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Es BIEN MAL APOSTAR lo que no se APUESTA

  • Categoría: General
Sábado
Feb 27,2010

Uno de los ediles de San Pedro Sula (no el alcalde, quien no es edil) ha manifestado hace un par de semanas que entre los objetivos suyos es ayudar a eficientar la administración municipal. Si se tratara de un político de esos arrabaleros sería perdonable que dijera semejante majadería; pero se está hablando de un profesional universitario. Eficiente es un adjetivo: periodista eficiente. Pero muchos hablantes inventan verbos sin necesidad (acaso por llamar la atención), pues lo que quiso decir el concejal es que desea mejorar, optimizar la administración. No existe el verbo eficientar; inventarlo es un dislate. 

El presidente del Congreso Nacional expresó en una entrevista: La situación financiera es difícil y no estamos apostando a la cooperación internacional; se tomarán medidas internas. Por nada del mundo comprendí el significado de la primera parte de esta expresión. Parece que nuestra gente emplea el verbo apostar como sinónimo de apoyar, decidir. Pero por segunda vez esta seccioncilla ofrece algunos de los usos del trillado apostar  (DRAE): 1. Pactar con otro que quien tenga la razón en una discusión, obtenga la victoria o acierte el resultado de un juego o contienda deportiva gana: Te apuesto que Honduras logra un triunfo en este mundial. 2. Dar por cierto algo: Yo  puedo apostar que la crisis pasará pronto. 3. Manifestar confianza u optar por alguien o algo: El Gobierno ha apostado por escuchar a los profesores. Este último ejemplo denota que el Ejecutivo tiene confianza en el diálogo con los educadores; o bien que ha optado por ellos en vez de escuchar a otro sector. Pero al leer la entrevista del diputado presidente se observa que ese verbo está fuera de contexto por el contenido adyacente del mensaje que él quiere enviar.

Estoy bien mal, me ha dicho un compañero. A simple vista y oído suena contradictoria esta expresión; pero no, es correcta. Bien, además de sustantivo, es un adverbio que entre sus acepciones significa bastante; por consiguiente, mi compañero me dijo que estaba bastante mal.

Lo que aseguramos es que es bien mal apostar lo que no se se apuesta. Y de paso debemos ser más eficientes para seguir mejorando nuestra lengua.

 

 

 

¿Femicidio y varocidio?

  • Categoría: General
Lunes
Feb 8,2010

Darío Banegas, un caricaturista muy famoso de aquí de San Pedro Sula, afirma que en las leyes hondureñas, por lo menos, no existe el delito de femicidio, sino el de homicidio, y tiene razón el artista. Tiene toda la razón mi amigo, porque femicidio o feminicidio aún no son palabras registradas formalmente en la lengua. Sin embargo, este vocablo es un neologismo excluyente, pues va dirigido hacia las mujeres. La palabra hombre proviene del latín homo, hominis, con el significado de individuo de la especie humana, hombre o mujer. En la actualidad y atendiendo al origen de la palabra, hombre es un ser animado racional, varón o mujer, Y  a homines se le agregó la terminación latina caedere “matar” para formar homicidio: muerte de una persona causada por otra sin que concurra alguna circunstancia de alevosía, premeditación o ventaja. Si concurre uno de estos elementos, además de ser homicidio, es asesinato. En todo caso, si quisiéramos variar los conceptos de las muertes violentas de hombres y mujeres, considerando sus etimologías latinas, si hablamos de femicidio habríamos acuñando también varocidio, vocablo inexistente. Al hablar de femicidio no se está aclarando si es sólo eso o un asesinato.
Unos insistían que era golpe de Estado y otros, que era sucesión presidencial. Esta expresión semánticamente es correcta, pero en sintaxis anda mal. Yo no puedo insistir a nadie porque este verbo es intransitivo, no admite complemento directo. Por tanto, la oración se corregirá así: Unos insistían en que era golpe de Estado y otros, en que era sucesión presidencial.
Hay situaciones tan sencillas pero tan comprometedoras cuando se expresan. Espero que me aumenten el salario en este mes y Espero a que me aumenten el salario en este mes. En el primer caso yo no tengo la certeza, sólo la confianza, de ese posible incremento. En el otro ejemplo doy a entender que aguardaré el tiempo conveniente hasta que salga ese ajuste salarial. Luego, estos dos enunciados son diferentes.
Cuando estoy abriendo mi correo electrónico leo algo que dice en la pantalla: “Se está direccionando“. Por más que busco en el diccionario e investigo en diferentes textos, no doy con ese verbo. Creo que lo correcto es que se está dirigiendo. Algo similar decía un cartel en la Dirección Departamental de Educación: “No se están recepcionando documentos“. No existe el significante recepcionar; el verbo es recibir. Lo inexplicable es que en un ambiente de educadores se den estas chaladuras de la lengua.
“Ese niño es abusado” significa que ese individuo es listo, atento. Pero por error sintáctico ahora este mismo enunciado puede significar que el niño es víctima de abuso. Abuso es un sustantivo derivado del verbo abusar y significa uso o aprovechamiento excesivo o indebido de algo o de alguien en perjuicio propio o ajeno. Las prostitutas muchas veces son víctimas de abuso sexual, económico, físico. Pero es agramatical decir que ellas son abusadas porque el verbo abusar es intransitivo, es decir, no admite objeto directo y por consiguiente no se puede expresar en voz pasiva. Nadie abusa a nadie; pero se puede abusar de alguien o de algo: El alumno abusó de la confianza del profesor. Lo arrestaron por abusar de una mujer al golpearla mientras ella dormía. Se aclara que abusar de también tiene el concepto de violar sexualmente a alguien.
A veces discutimos si es presidente o presidenta, dependiente o dependienta, estudiante o estudianta cuando se trata de aplicar estos nombres a mujeres. Gramaticalmente, sólo los primeros son correctos; si seguimos esa línea, tampoco se puede decir cantanta, representanta, asistenta. El verbo presidir da origen a presidente como representar a representante. Pero el uso mayoritario ha consolidado los femeninos específicos presidenta y dependienta; claro, dependienta admite este uso sólo cuando se habla de la empleada de una tienda que tiene a su cargo atender a los clientes; no es armónico afirmar que esa muchacha es muy dependienta de sus padres porque siempre cuenta con elllos.  También errónea la forma estudianta.

