Archivo para Marzo, 2009

INDUSTRIA DEL SECUESTRO: apología al delito

Viernes
Mar 27,2009
Reynaldo Colón empezó su carrera en el Platense de Puerto Cortés, fue comprado por el Motagua de la capital. Si el lector está muy atento se dará cuanta de que este verbo resulta grosero en estos tiempos cuando ya no existe la exclavitud. La falta de tacto expresivo hace que muchas veces los reporteros deportivos se expresen de esta manera y de paso quede estereotipado ese verbo para semejante uso. Se sobreentiende que en estas actividades lo que se hace es comprar la ficha de determinado jugador. Qué cuesta entonces aclarar esa situación y no escribir o mencionar tal vulgaridad semántica. Pero me dicen los comunicadores deportivos que es jerga del fútbol. No comparto esa pieza léxica del subnivel deportivo.
Aunque la palabra trabajo se origina  de tripalium, que era el nombre de un temible instrumento de tortura formado por tres palos con los cuales inmovilizaban a los reos allá por el siglo VI de nuestra era, actualmente no deja de tener algún matiz parecido al de aquella época. Pero como un concepto más filosófico y social, el trabajo es una actividad moral y consciente, naturalmente, del géner humano. Trabajan los profesores, las cocineras, los abogados, los barrenderos, las enfermeras, en fin; pero lo hacen prestando un servicio útil a la sociedad. Por humilde que se mire, una persona que labora aseando ancianos inválidos realiza una labor muy humana y decente. De ahí aquel dicho: El trabajo no deshonra a nadie.
Está claro que hay “trabajos” que en verdad deshonran y humillan al ser humano. Un tal Filogoncio Quintacampana me alegaba que su trabajo le producía buenos ingresos y que por eso a él no le interesaba estudiar; afirmaba que mientras yo ganaba doscientos lempiras al mes, él conseguía veinte veces más mi sueldo en una sola noche: Filogoncio era proxeneta, tratante de blancas y propietario de un lupanar. Por donde lo miremos, la actividad de Quintacampana sí lo deshonraba a él y a todo aquel que la practicara. Es indudable que lograba enormes cantidades de dinero a costa de la dignidad de humildes mujeres (y uno que otro homosexual) que vendían a sus cuerpos a cualquier degenerado.
Una noche cuando salía de trabajar me encontré con una antigua alumna mía y le pregunté cuál era su oficio a esas horas de la noche en los alrededores del estadio Morazán. Espergencia me contestó que era trabajadora del sexo y acto seguido me relató una camándula de atrocidades que sufría en tan terrible “trabajo“. No cabe duda que mi ex pupila hacía una actividad totalmente alejada de la moralidad y difícilmente era feliz la pobre.
El sistema capitalista encierra relaciones de compra-venta, oferta y demanda y se introduce en cualquier sitio para sacar provecho económico. No quiero decir con esto que la prostitución apareció con el capitalismo. No. La fornicación remunerada es tan antigua como el humano mismo. Pero sí es cierto que con este sistema económico los lenocinios, los alcahuetes  y las rameras se incrementaron y hasta este día no ha terminado, más bien se continúa fomentado a través de la pornografía. Es importante aclarar que este “trabajo” no es privativo de las mujeres, también hay prostitutos (que no necesariamente son manfloritas) pero con tratos diferentes a los de las damas por la misma naturaleza débil de éstas.
Pero para hacer menos ofensiva la expresión relativa a la actividad sexual retribuida ahora se les llama a trabajadoras del sexo a quienes la ejercen (nunca he escuhado hablar de trabajadores del sexo). No estoy en contra del disimulo expresivo, porque de cualquier manera eufemiza a tan desagradable y triste quehacer; pero sí me llama la atención que en la práctica aceptemos que vender sexo sea en verdad un trabajo“. Un trabajo dignifica a quien lo hace y dudo que la pobre Espergencia se sienta persona digna y moral. Estoy seguro que para aquella mujer su ocupación en vez de un trabajo es un verdadero tripallium. Y Quintacampana como desconoce totalmente el sentido de moralidad y dignidad está perdido como ser humano.
En un periódico leí un titular encabezado por la industria del secuestro. (Por lo menos en las cámaras de comercio e industrias no creo que tengan membresía las compañías de secuestradores). Los principales significados de industria son:  Conjunto de operaciones destinadas a la obtención, transformación y transporte de materias primas. Conjunto de este tipo de instalaciones que comparten alguna característica, especialmente cuando pertenecen al mismo ramo.
Las cámaras hablan de industria y comercio. Una fabrica de cemento, por ejemplo, es una industria; una tienda de ropa o un banco son comercios. Pero, qué diablos tiene que ver una industria con el temible secuestro. Diré que nada. pero, ¿por qué se dice entonces industria del secuestro? Veamos entonces:
Hemos analizado que los usos metafóricos encierran ciertos valores estilísticos libres y hasta un tanto difíciles de censurar, porque son parte de la voluntad de expresión propia. En este caso, industria del secuestro, se emplea a modo de extensión de lo que constituye una actividad o negocio de lo que un grupo o sector de personas vive o se enriquece, claro, como delincuentes, por lo que de manera un tanto irónica, sarcástica se hace referencia a una especie de actividad organizada, esto es, como algo ajeno a la mera improvisación delictiva aislada. Dicho más fácil, se trata de marcar una burla a esa actividad criminal. El problema se presenta cuando lentamente este sintagma llega a tomarse en sentido literaral, directo y objetivo y lo consideramos como una verdadera industria, algo que no es sino un abominable crimen, y es entonces cuando caemos en la apología al delito.

