Archivo para Junio, 2009

Plebiscito y referéndum, ¿qué es eso?

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Miércoles
Jun 24,2009

Juan faltó al trabajo porque se sentía cansado. A Roberto le faltó el deseo para triunfar. La primera oración es intransitiva; la segunda, transitiva. En ambos casos el verbo faltar opera con el mismo significado, pero con diferencias sintácticas.

Por qué vacilamos tanto con me faltó al respeto y me faltó el respeto. Las dos expresiones son gramaticales, pero con distintos conceptos. La primera se refiere a que alguien no me respetó en algún momento;  esta confusión se debe a la contigüidad con la expresión perder el respeto a alguien. Son casos como  Juan faltó al trabajo, muy distinto de Juan perdió el trabajo. Podemos asegurar que a Mario le faltó el respeto, esto es que al pobre hombre le hacía falta este valor, no lo tenía, carecía de él. Si mi hijo no me respeta, entonces diré que mi hijo me falta al respeto..

Sigo insistiendo por qué los medios de comunicación porfían en extremo con el ejecutan a dos ladrones, a dos mareros. Ejecutar, aparte de otros significados,  es matar legalmente y hasta en inglés tiene esa acepción (to put to death in accordance with a legal sentence); por consiguiente, no se trata de un falso pariente de esa lengua. Por favor, entonces, dejemos de estarle deteriorando el concepto a este hermoso verbo.

Hay otra frase latina muy usada en inglés: pro tempore. Honduras tiene la representación pro tempore del Sica. En espa;ñol este adverbio no existe; sin embargo, ya se está usando con el significado de por mientras, en funciones, temporalmente y no tiene nada de malo, ya que nuestra lengua es hija legítima del latín. El asunto es de saberlo emplear con propiedad.

Pero para no perder la costumbre, ahora me fijo en una novedosa industria de servicios que también ha llegado a Honduras: los call centers. Ya nadie habla de central telefónica, del PBX, claro, son similares pero no iguales debido a los avances de la modernidad.  De lo que sí me doy cuenta es  por qué no queremos traducir esa frase: es una actividad  originada en un ambiente inglés y es natural que sea dicha en esa lengua; sin embargo, no se justifica porque el castellano tiene sus equivalentes para tan chillante sintagma: centro de atención telefónica o centros de atención de llamadas.

En los últimos tiempos, los políticos están enfrascados en una lucha, según ellos para modificar leyes. Independientemente de cualquier objetivo, lo que sí está claro es que cada quien lucha por su estatus y el statu quo. ¿Qué será eso de status y statu quo? La verdad es que por intuición verbal todo mundo asocia ambas piezas léxicas con estado de cosas. Estatus es la situación social de alguien: los profesores tenemos un buen estatus; entretanto, statu quo es el estado o situación estable de las personas. Queda claro que status es una cosa y statu quo es otra.

Y qué será eso de plebiscito y referéndum. Los dos palabras se refieren a consultas populares y en algún momento podrían ser sinónimas; no obstante, ambas tienen orígenes distintos. El plebiscito apareció en Roma para que las plebes adoptaran y votaran resoluciones que les permitieran preservar y mejorar sus intereses ante la clase social poderosa de aquel momento: los patricios (pero no los de la Rodas). El plebiscito era  creativo, pues producía leyes,  formulaba decisiones y resoluciones. Mientras que el referéndum se originó en Suiza en el ocaso del Renacimiento para que el pueblo diera indicaciones a sus representantes sobre el sentido en que debían gobernar. El referéndum fue más que todo una modificación del plebiscito cuando en Francia finalmente adquirió carácter confirmativo o repelente, ya que ahora sólo ratifica, aprueba o rechaza leyes o decisiones, pero no las crea. Espero que algún lingüísta político nos dé una mejor aclaración del uso  específico de estos dos términos en nuestra realidad actual.

¿No me acuerdo o no me recuerdo?