Llama mucho la atención cuando leemos titulares como El arzobispo de Tegucigalpa. La máxima autoridad católica nuestra aquí en Honduras es el arzobispo, es el jefe de la archidiócesis o sea de todas diócesis, con su sede en Tegucigalpa; luego están los obispos y los presbíteros distribuidos a lo largo del país. Decir el arzobispo de Tegucigalpa es redundar. Basta decir el arzobispo de Honduras.

Lunes
Feb 8,2010

Siempre hemos dicho que la lengua se mueve en un tiempo dado; va cambiando. Conforme van los acontecimientos, así se van introduciendo frases y palabras, ya sean neologismos o términos conocidos un tanto olvidados. El adjetivo “bienaventurado” ya es historia y sólo lo escuchamos en la iglesia cuando nos leen la Biblia; ahora decimos “felices los pobres porque de ellos es el reino de los cielos“. Tampoco manifestamos que los delincuentes son unos “impíos”, simplemente decimos que son malos. Pero nada de eso es contradictorio, es cosa de la dinámica de nuestra lengua, como en todas las demás.

Las cosas suceden en un momento determinado; sin duda alguna tienen causas que las promueven y consecuencias productos del hecho. Desde el 28 de junio de 2009 por cualquier situación se mete el tan trillado “antes, durante y después”. “El analista perico de los palotes afirmó que antes, durante y después de la Navidad habrá un enorme flujo de dinero”, “antes, durante y después de la toma de posesión habrá mucha seguridad”. Estos tres adverbios no siempre están bien aplicados por lo subjetivo del antes y el después; además de lo defectuoso en el abuso, pues en el último ejemplo bien se pudo haber asegurado que “en el tiempo cercano a la Navidad habrá un enorme flujo de dinero.

“Ingresar en la Universidad Pedagógica pasa por aprobar un examen de admisión”, “El aumento al salario mínimo pasa por lo que digan las partes involucradas“. Se ve que el “pasa por” se ha vuelto un verbo de moda desde mediados de año recién pasado. Nos hemos olvidado que los verbos más explícitos ayudan a aclarar mejor la información. Bien se puede afirmar que “ingresar en la Universidad Pedagógica depende de la aprobación del examen de admisión” o que “el aumento al salario mínimo obedece a lo que digan los involucrados”.

Hay dos yates para viajar a Islas de la Bahía. Un yate es un barco pequeño que sirve más que todo para recreo y no para carga. Pero nuestra gente confunde yate con ferri. Ferri es una nave que transporta vehículos y pasajeros, y regularmente enlaza dos puntos. En Nueva Orleans había (y creo que siempre está) un ferri llamado Creole Queen en el que la gente transportaba carros, motos, bicicletas sólo para recorrer el Misisipi de orilla a orilla. Antes hubo un ferri entre El Jaral y Pito Solo a orillas del Lago de Yojoa. De la Ceiba a Islas de la Bahía hay goletas y yates, no ferris. Más diríamos que esos yates que viajan a Utila y Roatán son pequeños barcos de pasajeros.