¿Murió CALCINADO o se calcinó?

Sábado
Mar 14,2009

De los sustantivos surge gran cantidad de verbos, y de los verbos proceden muchos sustantivos. Es una dinámica inevitable de la lengua. Hay miles y miles de verbos que nunca los hemos escuchado; otros, apenas los vemos en libros extraños y por eso es que se nos hace difícil conjugarlos. Podríamos decir que lo más fácil es que busquemos un sinónimo cuando no sepamos conjugar un verbo, pero esto ayudaría a  empobrecer la lengua.

Los invasores asolaron todo cuanto encontraron. El pueblo quedó asolado. Estas dos expresiones tienen asolar como verbo nuclear. Asolar ( del latín assolares: derribar) es destruir, arruinar, arrasar. Pero hay otro asolar derivado de sol, cuyo significado es: dicho del calor, de una sequía, etc. Secar los campos, o echar a perder sus frutos.

Pero el asolar, derivado de assolare, es irregular y se conjuga como volar (vuela, asuela). De ahí que cuando en un barrio hay muchos mareros, éstos asuelan toda esa zona, porque la destruyen. En cambio, el asolar derivado de sol es regular y se conjuga como amar (ama, asola). Por ejemplo: los cultivos se asolan por las elevadas temperaturas.

Otros hablantes dicen indistintamente  homenajar y homenajear. Homenaje da lugar al verbo homenajear, cuya conjugación es igual que desear (yo deseo, yo homenajeo; Carmen desea, Carmen homenajea). Otro verbo incómodo es rumorar, un verbo regular, y se conjuga igual que enamorar (yo enamoro, yo rumoro; tú enamorabas, tú rumorabas). Muchos hablantes dicen eróneamente rumorear: una sandez.

En la mayor parte de los medios escritos y radiales se habló mucho de una avioneta que se estrelló hace unos días en las cercanías de El negrito, Yoro. Se observaron algunas groserías expresivas. “El piloto murió calcinado“, decían casi todas la noticias. Calcinar es abrasar algo por completo, especialmente con el fuego. Si el piloto estaba calcinado es indiscutible que estaba muerto; ni modo que alguien pueda morir dos veces. El mismo error cometen estos señores cuando dicen murió ahogado, murió electrocutado; quizá no se dan cuenta que un ahogado o un electrocutado obligatoriamente está muerto.

Cuando decimos que algo es gratis afirmamos que no vamos a pagar nada. Por consiguiente no hay nada que sea medio gratis o parcialmente gratis. Nuestros publicistas y uno que otro escribidor de noticias dicen, por ejemplo, que las operaciones que hizo la brigada fueron totalmente gratis. Otra majadería sintáctica. Y de paso le dan una preposición antojadiza a ese hermoso adverbio: dicen que fueron de gratis. Se aclara en este cuadernillo que la preposición de sobra, porque simplemente se dice gratis; esta aumento preposicional lo propicia el cruce gratis con de balde que significan la misma cosa.

