Hace muchos años yo escuchaba que casi todos los profesores eran empíricos. Supe que a estos educadores se les llamaba así porque no tenían la titulación para ejercer tan noble e importante trabajo. En mi antañona escuela Miguel Paz Barahona, de El Mochito, Santa Bárbara, hubo varios docentes sin formación docente que eran excelentes educadores, aunque no así en lo científico.

Veamos qué es empirismo: Sistema filosófico basado fundamentalmente en los datos de la experiencia. Conocimiento que se origina desde la experiencia. Yo trabajé veinte años como profesor de español, pero esto no siempre significa que esos años son de experiencia porque ésta implica experimentar y esto es algo más que repetir: es hacer operaciones destinadas a descubrir, comprobar o demostrar determinados fenómenos o principios científicos. La mayor parte de este tiempo que trabajé como docente fue de práctica. No obstante, el concepto de profesor empírico tiene su razón de ser visto como aquel profesional que sin haber ido a una escuela normal ha trabajado tanto que se ha imbuido de toda una pedagogía surgida en ese mundo de lo autodidáctico e inconscientemente experimental.

Pero no siempre sucede así. Waldina Oseguera trabajó más de veinte años como auxiliar de enfermería en el hospital de El Mochito y nunca fue capaz de hacer una operación de apéndice; pero el doctor Larios en su primer semana de trabajo la hizo sin ningún problema: era médico graduado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y tenía los instrumentos académicos y científicos para esa tarea, algo que Waldina desconocía.

En el siglo XVII casi no había maestros en Europa y se hacía uso de calígrafos, preceptores y quizá institutrices (claro que remunerados por el interesado y no por los gobiernos) casi siempre muy ineptos; empero, siempre hubo profesores excepcionales en varios campos, por ejemplo el alemán Wolfang Ratke que inició nuevos métodos para enseñar la lengua vernácula y algunas clásicas. Con el tiempo fueron apareciendo las escuelas normales, con nuevas técnicas educativas basadas en teorías de connotados pedagogos como Jan Komensky (Comenio), Jean Jacuqes Roseeau, Johann Pestalozzi, John Dewey. Jean Baptiste de La Salle, fundador del Instituto de los Hermanos de las Esuelas Cristianas, en 1685 estableció en Francia un seminario para profesores. La salle es considerado un pionero de la educación sistemática.

Como vemos, la educación ha ido en ascendencia y cada día es mejor. En mi tiempo (le aclaro a mi lector Rubén que él está en la razón: tengo cincuenta y cinco años, no ochenta) se usaba la regla de cálculo, ahora son las sofisticadas calculadoras; antes los apuntes que dictaba el maestro los hacíamos en el cuaderno, ahora escribimos en la laptop o en la palm. Antes resolvíamos las tareas con el apoyo de los libros y era casi un sueño ir a la biblioteca del colegio (porque no había), ahora tenemos Internet.

Para graduarse de maestro de educación primaria, aquí en Honduras, sólo se necesita el ciclo común y tres años de educación magisterial; el título es a nivel secundario. A estas alturas del tiempo, un educador así ya no responde a las necesidades del desarrollo tecnológico y científico de la sociedad. Este educador viene con una base muy endeble e incongruente con la realidad actual; está comprobado que en la gran mayoría los maestros no sabemos leer ni escribir al egresar de la escuela normal. hay que ver qué se hace entonces.

En el gobierno de Ricardo Maduro se quiso implementar la idea de formar profesionales de educación primaria a nivel universitario, un proyecto monumental, grandioso (por lo menos en apariencia). Faltaba saber cómo estaría enfocada y consolidada la estructura curricular de los nuevos lienciados en educación primaria. Pero ipso facto los dirigentes magisteriales dieron el grito al cielo al decir que se les estaba quitando la oportunidad a los pobres de poder tener una formación secundaria y luego trabajar. Por supuesto que ésta no era la causa de tal disconformidad.

Es posible que la propuesta de aquel Gobierno (que contaba con un ministro de Educación bastante conflictivo) adoleciera de una serie de fallas, pero era una alternativa de mejorar la educación básica. Pero al final todo quedó en simple idea.

He escuchado que un colegio o sindicato magisterial hondureño ha planteado profesionalizar a una serie de docentes en servicio con títulos diferentes al de maestro de educación (peritos mercantiles, bachilleres en ciencias y letras, secretarias, ingenieros, abogados). Profesionalizar (en nuestro medio) es tomar talleres breves, pequeños seminarios generalmente a fin del año lectivo; pero jamás concurrir por lo menos un par de años en persona a una institución educativa. Si en tres años de educación presencial no se logra formar un educador con un perfil adecuado, qué se podría esperar de aquel que va por unas semanas cada año: nada. como reza el dicho: Zapatero a tus zapatos.

Los románticos dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Ésa es sólo una opinión -hasta cierto punto zafia-, un parecer, no un ser. Otros alegan que la educación de antes era mejor que la actual. De ninguna manera esto último es cierto: ahora hay más posibilidades técnicas, mejores apoyos didáctico-pedagógicos. El problema va más allá de la llana interpretación: ahora hay más distractores tanto para el discente como para el docente; éste ya no lee ni se actualiza lo suficiente por la serie de compromisos que le exige la vida moderna: muchos hemos trabajado hasta en tres instituciones a la vez, más por necesidad pecuniaria que por vocación. Y de paso el educando se olvidó de los libros y de la pluma porque en cualquier apartado rincón del país hay un cibercafé (que el estudiante lo utiliza sobre todo para jugar y ver pornografía) donde el muchacho va a medio leer lo que le ha pedido su maestro, luego Ctrl C + Ctrl V +Ctrl P y ya. ¡Qué diablos va a aprender ese muchacho!. No es tanto la culpa de los maestros ni de los padres o del estudiante, el del sistema educativo que deambula con mentalidad sidérea.

Esos inimaginables progresos que se observan cada día son pautas, por ejemplo, que hacen imposible negar que hora la educación tiene mejores y grandes posibilidades prácticas y teóricas que potencian profesionales en verdad completos. Somos nosotros los que tenemos que cambiar de actitud y aprender a aprender conjuntar esos instrumentos teóricos con la práctica.