El aburrimiento se produce por muchos factores. Nos fastidia ver las mismas películas en la televisión, de ver iguales caras en las páginas sociales de los periódicos, a los únicos analistas; hablando de estos últimos pareciera que en Honduras nadie piensa y ya es tedioso estar escuchando a los acostumbrados analistas en la televisón, en los medios escritos; en fin, nos hartamos de todas esas tabarras.

Escribir y hablar son actividades que pueden convertirse en hechos artísticos para que el receptor se sienta bien. Pero estos acciones  exigen mucho: atención, cultura e interés. No somos los genios de estas actividades y si tratamos de cuestionar es porque en verdad deseamos aprender.

Nuestro pleito verbal tiene que ver mucho con la desidia semántica, la que nos mantiene al borde del colapso idiomático. Veamos algunos de estos apremios en los que tanto insistimos: Andamos con una deuda en el orden de los cuatro mil millones de dólares. Me pregunto, qué hace ese tal en el orden de, barrunto que nada; es sólo un perifolio.

 Activar es avivar, aumentar la intensidad, energía o rapidez de algo: Han activado el comercio exterior. Antes del 28 de junio de 2009, la economía hondureña andaba muy mal, caminaba de capa caída, su actividad era muy cuestionable  (que yo sepa, nunca hemos andado en bonanza; pero sólo es mi opinión).  Ahora se habla de reactivar nuestra economía. O sea que antes andaba activa, muy intensa. No, nuestra situación andaba aquejada, no del todo sana; por consiguiente, lo que cabe es esperar que nuestra economía se rehabilite, se reponga, se restablezca.

Hace unos días escuchaba a un profesor universitario  cuando dirigía un programa radial. Reconzco que ese hombre tiene magníficos enfoques políticos y sé que ha leído mucho sobre temas relacionados con las ciencias sociales. Pero me preocupó cuando ese colega empleó el seudoverbo aperturar en no menos de diez oportunidades en dos minutos. Lo mismo sucedió en una nota periodística cuando  el director de un colegio ceibeño afirmó: Hemos aperturado nuevas jornadas educativas; ahora también se trabaja en jormada vespertina. ¡Caramba, señores!, se abren secciones, se abren cuentas de ahorro, se abren carreteras. Aperturar no existe y se nota más pedestre escucharlo en boca de un educador. (Se les perdona a las muchachas de los bancos porque no siempre tienen suficiente liquidez competitiva léxica).

En el marco de la crisis política hondureña ha habido más inseguridad. La toma de posesión de Porfirio Lobo se llevó a cabo en el marco de un fuerte dispositivo de seguridad.  Si usted se fija, amigo lector,  notará que ese en el marco de no tiene ninguna función, no es es sino un apuro del hablante por acicalar el mensaje  con barroquismos.

Y hablando de dispositivos, a la Policía y al Ejército se les está olvidando esta lexía. Dispositivo es, entre otras acepciones, conjunto organizado de personas encaminado al logro de un fin: dispositivo policial, militar. Pero desde que apareció El cartel de los sapos ahora se estila la narcometáfora anillo de seguridad. Sólo falta que en vez de misión nuestros cuerpos armados hablen de una vueltica.

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