Archivo para Mayo, 2009

Errare humanum est, rectificare sapientis est.

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Domingo
May 31,2009

 

Siempre he considerado que la lengua también es un hecho socioeconómico. Si alguien se llama Francisca y no es “de sociedad” le dicen Pancha, Chica; pero si es de la alta alcurnia la llaman Paquita,  Francis. A esas damas que venden sus carnes les decimos prostitutas, magallas, rameras,  cuando viven en barrios pobres; pero si son de la zona élite las nombramos amiguitas, querida, damas de compañía. Y lo mismo pasa con los homosexuales que si carecen de imagen social elevada les enumeran un sinfín de nombres; ¡ay!, pero si son de la “añeja sociedad” se conocen con el eufemístico distintivo de amanerados. Si el extinto procedía de la barriada comentarán que murió de sida; si radicaba en una aristocrática residencial  señalarán que expiró de anemia plástica o de alguna complicación.  La mamá de un acaudalado famoso es doña Apolinaria y la conocen como Poly, pero si viviera en la periferia indigente  sencillamente la nombrarían Pola o Naya.

La nota social es muy dada a la caricia verbal; y esto es  bueno porque el trato entre los humanos exige eso que nos enseña el análisis transaccional: hacer que la gente se sienta a gusto. Pero esa técnica de la conducta humana no apoya el que seamos aduladores, lagoteros y, peor,  discriminadores. Doña Pinota, una dama de sociedad, está de fiestaA ese lugar  sólo llega gente de sociedad, éstos son dos ejemplos que hacen referencia a personas de nivel  social superior (claro, de dinero); en todo caso habría que  decir que  son de distinguida o refinada posición social. También hay  frases rimbombantes, como jet set (voz inglesa, referida a la clase  rica y ostentosa) que caben en estas carantoñas. Cuando hablamos de esa forma parece que nos marcamos como foráneos de un grupo en general; decir que doña Chayito es de sociedad es aceptar que los demás seres son insociables, que carecen de grupo, que viven aislados, solos.

Otro elemento excluyente es el famoso cliente VIP (viaipí). Si soy tarjetahabiente de un banco local (cuya labor no es tanto vender dinero plástico) y si la fila está muy larga me mandan a un sitio VIP de esa institución  donde me tratan mejor, diferente de los demás. ¿por qué? si aquellos también son usuarios de esa institución financiera, y quizá con mucho dinero. No digo nada de esto en otros negocios o espectáculos porque según como pague así me atenderán. De paso el tal VIP es un terminillo alejado del español. Veo bien lo de primera clase que se estila en los aviones: se paga más y hay otros beneficios (aunque por lo general son superfluos).

Para variar sobre léxico, ayer escuché a nuestro mandatario cuando anunciaba que en la asambela de la OEA a quí en San Pedro Sula estarían los cancilleres y las cancilleras. Admiro el interés de mi Presidente por evitar el machismo en  lengua castellana; pero le aclaro que canciller ( sustantivo que designa distintos cargos políticos según las zonas) es de género común: se dice el canciller o la canciller. Es el mismo caso de el miembro y la miembro, que son comunes para ambos sexos.

Y ayer, sábado, nuestro primer ciudadano se refirió a las placas teutónicas (de ninguna manera creo que don Manuel pensaba en un antiguo pueblo germánico que habitó cerca de la desembocadura del Elba). Está claro que señalaba  algo de  la estructura de la corteza terrestre y de los movimientos que la han originado: placas tectónicas.

Pero también escuché un día después del movimiento telúrico reciente que nos asustó a millones, cuando un periodista entrevistaba al alcalde de Tegucigalpa y éste comentó sobre ese enorme movimiento litúrgico. Estoy seguro que se trató de un lapsus linguae  del jefe del gobierno capitalino. No podemos olvidar entonces, por aquello y esto, que errare humanum est, rectificare sapientis est.

Tecnología de punta, ¿por qué?

Martes
May 19,2009

Abeunt studia in morescanopy

Está muy de moda hablar de canopy , kayak y de una serie de deportes peligrosos. No es fácil colgarse de un cable y deslizarse con rapidez; tampoco es menos riesgoso hacer carreras en todoterrenos  por caminos escabrosos. Pero dada la topografía y algunos buenos ríos y caídas que tiene Honduras, aquí ya son practicados estos atractivos deportes extremos.