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Miércoles
Jun 10,2009

Es muy difícil manejar con exactitud una buena cantidad de palabras, acaso por costumbre o por inconsciencia o porque como hablantes desconocemos la imagen mental de de los significantes que utilizamos al momento de generar un mensaje. Parece que a la mayoría lo que más nos interesa es entender (no tanto comprender) lo que dice nuestro interlocutor o darnos a entender más o menos con éste”

Es tan común escuchar que “no quiero vertir conceptos que desconozco” o ” nunca desié que te fueras”. En el primer ejemplo es una posición diafásica, o sea que hay enfrentamiento entre lo culto y lo vulgar. Es un problema de desconocimiento porque no hay verbo vertir, hay verter. En el segundo ejemplo lo hacemos conociendo que el verbo es desear y que la flexión es deseé, pero se nos hace feo decirlo correctamente, es una situación diatópica, diríamos regional, así como los puertorriqueños que dicen “puejtojico“, aunque escriben “Puerto Rico“.
Jamás podríamos pensar que al decir pelié, desié, alinié se trate de una problema local, pues en la práctica casi siempre se diptonga el final del pretérito perfecto simple de pelear, desear y alinear. Pero lo que sí es necesario saber es que en la lengua escrita es imperdonable cometer estos crasos errores.
Siempre enfatizamos mucho con las preposiciones. En la nota deportiva observamos frases como “El Hispano de Comayagua se mide a los del Real juventud” con la idea de establecer la calidad de juego de cada uno de ell. El verbo medir admite varias preposiciones (con, en, por, según): “se mide con un metro, se mide en pulgadas, se mide por seguridad. Pero en en el caso del que estamos hablando la correcta es CON (medirse con): “la Selección Nacional de Honduras se medirá con la de México”.

Es indudable que escuchar es poner atención a lo que se oye. Si queremos escuchar una canción debemos ponerle cuidado cuando la estamos oyendo. Muchas veces hemos oído determinada obra musical sin saber qué dice porque jamás la hemos escuchado. Lo mismo sucede cuando vamos por la calle y vemos una gran cantidad de cosas: rótulos, vendedores, personas y luego nos preguntan qué fue lo que observamos en la ciudad y contestamos que no nos fijamos en nada, andábamos en nuestras cosas y ya; esto es sencillamente porque vimos, pero no miramos. En la actualidad ver y mirar son sinónimos; empero, al trasladarnos a sus etimologías notamos que marcan  diferencia semántica. Ver se origina en el latín videre y significa percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. En cambio, mirar, siempre de lat. mirāri, admirarse, su primer significado es dirigir la vista a un objeto. Esto implica poner más a atención a la cosa que se ve.

Pero también nos enfrentamos con problemas de sintaxis en los verbos. Hay dos muy parecidos: recordar y acordar, verbos que significan, además de otras ideas, tener presente algo a la memoria. En los ejemplos yo recuerdo a mi madre o yo me acuerdo de mi madre se nota ipso facto que hay entre ambos una diferencia de construcción: recordar es transitivo (recordar algo), es decir que admite la voz pasiva: yo recuerdo al profesor Gilberto Arias o el profesor Gilberto Arias es recordado por mí. Mientras que acordar, en este mismo sentido, es intransitivo pronominal: La profesora Ina se acuerda de mí. No se puede decir que doña Ina es acordada por mí si queremos dar a entender que mi persona está en la mente de esa buena maestra. En consecuencia, puedo decir que Juan me recuerda, que nuestros amigos nos recuerdan, nunca que yo me recuerdo de Juan o que nos recordamos de nuestros amigos; pero sí es correcto expresar que me acuerdo de Juan y que nos acordamos de nuestros amigos. Tampoco es gramatical decir que usted se recuerda de aquella fiesta, sino que usted recuerda aquella fiesta o usted se acuerda de aquella fiesta.
Claro que acordar también nos lleva a los conceptos determinar,conceder, otorgar y por supuesto es transitivo: Los profesores acordaron no continuar en el paro, que en pasiva es no continuar con el paro fue acordado por los maestros.

Y en lo coloquial de muchas partes del mundo hispano todavía persiste indistintamente el recordar pronominal o no pronominal con el significado de despertar: Me recordé a las cuatro de la mañana o recordé a las cuatro de la mañana.

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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