No sé de dónde algunos comunicadores sociales han sacado eso de “ropa vanguardista”. Algunos hasta hablan de “bodas vanguardistas”. El vanguardismo se define como el conjunto de las escuelas o tendencias artísticas, nacidas en el siglo XX, tales como el cubismo, el ultraísmo, el dadaísmo, estridentismo, etc., con intención renovadora, de avance y exploración. Tengo la impresión que nuestros cronistas sociales se quieren referir más que todo a la moda actual, pero no creo que sea referido a ese movimiento artístico. En esas mismas secciones de algunos periódicos también aparecen con frecuencia frases como “su familia le deseó felicitaciones”. Felicitación es la acción de felicitar. También es la nota con la que se felicita a la persona. Por consiguiente, se desean felicidades, no felicitaciones.

Nos gusta mucho la parla y no nos basta con la sencillez de la palabra para luego agrandar los términos sin necesidad. “No hubo actos delincuenciales”. Delincuencial es todo lo alusivo a la delincuencia, pero es más fácil el adjetivo “delictivo”. Lo mismo sucede con el sustantivo “posición” que ha originado “posicionar”, una novedad léxica extendida en el lenguaje periodístico cuyo uso resulta útil, como intransitivo pronominal, con el sentido de adoptar una determinada posición o actitud ante algo: “Los profesores se posicionaron con una actitud muy crítica ante la actitud del Gobierno”. Pero es innecesario y hasta superable usarlo como sinónimo de “colocar”. Es incorrecto decir que “el Olimpia se posicionó en el primer lugar” si lo correcto es que “se ubicó, o se colocó, en el primer lugar”.

Anillos de seguridad, narcolexía

  • Categoría: General
Viernes
Ene 29,2010

El aburrimiento se produce por muchos factores. Nos fastidia ver las mismas películas en la televisión, de ver iguales caras en las páginas sociales de los periódicos, a los únicos analistas; hablando de estos últimos pareciera que en Honduras nadie piensa y ya es tedioso estar escuchando a los acostumbrados analistas en la televisón, en los medios escritos; en fin, nos hartamos de todas esas tabarras.

Escribir y hablar son actividades que pueden convertirse en hechos artísticos para que el receptor se sienta bien. Pero estos acciones  exigen mucho: atención, cultura e interés. No somos los genios de estas actividades y si tratamos de cuestionar es porque en verdad deseamos aprender.

Nuestro pleito verbal tiene que ver mucho con la desidia semántica, la que nos mantiene al borde del colapso idiomático. Veamos algunos de estos apremios en los que tanto insistimos: Andamos con una deuda en el orden de los cuatro mil millones de dólares. Me pregunto, qué hace ese tal en el orden de, barrunto que nada; es sólo un perifolio.

 Activar es avivar, aumentar la intensidad, energía o rapidez de algo: Han activado el comercio exterior. Antes del 28 de junio de 2009, la economía hondureña andaba muy mal, caminaba de capa caída, su actividad era muy cuestionable  (que yo sepa, nunca hemos andado en bonanza; pero sólo es mi opinión).  Ahora se habla de reactivar nuestra economía. O sea que antes andaba activa, muy intensa. No, nuestra situación andaba aquejada, no del todo sana; por consiguiente, lo que cabe es esperar que nuestra economía se rehabilite, se reponga, se restablezca.

Hace unos días escuchaba a un profesor universitario  cuando dirigía un programa radial. Reconzco que ese hombre tiene magníficos enfoques políticos y sé que ha leído mucho sobre temas relacionados con las ciencias sociales. Pero me preocupó cuando ese colega empleó el seudoverbo aperturar en no menos de diez oportunidades en dos minutos. Lo mismo sucedió en una nota periodística cuando  el director de un colegio ceibeño afirmó: Hemos aperturado nuevas jornadas educativas; ahora también se trabaja en jormada vespertina. ¡Caramba, señores!, se abren secciones, se abren cuentas de ahorro, se abren carreteras. Aperturar no existe y se nota más pedestre escucharlo en boca de un educador. (Se les perdona a las muchachas de los bancos porque no siempre tienen suficiente liquidez competitiva léxica).

En el marco de la crisis política hondureña ha habido más inseguridad. La toma de posesión de Porfirio Lobo se llevó a cabo en el marco de un fuerte dispositivo de seguridad.  Si usted se fija, amigo lector,  notará que ese en el marco de no tiene ninguna función, no es es sino un apuro del hablante por acicalar el mensaje  con barroquismos.

Y hablando de dispositivos, a la Policía y al Ejército se les está olvidando esta lexía. Dispositivo es, entre otras acepciones, conjunto organizado de personas encaminado al logro de un fin: dispositivo policial, militar. Pero desde que apareció El cartel de los sapos ahora se estila la narcometáfora anillo de seguridad. Sólo falta que en vez de misión nuestros cuerpos armados hablen de una vueltica.

¿Ofensivas diplomáticas?