Deportes extremos. ¿Qué significa  extremos?, de ninguna manera es sinónimo de peligroso. Ni modo que sería normal decir que andar libremente, sin temores de ser asaltodo, por las calles de Tegucigalpa o San Pedro  Sula es extremo, no señor: es peligroso. La frase deportes extremos es un apócope de deportes de peligro extremo. Por lo demás, usted ya sabe lo que significa extremo.

Restricciones aplican. Este sintagma es raro porque no sigue la linealidad oracional: verbo y complementos; se da un hipérbaton, no se sabe con qué razones. O también aparece aplican restricciones, oración un tanto agramatical; en este caso sería se aplican restricciones. Veamos algunas explicaciones sobre aplicar: poner una cosa sobre otra, emplear o poner en práctica algo con un fin determinado: “La enfermera me aplicó pomada en la oreja”,” No me aplicaron ninguna restricción en el banco”, “Tuve que aplicar la fuerza para detener al bandido”. También significa poner el máximo esfuerzo e interés en realizar algo: “Me apliqué en todas las materias para graduarme”.

Pero vuelvo a insistir, somos copiadores de todo (y casi siempre sin ninguna necesidad) quizá para identificarnos con la plana mayor de la “cultura de bóreas”. Es normal que se dé el préstamo lingüístico recíproco entre las lenguas cuando en verdad sea necesario. Nos encanta decir aplicación (del inglés application: solicitud) por solicitud de empleo; este sustantivo en inglés tiene un concepto diferente a la aplicación del español (colocación de una cosa sobre otra: es buena la aplicación de crema humectante en los pies). En castellano, la acción y el formulario para solicitar, pedir, requerir  trabajo o cualquier otra cosa se llama solicitud.

Miles de hablantes decimos tecnología de punta y casi nunca nos detenemos a reflexionar  sobre eso de punta. Los tecnócratas, profesores, periodistas, escritores,  ya han adoptado esta innovación léxica en sus competencias. Hasta a un dirigente campesino le escuché decir que en su cooperativa agropecuaria ya empleaban tecnología de punta. No hay nada de malo, es un sintagma correcto. Punta se deriva de puntero, que aparte de otras ideas también denota lo avanzado y reciente en su género; de ahí lo de tecnología de punta.

EN ESE SENTIDO se está quedando sin sentido

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Jueves
May 14,2009

Ius nec stultis solere succurri, sed errantibus.

La tecnología va más allá de lo pensado en cuanto a las palabras, por ello éstas se transforman, se actualizan y se crean; aparecen frases especiales para responder a nuevos conceptos. Es así que tenemos términos que los diccionarios generales de la lengua aún no registran, quizá por la velocidad con que llega  tanto invento. En medicina, por ejemplo, nos  encontramos con aslo, eosinofilos, fosfatasa, rematoideo, voces que por lo general sólo se hallan en la competencia médica y  no  en el dominio común. Los economistas son muy buenos para idear palabras (lo malo es que algunas veces no las inventan, sino que las trasladan de concepto y las mantienen en un sector geográfico determinado) que luego se enganchan en la carpeta de esa importante disciplina. Qué fastidian ahora con lo de rubro; insisten con esta palabreja; barrunto que  se han ovidado de actividad, sector, industria, negocio, línea. Una presentadora de noticias hablaba del rubro de la actividad maquiladora, ¡qué barbaridad! Otro se refería al rubro de la fe (tal vez porque de esta entidad metafísica se puede sacar mucho dinero). La dinámica de la lengua es irrefutable, pero la variedad lo es también y cae mal que no se haga uso de un enorme lexicón que se alberga en el castellano.

Es un secuestro atípico. Qué significa esto. Claro que quiere decir que  no encaja en un tipo o modelo de delito. Pero hay tantos equivalentes a este adjetivo que es injusto el desmesurado empleo del tal atípico; bien se podría decir irregular, diferente, distinto, especial, extraño, raro, pero es adjetivo de mucho auge y como tal, rápido se irá.

Todavía no se conocen móviles del crimen, decía un titular periodístico. La nota mediática abunda en frases embadurnadas con el sustantivo móvil. Parece que el español de los policías y los redactores de notas carece de sinónimos. Móvil es el motivo, causa, razón, raíz, origen de una cosa. Por consiguiente se podría hablar de que todavía no se conocen las causas, razones o motivos del crimen.

