teóricas que potencian profesionales en verdad completos. Somos nosotros los que tenemos que cambiar de actitud y aprender a aprender conjuntar esos instrumentos teóricos con la práctica.

Domingo
Noviembre 9,2008
Cuando yo era niño viajábamos en unos camiones modificados rudimentariamente para transportar seres humanos; estos carros se llamaban baronesas (un sustantivo muy hondureño). Pero las baronesas eran muy pesadas e incómodas y pronto llegaron los microbuses para usarlos en pueblos pequeños, y los omnibuses, que viajaban a las “grandes ciudades”. Para nosostros, bus y ómnibus son la misma cosa. Estas unidades son más confortables porque vienen con diseños especiales para el uso humano. Las baronesas seguían esquemas toscos y muy empíricos.
Hasta hoy, en Honduras y en tantos países, los buses constituyen el medio de transporte colectivo terrestre más empleado. En los pueblos más recónditos se escuentra por lo menos un “scholl bus” (de esos amarillos que desechan los gringos) grande o pequeño. Este moderno vehículo se conoce como ómibus, autocar, pullman, guagua; en México le dicen camión. Son regionalismos.
Pero por eso de las ambiciones crematísticos de quienes gobiernan el transporte público aquí en Honduras, en un momento hubo la necesidad de abrirles espacio a lo microbuses con la colosal idea de dar un servicio especial, rápido y cómodo. Por supuesto que esa intención tendría su carga pecuniaria por aquello de la calidad del servicio. Fue así como aparecieron los temibles rapiditos
En un principio estos carritos dieron señales, ideas o remedos de lo prometido, pero muy pronto no sólo incumplieron, sino que se convirtieron en verdaderas amenazas para sus usuarios y todo aquel que se atreve a conducir por donde esos artefactos pululan.
En un país tan desordenado como el nuestro, donde casi todo el mundo mira la corrupción como algo inherente a las persona, pronto los zares del transporte sacarían provecho: cambiaron sus enormes y provectas (y en su mayoría sucias y destartaladas) unidades por microbuses, con éstos les saldría más económico y lograrían más ganancias. En San Pedro Sula, La ruta 1 ya no tiene un tan solo bus grande y la 4 prácticamente los está eliminando.
Los rapiditos fueron concebidos para uso netamente urbano; ahora usted los ve en los montes y en las aldeas lejanas. Y, no se asuste, se ofrece este tipo de transporte entre ciudades distantes con el pretexto de ser directos, que van de terminal a terminal, sin detenerse en ningón lugar, cosa que nos es así; lo que sí es verdad es que cobran más que los carros regulares. Es una vergüenza que las autoridades gubernamentales permitan este atropeyo que a la par de ser más caro es una ofensa para la dignidad de quienes se suben en esas cosas.

Pero el concepto de rapidito (que es lo que nos compete en este cuaderno de bitácora) ya se actualizó en el Diccionario Hondureño de la Lengua Española: “Cualquier bus, grande o pequeño, nuevo o viejo, generalmente con asientos adicionales rústicos, ventanas improvisadas con nailon y cinta adhesiva, que transporta personas sentadas, paradas, colgadas, chineadas, por un precio superior al regular, sin que nadie regule su funcionamiento.// Unidad de transporte colectivo con pasaje más caro que los buses comunes, cuya tripulación muchas veces carece de lo elemental del trato humano.

Fariseísmos, paradojas y ambigüedades

Jueves
Noviembre 6,2008

Hoy (más que nunca) la demagogia ha llegado a lo más alto de la expresión. No queremos creer en nadie de este mundo de mortales y las palabras van perdiendo significado; asimismo, las frases van sufriendo distorsiones porque se trastocan sus contenidos semánticos.

La sociedad crea frases estereotípicas con el único propósito de llenar vacíos de compromisos sociales, comerciales, políticos  o por simple costumbre. ¡Lo siento!, pero no puede entrar, nos dice el guardia de un banco, la recepcionista de un funcionario o cualquier persona que nos imposibilite tal acción. ¡Hagan silencio, gracias!, nos decía un repugnante profesor de Derecho Agrario en la Unah-vs. ¡Gracias por llamar a banco tal!, finalizó diciéndome una muchacha.

 Los siento es una frase que más o menos significa: “Me da pena, quisiera que esto no sucediera, deseara ayudarlo pero no puedo”. Me pregunto: qué diablos va a sentir aquella persona que me impide entrar en ese sitio si a veces ni sabe quién soy. Aquel insolente profesor daba las gracias con un tono de enojo, prepotencia y nada de satisfacción, pues su mayor malestar era que por su adusta clase nadie le hacía caso. Otra cuestión, ¿cómo una persona me puede dar las gracias cuando la he llamado para regañarla por la tardanza en mandarme mi estado de cuenta? Esta dama me agradeció no por afecto, sino por táctica de mecadeo, ella ni siquiera tiene idea de mi imagen física y es seguro que me queda maldiciendo después de haberme atendido.

Y lo más escandaloso de la pamema es que ahora a usted lo saludan y le desean éxitos y felicidad por medio de una grabación cuando el destinatario de un teléfono no puede atenderlo; le dicen que su llamada está siendo transferida y que en pocos segundos será atendido. Encima de toda esto le ponen toda una publicidad de fondo para que el cliente no se aburra.

El habla es una entidad consciente, viva, y en su nivel expresivo vale por esa viveza y no por un frío y muerto mensaje monotemático de computadora. Pero ésta es una de las grandes estrategias de esa ciencia capitalista llamada mercadotecnia. Alguien dirá que más vale una palabra hermosa que un seco “no puede pasar”, “cállense” o “qué quiere”, y en eso estamos muy de acuerdo, la caricia siempre agrada. El problema de este embrollo es la esquematización fija de las frases que con el tiempo a la gente poco a nada le importa y ni siquiera las escucha ni las oye, se vuelven monótonas y hasta cierto punto mojigatas. Sería cosa de variar estas formas expresivas para no caer en la más pura de las rutinas.

Y hablando de rutina, ahora todo mundo habla de rutina: operativo de rutina , exámenes médicos de rutina. Observe el concepto de rutina: Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. (DRAE). La rutina denota ‘hábito adquirido’, ‘costumbre de hacer las cosas sin necesidad de pensar en ellas. Siguiendo este significado, entonces la Policía nuestra trabaja sin pensar cuando se apuestan en las calles a pedir licencias de conducir y boletas de revisión (lo único que hacen) y aseguran que es un operativo de rutina. Andan mal con esa afirmación porque el trabajo es una actividad consciente del hommo sapiens. Supongo que este inapropiado uso se debe al traslape semántico que se da en la informática con la palabra rutina: Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente.

Rutina no es lo mismo que costumbre, son conceptos afines. Poner un arbolito en Navidad es una costumbre en mi casa, pero lo decoramos con muchas luces para que luzca mejor. Tengo la costumbre de leer mientras estoy en el baño. Lo del árbol navideño y mis lecturas implican hechos conscientes porque en ambos casos analizo lo que hago; no son actos rutinarios. La Policía hace los operativos de costumbre; los médicos ordenan hacer los exémenes de costumbre. Sería peligroso que por rutina el doctor me diera medicina para controlar mi diabetes.

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

Calendario

Enero 2009
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
« Diciembre    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031