  • Categoría: General
Jueves
Ene 7,2010

Siempre hemos dicho que la lengua se mueve en un tiempo dado; va cambiando. Conforme surgen los acontecimientos, así se van introduciendo frases y palabras, ya sean neologismos o términos conocidos un tanto olvidados. El adjetivo bienaventurado ya es historia y sólo lo escuchamos en la iglesia cuando nos leen la Biblia; ahora decimos “felices los pobres porque de ellos es el reino de los cielos”. Tampoco manifestamos que los delincuentes son unos impíos, simplemente decimos que son malos. Pero nada de eso es contradictorio, es cosa de la dinámica de nuestra lengua, como en todas las demás.
Las cosas suceden en un momento determinado; sin duda alguna tienen causas que las promueven y consecuencias productos del hecho. Desde el 28 de junio de 2009 por cualquier situación se mete el tan trillado antes, durante y después. “El analista afirmó que antes, durante y después de la Navidad habrá un enorme flujo de dinero,  que antes, durante y después de la toma de posesión habrá mucha seguridad. Estos tres adverbios no siempre están bien aplicados por lo subjetivo del antes y el después; además de lo defectuoso en el abuso, pues en el último ejemplo bien se pudo haber asegurado que en el tiempo cercano a la Navidad habrá un enorme flujo de dinero.
 
Ingresar en la Universidad Pedagógica pasa por aprobar un examen de admisión. El aumento al salario mínimo pasa por lo que digan las partes involucradas. Se ve que el “pasa por” se ha vuelto una forma verbal de moda desde mediados de año recién pasado. Nos hemos olvidado que los verbos más explícitos ayudan a aclarar mejor la información. Bien se puede afirmar que ingresar en la Universidad Pedagógica depende de la aprobación del examen de admisión o que el aumento al salario mínimo obedece a lo que digan los involucrados.
 
Hay dos yates para viajar a Islas de la Bahía. Un yate es un barco pequeño que sirve más que todo para recreo y no para carga. Pero nuestra gente confunde yate con ferri. Ferry es una nave que transporta vehículos y pasajeros, y regularmente enlaza dos puntos. En Nueva Orleans había (y creo que siempre está) un ferri llamado Creole Queen en el que la gente transportaba carros, motos, bicicletas sólo para recorrrer el Misisipi de orilla a orilla. Antes hubo un ferri entre El Jaral y Pito Solo a orillas del Lago de Yojoa. De la Ceiba a Islas de la Bahía hay goletas y yates, no ferris. Más diríamos que esos yates que viajan a Utila y Roatán son pequeños barcos de pasajeros.
No sé de dónde algunos comunicadores sociales han sacado eso de ropa vanguardista. Algunos hasta hablan de bodas vanguardistas. El vanguardismo se define como el conjunto de las escuelas o tendencias artísticas, nacidas en el siglo XX, tales como el cubismo, el ultraísmo, el dadaísmo, estridentismo, etc., con intención renovadora, de avance y exploración. Tengo la impresión que nuestros cronistas sociales se quieren referir más que todo a la moda actual, pero no creo que sea referido a ese movimiento artístico. 
En esas mismas secciones de algunos periódicos también aparecen con frecuencia frases como su familia le deseó felicitaciones. Felicitación es la acción de felicitar. También es la nota con la que se felicita a la persona. Por consiguiente, se desean felicidades, no felicitaciones.
Nos gusta mucho la parla y no nos basta con la sencillez de la palabra para luego agrandar los términos sin necesidad. No hubo actos delincuenciales. Delincuencial es todo lo alusivo a la delincuencia, pero es más fácil el adjetivo delictivo. Lo mismo sucede con el sustantivo posición que ha originado posicionar, una novedad léxica extendida en el lenguaje periodístico cuyo uso resulta útil, como intransitivo pronominal, con el sentido de adoptar una determinada posición o actitud ante algo: Los profesores se posicionaron con una actitud muy crítica ante la actitud del Gobierno. Pero es innecesario y hasta superable usarlo como sinónimo de colocar. Es incorrecto decir que el Olimpia se posicionó en el primer lugar si lo correcto es que se ubicó, o se colocó, en el primer lugar.
En Honduras manejamos carros a la defensiva. Andar a la defensiva es estar en actitud recelosa y con temor de ser agredido física o moralmente. Entonces esa frase tiene razón de ser. Pero nos parece extraño cuando decimos que don Porfirio Lobo Sosa ha lanzado una ofensiva con el propósito de que su gobierno sea reconocido por la comunidad mundial. Ofensiva es algo que sirve para atacar; algo que ofende o puede ofender. No creemos que don Pepe ande ofendiendo a nadie. Sin embargo, ofensiva, en el caso que aquí se destaca lleva un sentido connotativo, no literal, y significa lucha, trabajo arduo por lograr algo con un propósito moral. Por consiguiente, la palabra está muy bien empleada.
Hay un uso un tanto conflictivo con los apócopes de primero y tercero. Decimos que Victoria fue mi primera novia y que Manuel es el primer esposo de Delmy. Pero en la mayoría de veces los apócopes primer y tercer se usan indistintamente con sustantivos masculinos y femeninos. Pero no, sólo es correcto emplear estas elisiones con sustantivos masculinos: Mi primera carrera la gané a los trece años. Mi primer trabajo fue en una imprenta. Son ranciedades verbales decir mi primer carrera. Es la primer vez que salgo temprano.