En muchos titulares escritos o radiales también se observa que el verbo gestionar y el sustantivo gestión estan en camino de los ad inferos porque ya todo mundo habla de tramitar y de trámite; ya no hay gestores, pero sí tramitadores. Veamos cuántos equivalentes tiene tramitar: gestionar, diligenciar, despachar, solventar, resolver, cursar. El director del colegio tramitó una excusa de un profesor que faltó a su trabajo. Bien pudo haber dicho que resolvió o le dio curso a esa acción.

En ese sentido, tendríamos que analizar la cuarta urna. El sintagma que comienza esta oración es otro de los acomodos expresivos que se ha vuelto plaga en todos los hispanohablantes. En ese sentido tiene sus propios usos: El carro venía en ese sentido (en esa dirección). Yo no hablé en ese sentido (con esa interpretación). Parece que el hablante intenta aplicar  una metáfora inconsciente y no está mal que lo haga; el embrollo es que esa frase ya va perdiendo significado y el emisor no hace sino tapar espacios orales porque ha olvidado (o no tiene) otras formas de expresión. Por el irreflexivo uso de en ese sentido finalmente se está quedando sin sentido.

Equívocos verbales y redundancias

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Miércoles
May 6,2009

 Hay tres formas no personales del verbo: infinitivo, gerundio y participio. Por sí solas estas formas no expresan ninguna acción, estado o pasión; necesitan de otro verbo auxiliar para adquirir significado. Amar, por ejemplo, es el nombre del verbo y no dice nada más. En cambio, “amaste” nos informa sobre una acción concreta, sobre una persona, un tiempo, un modo y un número.
Lo mismo sucede con “quiero amar a todo el mundo”; en este caso el auxiliar “querer” actualiza la significación plena de “amar.” De esta forma “amar” adquiere la categoría de verbo pleno. “Ser” es un verbo atributivo, esencial. Por su carácter de copulativo exige un atributo para darle una definición semántica al sujeto, para darle una característica que puede ser permanente o accidental; ejemplo: “ La Antártida es muy fría”, “Jorge y María son amigos”.

Pero en la actualidad se escucha, y se lee incluso, una deprimente práctica de este verbo: “Las asignaturas, como ser matemáticas y español,  son las más reprobadas por nuestros alumnos”. Se observa que ese sintagma (como ser), que los hablantes lo introducen para dar el ejemplo, después de ser agramatical resulta innecesario. Lo correcto sería expresar: “Matemáticas  y español son las asignaturas más reprobadas entre nuestros alumnos”. En esta oración el verbo “ser” está presente, pero en una forma personal determinada.

Si quien habla desea incluir ejemplos en una expresión, basta utilizar “como” y el problema estará resuelto: “Estudiantes como usted son los triunfadores”. Luego, la frase “como ser” no tiene existencia gramatical en el código lingüístico español; es una adulteración imperdonable que se comete en nuestra lengua.

Otro rasgo de impureza se presenta con los pleonasmos o redundancias; veamos estos ejemplos: “Te vi con mis propios ojos”. Poéticamente esta expresión -una de las muy pocas que se emplean en el nivel literario- es correcta; su intención es enfatizar y dar mayor brillantez al mensaje que se desea emitir. Pero no se debe confundir un pleonasmo de utilidad literaria con una antojadiza redundancia. No siempre, aun en el nivel expresivo de la lengua, se puede aplicar este recurso que en la mayoría de los casos denota poca habilidad lingüística en las personas que lo emplean.

Pero ahora la gente se está escudando, con irresponsabilidad manifiesta, en la Real Academia Española, RAE, al decir que tal o cual regla ya ha sido aprobada por esa honorable institución sin tener ningún informe, registro o expediente que sirva de apoyo de tales aseveraciones. Unas de esas imprudencias: “súbanse para arriba”, “se salieron para afuera”, entre tantas más, se escuchan a diario. Se nota claramente que esos enunciados son pleonasmos abusivos que en nada engrandecen la estabilidad semántica ni morfológica del español.

En ningún momento la RAE ha emitido un documento que afirme la aceptación de esos adefesios de nuestra lengua. También, casi sin que el hablante lo advierta, con marcada asiduidad entran redundancias no poéticas, que deben ser eliminadas de su reiterada práctica en cualquier nivel de la lengua: “Los resultados alcanzados no llenan ninguna expectativa”,  “El Gobierno alargó el período de tiempo de clases”, “El erario público ha sido asaltado”.  Es evidente que lo que se busca al alcanzar necesariamente es un resultado; todo período supone tiempo, no otra cosa; no hay un erario que no sea público. Por consiguiente, en los tres ejemplos anteriores hay redundancia innecesaria e incómoda de las palabras “alcanzados”, “de tiempo” y “público” porque ya están implícitas en los sustantivos que se insiste en acompañar.

