Archivo para Octubre, 2009

¿No me recuerdo o no me acuerdo?

  • Categoría: General
Viernes
Oct 30,2009

 

Es tan común escuchar que no quiero vertir conceptos que desconozconunca desié que te fueras. En el primer ejemplo es una posición diafásica, o sea que hay enfrentamiento entre lo culto y lo vulgar. Es un problema de desconocimiento porque no hay verbo vertir, hay verter. En el segundo ejemplo lo hacemos conociendo que el verbo es desear y que la flexión es deseé, pero se nos hace feo decirlo correctamente; es una situación diatópica, diríamos regional, así como los puertorriqueños que dicen puejtojico, aunque escriben Puerto Rico.
Jamás podríamos pensar que al decir pelié, desié, alinié se trate de una problema local, pues en la práctica casi siempre se diptonga el final del pretérito perfecto simple de pelear, desear y alinear. Pero lo que sí es necesario saber es que en la lengua escrita es imperdonable cometer estos crasos errores.

Siempre enfatizamos mucho con las preposiciones. En la nota deportiva observamos frases como El Hispano de Comayagua se mide a los del Real juventud con la idea de establecer la calidad de juego de cada uno de ellos. El verbo medir admite varias preposiciones (con, en, por, según): se mide con un metro, se mide en pulgadas, se mide por seguridad. Pero en en el caso del que estamos hablando, la correcta es con (medirse con): la Selección Nacional de Honduras se medirá con la de México.

Es indudable que escuchar es poner atención a lo que se oye. Si queremos escuchar una canción debemos ponerle atención cuando la estamos oyendo. Muchas veces hemos oído determinada obra musical sin saber qué dice porque jamás la hemos escuchado. Lo mismo sucede cuando vamos por la calle y vemos una gran cantidad de cosas: rótulos, vendedores, personas y luego nos preguntan qué fue lo que observamos en la ciudad y contestamos que no nos fijamos en nada, andábamos en nuestras cosas y ya; esto es sencillamente porque vimos, pero no miramos. En la actualidad ver y mirar son sinónimos; empero, al trasladarnos a sus etimologías notamos que marcan  diferencia semántica. Ver se origina en el latín videre y significa percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. En cambio, mirar, siempre de lat. mirāri, admirarse, su primer significado es dirigir la vista a un objeto. Esto implica poner más a atención a la cosa que se ve.

Pero también nos enfrentamos con problemas de sintaxis en los verbos. Hay dos muy parecidos: recordar y acordar, verbos que significan, además de otras ideas, tener presente algo a la memoria; en los ejemplos yo recuerdo a mi madre o yo me acuerdo de mi madre se nota ipso facto que hay entre ambos una diferencia de construcción: recordar es transitivo (recordar algo), es decir que admite la voz pasiva: yo recuerdo al profesor Gilberto Arias o el profesor Gilberto Arias es recordado por mí. Mientras que acordar, en este mismo sentido, es intransitivo pronominal: la profesora Ina se acuerda de mí. No se puede decir que doña Ina es acordada por mí si queremos dar a entender que mi persona está en la mente de esa buena maestra. En consecuencia, puedo decir que Juan me recuerda, que nuestros amigos nos recuerdan, nunca que yo me recuerdo de Juan o que nos recordamos de nuestros amigos; pero sí es correcto expresar que me acuerdo de Juan y que nos acordamos de nuestros amigos. Tampoco es gramatical decir que usted se recuerda de aquella fiesta, sino que usted recuerda aquella fiesta o usted se acuerda de aquella fiesta.
Claro que acordar también nos lleva a los conceptos determinar, conceder, otorgar y por supuesto es transitivo: Los profesores acordaron no continuar en el paro, que en pasiva es no continuar con el paro fue acordado por los maestros. Y en lo coloquial de muchas partes del mundo hispano todavía persiste indistintamente el recordar pronominal o no pronominal con el significado de despertar: me recordé a las cuatro de la mañana o recordé a las cuatro de la mañana.

Miopía y endoscopia

  • Categoría: General
Sábado
Oct 17,2009

Muchas veces confundimos los sinónimos por diferentes razones. Pero lo importante es que se debe analizar cada significante antes de emplearlo. En el lenguaje diario decimos indistintamente excusas y pretextos. En apariencia estas palabras significan lo mismo; pero no es así. El pretexto es una excusa falsa, una causa simulada que aparentemente se alega para hacer, o no hacer, algo. Una excusa puede ser falsa o verdadera. La excusa es un motivo que se presenta como justificación para eludir una responsabilidad; algo que puede ser, o no, la justificación real de la disculpa.

Alguien nos preguntaba si se escribe allí o ahí. Éstos son adverbios de lugar y se usan indistintamente; sin embargo, allí ha pasado al olvido en varias partes del mundo hispanohablante.

Otra persona preguntó cómo se conjuga licuar en presente de indicativo; pues bien, tiene doble acentuación: licuo, licúo, licuas, licúas, licua, licúa, licuamos, licuan, licúa. No sucede lo mismo con evacuar que sólo tiene una conjugación: evacuo, evacuas, evacua, evacuamos, evacuan.

Para aquellas personas que andan en el mundo de las finanzas, aquí se les aclara que el verbo financiar se conjuga igual que apreciar: Juan aprecia a su novia que hasta le financia sus estudios. Finaciar siempre lleva diptongo: yo financio, tú financias, él financia.

Las palabras médicas son muy peculiares y hasta raras. No es común encontrar definiciones de términos farmacológicos en los diccionarios generales de la lengua, por lo que se tiene que recurrir a léxicos especializados. Hace unos días me operaron un ojo y con los días se formó un granuloma: pequeña protuberancia rojizas que aparece en la piel y sangra con facilidad debido a la alta concentración anormal de vasos sanguíneos. Estas lesiones a menudo aparecen en el sitio donde hubo un trauma o una intervención quirúrgica. Pero si buscamos esta palabra en un diccionario común jamas la encontraremos y ahí la cosa se complica para el hablante común.

Y hay vocablos del lenguaje médico que por su frecuente uso ya forman parte del léxico general del español. Una de esas piezas es endoscopia que casi todos los facultativos pronuncian con hiato, ellos dicen endoscopía y es natural que los pacientes imiten tal expresión si saben que su galeno tiene una competencia lingüuística de alta calidad.  Suponemos que la terminación de endoscopia la confundimos con la de miopía. Y hay razón porque las dos tienen alguna relación con la vista; pero no es así del todo. Miopía proviene del griego myops, formada por myein con el significado de entrecerrar y ops ojo. En cambio, endoscopia viene del griego endos: dentro, y scopen: visión. En consecuencia. todas las palabras que teminan en scopia no se tildan en la i, no forman hiato, sino diptongo: colonoscopia, gastroscopia, colonoscopia. laparoscopiaPero sí se tildan las lexías que terminan en opía (de ops).

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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