Ajuste de cuentas, móvil del crimen

  • Categoría: General
Miércoles
Dic 9,2009

 No tiene nada de malo nombrar romance a una relación amorosa. Lo bueno es saber que romance tiene  significados estrictos en español: “Lenguas modernas derivadas del latín como el español, el italiano, el francés, el rumano y el portugués“. También romance es una composición poética.
Pero, por qué decimos que romance también es una relación amorosa. Sencillo, en inglés “romantic” tiene entre sus acepciones algo referido al amor carnal. Luego, romance es un anglicismo que podría cambiarse por idilio, noviazgo, amorío. También decimos que somos románticos cuando les damos flores a nuestras novias, esposas, amigas. Pero artísticamente alguien es romántico cuando se entrega a la imaginación y la subjetividad; es una persona con libertad de pensamiento y expresión y le agrada la idealización de la naturaleza. Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) es una de las figuras más importantes del romanticismo español.
 
Estamos ante un impasse por irregularidades de interpretación. Impasse es otro vocablo que quizá por la armonía fonética lo tomemos como equivalente de “problema“, algo que no así. Impasse no es sinónimo de problema, aunque implica un problema; es un punto muerto o situación al que no se le encuentra salida: “Las negociaciones entre Zelaya y Micheletti llegaron a un impasse” es una expresión correcta porque en aquel momento las pláticas estaban en punto muerto, sin salida. No podemos decir que “el Gobierno no les paga a los maestros por algunos impasses administrativos“; no les paga porque hay  problemas administrativos.
 
La pobreza léxica de muchos “operadores de justicia” es manifiesta con la insistencia de giros abusivos que al final molestan nuestra razón. Uno de esos giros es el famoso “ajuste de cuentas“. Este sintagma es aplicado a manera de metáfora, pero tiene otras formas que resultan más rápidas y comprensibles. Un ajuste de cuentas es el acto de tomarse la justicia por su mano o vengarse. En consecuencia, es  más fácil decir venganza, vendetta, vindicta.
Se desconoce el móvil del crimen“. El sustantivo “móvil” ya resulta cansino y las personas ligadas al ambiente policial y judicial se olvidan que también se podría decir causa, motivo, razón, origen, raíz, según sea el contexto: “La Policía ya conoce el motivo de esa homicidio“. Igual sucede con hipótesis (suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia. La que se establece provisionalmente como base de una investigación que puede confirmar o negar la validez de aquella), una lexía que la gastan por no decir conjeturas, supuestos, sospechas.
 
Muchos “gurús” del fútbol dicen que tal jugador fue “desconvocado” de la alineación. Convocar es afín con invitar, llamar, citar, emplazar. Sería de  memo decir que me desinvitaron, o que me desllamaron. También aseguran que aquel hombre no gravitó dando a entender que no dio un buen resultado; gravitar no funciona con ese sentido, aun en sentido figurado, porque significa moverse un cuerpo por la atracción de otro:  “La tierra gravita alrededor del Sol”. También es influir sobre alguien o sobre algo: “El profesor Eliud gravitó en mi formación”.
La crisis verbal de muchos de nuestros jugadores de fútbol obliga a que ellos sean un tanto monótonos con sus tareas dialógicas. Es tan común escuchar que Tyson Núñes estuvo “desconcentrado” durante el partido. Es obvio que estar concentrado es mantenerse muy atento o pendiente de una actividad; pero estos muchachos le ponen un antónimo nada elegante: desconcentrado (que no tiene capacidad en sí mismo para actuar y tomar decisiones). ¿No será mejor el adjetivo “distraído“? También el adjetivo desconcentrado es equivalente a desprevenido, despistado.