Pero los grandes escritores también cometen su errores (porque sólo hierran los que hacen algo) de vez en cuando y en ocasiones a sus correctores se les escapa uno que otro gazapo. En un texto del segundo capítulo de la primera parte de La ciudad y los perros  de Mario Vargas Llosa dice: Se abre la puerta del baño. Alberto ve la cara pálida del Esclavo: las literas lo degollan a medida que avanza“. El verbo degollar es irregular y se conjuga igual que contar. En este ejemplo lo correcto es lo degüellan. Porque Vargas Llosa - un grande de las letras españolas - o sus correctores de estilo hayan escrito mal ese verbo no significa que los tenemos que imitar, pues ellos, igual que cualquier otro ser humano, también se equivocan. 

Socializamos sin saber qué es SOCIALIZAR

Viernes
Mar 6,2009

Somos tremendos para inventar palabras o para ponerlas en nuestro código muchas veces sin saber qué significan. Lo que importa es que esas palabrejas están de moda y no queremos quedarnos atrás o nos molesta seguir con nuestra lengua porque los ringorrangos de otros códigos nos identifican como más urbanizados.

En los últimos días nuestro Presidente ha creado unas comisiones con no sé qué objetivos, pero ya las ha formado. Hay una que se llama comisión de socialización de la crisis. Es posible que con eso de socializar lo que se busca sea transferir al Estado, o a otro órgano colectivo, las propiedades, industrias, etc., particulares.  Pero miro que no hay relación entre las crisis y ese rimbombante vocablo. ¡Caramba!, será que los asesores de estilo de nuestro mandatario son tan pobres en semántica que no conocen el concepto de socialización (que también es promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona). Intuyo que nuestros filólogos oficiales al emplear socialización más se estén refiriendo a concertación, que son dos sustantivos distintos. Es cierto que este significante (erróneamente) ya se está empleando en muchas partes de América, pero eso no es suficiente para que nosotros continuemos con el atropello del español. Ya hemos dicho que socializar no es sinónimo de concertar ni de .

Los trabajadores de la palabra debemos estar muy atentos en nuestra labor para que lo que expresemos no se preste a la confusión ni al desorden idiomático. Analicemos este ejemplo:“El director del Fondo Monetario Internacional sostuvo una reunión con los presidentes de los Bancos Centrales de Centroamérica“, decía un reportero en un medio radial. Para el receptor común no hay problema cuando interpreta este mensaje, pero si lo lee detenidamente se dará cuenta que sostener nada tiene que ver en ese texto. Yo sostengo una caja pesada, sostengo mis ideas, sostengo a mi familia; pero jamás puedo  sostener una reunión, sí puedo tener una reunión. Sostener es mantener algo firme, prestar apoyo, ayudar dar a alguien con lo necesario para su manutención, sustentar o defender una proposición.: Y aquellos señores no defendieron ni sustentaron una reunión, sencillamente la tuvieron, la realizaron, se llevó a cabo.

“La obra se concretizó y ya los niños tendrán una escuela con todo lo ncecesario. El Pery y Tyson concretizaron dos goles”. Lo concreto es lo captado por cualquiera de los sentidos básicos del ser humano: el color, la luz, el sabor, el ritmo. Todo esto se antepone a lo abstracto: el amor, el odio, la alegría. Sería más facil decir, entonces, que “la obra se cumplió y los niños ya tienen una escuela con todo lo necesario; o que el Pery y Tyson anotaron dos goles”. Concretar ha dado lugar a concretizar que,  entre otras acepciones, no es más que reducir a lo más esencial y seguro la materia sobre la que se habla o escribe. Por consiguiente, los dos ejemplos anteriores no tienen razón de admitir este verbo, pero lo leemos a cada rato.  El verbo concretar tiene muchos usos lógicos y son tan fácil de manejarlos, que no representan quijoterías.

Cándido Alvarado

Maestro de Educación Primaria, profesor de Educación Media con la especialidad en Letras y licenciado en Letras con orientación en Lingüística. Es corrector de estilo periodístico y editorial.

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