El jefe de jefes y mi Presidente

Domingo
May 3,2009

El lenguaje puede ser denotativo: el objetivo, directo, sin equívocos. Decir que una montacarga levanta una tonelada, que el motor de mi carro vino con GPS incorporado, son mensajes claros. Que la fe mueve montañas, que yo quisiera tener un millón de amigos o que los labios de aquella dama eran rubíes, eso ya está en el ámbito del lenguaje connotativo  y será la imaginación del receptor la que definira los conceptos.

Los libros de Ciencia naturales, Sociología, Matematicas o cualquier otra dsiciplina son escritos en forma objetiva, emplean el lenguaje denotativo.  Igual sucede con cualquier descripción, por ejemplo, médica en la que no tienen cabida las ambigüedades.

En cambio, los poemas, las novelas, algunas pinturas son obras de arte y por ello carecen de objetividad, se ubican en la subjetividad o en la especulación; la canción o un cuadro de Carabgio que a mí me gusta no necesariamente va a ser del gusto del resto de la gente. Millones de mis contemporáneos alegan que la música de los Beatles no eran la gran cosa, pero ara mí sí lo eran. Los libros sagrados son escritos connotativos y eso da lugar a diferentes interpretaciones: “Es más fácil que un camllo pase por el ojo de una aguja que…” Usted sabe que es imposible que el camello pase por ese sitio. Ésta es una alegoría que será el lector el encargado de interpretarla. No obstantre, hay “obras poéticas” que son de interpretación obvia y general; en este caso dejan de ser piezas de arte.

¿Qué es canción? Composición en verso, que se canta, o hecha a propósito para que se pueda poner en música. También es la música con que se canta cualquier composición. Si seguimos estos conceptos veremos que lo que podría hacer que una canción se convierta en obra de arte es la música. Sin ambargo, la canción puede ser una verdadera muestra de arte si la hacemos connotativa.

Hay canciones que tienen propósitos puramente comerciales, son populares y de muy fácil comprensión. Son versos vulgares (y muchas veces soeces, como en el reguetón) y casi siempre de efímera existencia. No así lo fino y elegante, como El Barbero de Sevilla o la Marcha de Aída, obras que siempre están presentes en los oídos delicados de las personas de buen gusto. Cuántas veces escuchamos los fondos musicales de los dibujos animados que nuestros niños ven en la televisión. Nunca he escuchado música de Daddy Yanky como telón musical en las series de Pato Donald o cualquiera de esos muñecos.

No se puede discutir que el pueblo tiene derecho a relajarse escuchando cualquier género musical, pues todo va  a depender del momento o la disposición que tenga la persona para escucar rancheras, regué, música sacra, romántica, barroca, merengues, bachatas. No tiene nada de malo.

Pero no hay explicación sobre cómo nuestro Presidente pudo aceptar que Los Tigres del Norte le hayan cantado Jefe de Jefes si ésta es una composición dedidada exclusivamente a líderes de actividades irregulares; estos versos no tienen nada de poéticos y son esencialmente directos, objetivos y claros:

Soy el jefe de jefe, señores,

me respetan a todos niveles,

y mi nombre y mi fotografía

nunca van a mirar en paleles

porque a mí el periodista me quiere

y si no mi amistad se la pierde.

 

Es inconcebible que una persona que lleva la maxima representación de los hondureños haya hecho un verdadero “show” con esos señores que, aparte de su mérito de hacer música de consumo, con muchas de sus canciones enaltecen las figuras y actividades de gente que  no anda muy en sintonía con la moral, algo que día a día progresa para desgracia de la gente honrada:La banda del carro rojo, El hijo de camelia, La muertedel soplón, Contrabando y traición, La reina del sur, en fin.

Ya me imagino a la reina Isabel II de Inglaterra en juerga con un grupo musical tan popular y común, su protocolo ni ella jamás lo permitirían. Quizá por desconocimiento literario, o por la euforia de un folclorismo aldeaniego, o tal vez como un residuo radiactivo más del populismo (para acercarse al pueblo),  nuestro máximo líder habría aceptado como regalo musical semejante ramplonería “artística”, porque sé que él es un hombre bueno, honesto y decente y no ningún transgresor; y ante todo, Manuel Zelaya Rosales es el Presidente de la República.

,.

 

 

 

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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