Peculiaridades de nuestra lengua

  • Categoría: General
Viernes
Nov 20,2009

“Sería atípico que nevara en Honduras”, esto significa que ese fenómeno en este país es anormal, raro, extraño, fuera de los común. Pero el adjetivo de moda es atípico, cuyo significado es aquello que por sus caracteres se aparta de los modelos representativos o de los tipos conocidos. Por consiguiente, en el ejemplo que introduce este párrafo no cabe tal peculiaridad y habría que buscar otro: extraño, por ejemplo. Pero ahora lo de atípico se ha vuelto una novedad y sus equivalentes permanecen de baja.
Ente es otro sustantivo que se presenta con frecuencia en la lengua periodística y por extensión en las personas que tienen acceso a los medios de comunicación social. Ente es un concepto filosófico que señala lo que es, existe o puede existir. Por apócope de entidad, ahora ente es cualquier institución con personalidad jurídica, particularmente si se halla relacionada con el Estado: Conatel es el ente regulador de las comunicaciones en Honduras. Aunque ente sea sinónimo de entidad, parece que su significante es único y nadie se acuerda de organismo, empresa, firma, compañía, consorcio, corporación, sociedad, asociación.
A propósito de organismo, veamos primero qué significa órgano: persona o conjunto de personas que actúan en representación de una organización o persona jurídica en un ámbito de competencia determinado. Luego, organismo es un conjunto de órganos administrativos encargados de la gestión de un servicio de carácter público u oficial; es una estructura compleja cuya significado abarca tanto a las personas como a las oficinas y dependencias que lo componen. Conatel, la Corte Suprema de justicia, el Tribunal Superior de Cuentas son organismos. Pero un organismo puede caber dentro una institución. Una institución es un organismo que desenpeña una función de interés público, generalmete benéfico o docente. La Cruz Roja, el Cuerpo de Bomberos, las universidades, escuelas, colegios, la Policía son instituciones. En cambio, una organización es un grupo de personas regulado por normas en función de fines determinados; se refiere, pues, sólo al conjunto de individuos con objetivos en común. Los sindicatos, colegios profesionales, clubes deportivos, empresas comerciales son organizaciones; incluso los cárteles, o carteles, implican organizaciones.
Algo muy importante en cuanto a la identidad es la norma lingüística, es decir, ese conjunto de rasgos o reglas gramaticales que coinciden con el buen uso o empleo correcto de la lengua, que una determinada comunidad estima como propias y que se aceptan sin dificultad. Para el caso, en Honduras no somos leístas, pero por influencia, especialmente, de las iglesias, de los ibéricos, siempre uno que otro individuo dice nosotros le queremos; esa mujer le ama, independientemente si se trata de masculino o femenino. Le está dirigido al complemento indirecto: le compré una rosa; no les dieron el aguinaldo. También es válido para el objeto directo referido a personas: Dios le ama; les dejé con mi hermana. Pero nuestra norma, la hondureña, sólo admite el usos de le-les para el complemento indirecto (persona, animal o cosa que recibe el daño o provecho de la acción verbal); luego, para el complemento directo decimos Dios la ama o Dios lo ama; los o las dejé con mi hermana.
Y hablando de le y les, parece que nuestra gente no diferencia estos usos elementales. Leemos en los periódicos, revistas, ejemplos como En el Mario Rivas le dan atención a los enfermos de sida. Ese le alude a los enfermos de sida (que está en plural) y es evidente que el pronombre objetivo corresponde a les (ellos): En el Mario Rivas les dan atención a los enfermos de sida.
Otra confusión frecuente se presenta en las preposiciones hasta y desde. Yo trabajo hasta las cuatro de la tarde, me dijo un amigo. Comprendí que a las cinco él ya estaba en casa; pero la verdad es que él trabajaba desde las cuatro de la tarde hasta las ocho de la noche. Es sabido que hasta también se usa para expresar el término límite en relación con el tiempo, el espacio o la cantidad: Juan viene hasta el domingo, Tania llegó hasta mi casa; están pagando hasta mil lempiras por esa novela. En situaciones como me pagarán hasta noviembre podrá haber ambigüedad: me pagan el salario correspondiente al mes de noviembre o es el tiempo cuando recibiré mi pago. Para evitar esto, lo mejor será me pagarán en noviembre o me pagan el salario de noviembre, según sea el caso, y ya.

¿No me recuerdo o no me acuerdo?

  • Categoría: General
Viernes
Oct 30,2009

 

Es tan común escuchar que no quiero vertir conceptos que desconozconunca desié que te fueras. En el primer ejemplo es una posición diafásica, o sea que hay enfrentamiento entre lo culto y lo vulgar. Es un problema de desconocimiento porque no hay verbo vertir, hay verter. En el segundo ejemplo lo hacemos conociendo que el verbo es desear y que la flexión es deseé, pero se nos hace feo decirlo correctamente; es una situación diatópica, diríamos regional, así como los puertorriqueños que dicen puejtojico, aunque escriben Puerto Rico.
Jamás podríamos pensar que al decir pelié, desié, alinié se trate de una problema local, pues en la práctica casi siempre se diptonga el final del pretérito perfecto simple de pelear, desear y alinear. Pero lo que sí es necesario saber es que en la lengua escrita es imperdonable cometer estos crasos errores.

Siempre enfatizamos mucho con las preposiciones. En la nota deportiva observamos frases como El Hispano de Comayagua se mide a los del Real juventud con la idea de establecer la calidad de juego de cada uno de ellos. El verbo medir admite varias preposiciones (con, en, por, según): se mide con un metro, se mide en pulgadas, se mide por seguridad. Pero en en el caso del que estamos hablando, la correcta es con (medirse con): la Selección Nacional de Honduras se medirá con la de México.

Es indudable que escuchar es poner atención a lo que se oye. Si queremos escuchar una canción debemos ponerle atención cuando la estamos oyendo. Muchas veces hemos oído determinada obra musical sin saber qué dice porque jamás la hemos escuchado. Lo mismo sucede cuando vamos por la calle y vemos una gran cantidad de cosas: rótulos, vendedores, personas y luego nos preguntan qué fue lo que observamos en la ciudad y contestamos que no nos fijamos en nada, andábamos en nuestras cosas y ya; esto es sencillamente porque vimos, pero no miramos. En la actualidad ver y mirar son sinónimos; empero, al trasladarnos a sus etimologías notamos que marcan  diferencia semántica. Ver se origina en el latín videre y significa percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. En cambio, mirar, siempre de lat. mirāri, admirarse, su primer significado es dirigir la vista a un objeto. Esto implica poner más a atención a la cosa que se ve.

Pero también nos enfrentamos con problemas de sintaxis en los verbos. Hay dos muy parecidos: recordar y acordar, verbos que significan, además de otras ideas, tener presente algo a la memoria; en los ejemplos yo recuerdo a mi madre o yo me acuerdo de mi madre se nota ipso facto que hay entre ambos una diferencia de construcción: recordar es transitivo (recordar algo), es decir que admite la voz pasiva: yo recuerdo al profesor Gilberto Arias o el profesor Gilberto Arias es recordado por mí. Mientras que acordar, en este mismo sentido, es intransitivo pronominal: la profesora Ina se acuerda de mí. No se puede decir que doña Ina es acordada por mí si queremos dar a entender que mi persona está en la mente de esa buena maestra. En consecuencia, puedo decir que Juan me recuerda, que nuestros amigos nos recuerdan, nunca que yo me recuerdo de Juan o que nos recordamos de nuestros amigos; pero sí es correcto expresar que me acuerdo de Juan y que nos acordamos de nuestros amigos. Tampoco es gramatical decir que usted se recuerda de aquella fiesta, sino que usted recuerda aquella fiesta o usted se acuerda de aquella fiesta.
Claro que acordar también nos lleva a los conceptos determinar, conceder, otorgar y por supuesto es transitivo: Los profesores acordaron no continuar en el paro, que en pasiva es no continuar con el paro fue acordado por los maestros. Y en lo coloquial de muchas partes del mundo hispano todavía persiste indistintamente el recordar pronominal o no pronominal con el significado de despertar: me recordé a las cuatro de la mañana o recordé a las cuatro de la mañana.

Miopía y endoscopia

  • Categoría: General
Sábado
Oct 17,2009

Muchas veces confundimos los sinónimos por diferentes razones. Pero lo importante es que se debe analizar cada significante antes de emplearlo. En el lenguaje diario decimos indistintamente excusas y pretextos. En apariencia estas palabras significan lo mismo; pero no es así. El pretexto es una excusa falsa, una causa simulada que aparentemente se alega para hacer, o no hacer, algo. Una excusa puede ser falsa o verdadera. La excusa es un motivo que se presenta como justificación para eludir una responsabilidad; algo que puede ser, o no, la justificación real de la disculpa.

Alguien nos preguntaba si se escribe allí o ahí. Éstos son adverbios de lugar y se usan indistintamente; sin embargo, allí ha pasado al olvido en varias partes del mundo hispanohablante.

Otra persona preguntó cómo se conjuga licuar en presente de indicativo; pues bien, tiene doble acentuación: licuo, licúo, licuas, licúas, licua, licúa, licuamos, licuan, licúa. No sucede lo mismo con evacuar que sólo tiene una conjugación: evacuo, evacuas, evacua, evacuamos, evacuan.

Para aquellas personas que andan en el mundo de las finanzas, aquí se les aclara que el verbo financiar se conjuga igual que apreciar: Juan aprecia a su novia que hasta le financia sus estudios. Finaciar siempre lleva diptongo: yo financio, tú financias, él financia.

Las palabras médicas son muy peculiares y hasta raras. No es común encontrar definiciones de términos farmacológicos en los diccionarios generales de la lengua, por lo que se tiene que recurrir a léxicos especializados. Hace unos días me operaron un ojo y con los días se formó un granuloma: pequeña protuberancia rojizas que aparece en la piel y sangra con facilidad debido a la alta concentración anormal de vasos sanguíneos. Estas lesiones a menudo aparecen en el sitio donde hubo un trauma o una intervención quirúrgica. Pero si buscamos esta palabra en un diccionario común jamas la encontraremos y ahí la cosa se complica para el hablante común.

Y hay vocablos del lenguaje médico que por su frecuente uso ya forman parte del léxico general del español. Una de esas piezas es endoscopia que casi todos los facultativos pronuncian con hiato, ellos dicen endoscopía y es natural que los pacientes imiten tal expresión si saben que su galeno tiene una competencia lingüuística de alta calidad.  Suponemos que la terminación de endoscopia la confundimos con la de miopía. Y hay razón porque las dos tienen alguna relación con la vista; pero no es así del todo. Miopía proviene del griego myops, formada por myein con el significado de entrecerrar y ops ojo. En cambio, endoscopia viene del griego endos: dentro, y scopen: visión. En consecuencia. todas las palabras que teminan en scopia no se tildan en la i, no forman hiato, sino diptongo: colonoscopia, gastroscopia, colonoscopia. laparoscopiaPero sí se tildan las lexías que terminan en opía (de ops).

Pobre hombre, hombre pobre

  • Categoría: General
Domingo
Sep 27,2009

Se vacila mucho cuando nos referimos a internet (acrónimo inglés de “red mundial de computadoras interconectados mediante un protocolo especial de comunicación”) en cuanto a su género. Decimos el internet, la internet o implemente internet. Net significa red; red es femenino y por consiguiente será la internet. Pero al funcionar como un nombre propio se escribirá con inicial mayúscula: la Internet y si es posible sin artículo: La crisis política hondureña es tema mundial a través de Internet. Es incorrecto, entonces, referirse a el Internet.
Necesito que me des los pormenores de ese incidente. O sea que me des los detalles. Detalle y pormenor son equivalentes: circunstancia particular de un asunto. Pedimos que nos presenten los detalles o pormenores que se dieron en la reunión. Pero también vemos que venden celulares al detalle, es decir de uno en uno o en pequeñas cantidades.
Pero nunca leemos ni escuchamos que hay ventas al detall. Por asimilación auditiva y de paronomasia decimos ventas al detalle; pero lo castizo es ventas al detall.  Pero sí es correcto decir que el escritor Mario Gallardo explicó su libro al detalle, con toda minuciosidad, y por eso me fue más fácil la interpretación de esa obra.
También hesitamos con el uso del relativo quien. Veamos. Quien se emplea únicamente para personas o cosas personificadas. Cuando este relativo lleva antecedente expreso, su uso no ofrece particularidades especiales, salvo el no poder ser sujeto de una oración subordinada especificativa. No se puede decir, por ejemplo, el abogado quien estudió en Harvard trabaja aquí, la periodista quien trabaja en La Prensa hará la crónica; sino, el abogado que estudió en Harvard trabaja aquí, la periodista que trabaja en La Prensa hará la crónica. Sin embargo, en las subordinadas explicativas sí se aplica el quien o quienes; ejemplos: el abogado, quien estudió en Harvard, trabaja aquí  y la periodista, quien trabaja en La Prensa, hará la crónica.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre estructuras especificativas y explicativas? Analicemos: el abogado que estudió en Harvard trabaja aquí significa que sólo ese abogado trabaja en este lugar, específicamente ese individuo. Pero si decimos el abogado, quien estudio en Harvard, trabaja aquí alude a cualquier abogado, independientemente de donde haya estudiado; lo que va entre comas es una explicación y si se quita en nada afecta al significado del enunciado.
Algunas veces afirmamos que en español hay un orden lógico lineal o progresivo de la expresión; empezamos por el sujeto, luego el predicado con sus complementos; primero el sustantivo y seguido el adjetivo en sintagmas nominales. Este orden no es privativo de ninguna lengua, pues parece que sólo el inglés y el francés son los que más lo practican, (en inglés primero es el adjetivo y luego el sustantivo). Pero no es la exigencia lógica de claridad lo único que define el orden productivo del mensaje en la configuración de una mensaje, de un juicio; también intervienen elementos expresivos o afectivos alejados de las leyes del juicio deductivo, ligados a la atención hacia determinados elementos de la oración, quizá con la intención de destacar unos y debilitar otros por razones puramente de significado.
Por lo anterior podríamos hablar de orden lineal y orden envolvente. Ana vendrá a las cuatro de la tarde es un caso de oración lineal, no porque sea lo más común, sino porque el sujeto absorbe el interés principal en mayor número de casos que el resto de elementos oracionales. Pero si expresamos que a las cuatro de la tarde vendrá Ana estamos más interesado en el tiempo del hecho que en el sujeto. Y si afirmamos que vendrá Ana a las cuatro la tarde destaca en primer término la afirmación del acto. Esto se aclara porque la anteposición de cualquier elemento supone una condensación en él del interés del hablante. Éste es el orden oracional envolvente y se vale de los hipérbatos (figura de construcción, consistente en invertir el orden habitual que tienen las palabras en el discurso).
No obstante, algunos casos como pobre hombre y hombre pobre son estructuras semánticamente diferentes y no se trata de un hipérbaton. En el primer ejemplo se alude a adjetivos como desdichado, infeliz, triste; es decir, apunta a conceptos morales, espirituales, emocionales. En hombre pobre , el adjetivo pobre significa necesitado, que carece de lo necesario para vivir, humilde. Claro, hay sintagmas no oracionales que no responden más que al orden lineal: pagos atrasados, proceso electoral, calles pavimentadas.

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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