Siempre estamos teniendo inconvenientes con las confusas preposiciones y parece que no queremos mejorar, las mezclamos sin detectar las fallas. No es lo mismo cheque a nombre de Juan que cheque en nombre de Juan, trabajo por ti que trabajo para ti, compre una camisa a Saúl que compre una camisa para Saúl. A, en, por y para son morfemas con usos específicos.
Barack Obama es senador júnior del Congreso de Estados Unidos en representación de llinois. En ese septentrional  país senador es sinónimo de diputado. ¿De dónde se origina la palabra diputado? Viene de diputar que es  ”destinar, señalar o elegir a alguien para algún trabajo o ministerio” o también  elegir a uno o más individuos para que representen a otros en determinado acto o entidad. Nosotros elegimos a lo diputados para que nos representen en el Congreso Nacional, no al Congreso Nacional. Por consiguiente es “DIPUTADOS DEL CONGRESO NACIONAL o DIPUTADOS EN EL CONGRESO NACIONAL”, no “diputados al Congreso Nacional”.
Hablando de Barack Obama, dicen sus biógrafos que es el quinto senador “afroamericano” en el Senado de Estados Unidos. También leí por ahí que el republicano Mel Martínez se proclamó ganador del disputado escaño del Senado por Florida, lo que lo convirtió en el primer “cubanoamericano” en llegar a la Cámara Alta; ¡o sea que Cuba no está en América!. Tuvo alguna Razón el señor Eduardo Galeano al decir ”Por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos, aunque los haitianos y los cubanos ya habían asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes que los peregrinos del Mayflower se establecieran en las costas de Plymouth” (La venas abiertas de América Latina). No señores, el “american” es gentilicio de estadounidense, PERO EN INGLÉS. Para los hispanohablantes todo lo que proceda de Estados Unidos es “estadounidense” y no “americano ni norteamericano”. En inglés es american embassy, pero en español es embajada estadounidense o embajada de los Estados Unidos. Habrase visto semejante ofensa etnolingüística que se habla se fútbol americano. Este violento deporte no debería llamarse fútbol porque en la mayor parte del juego no se emplean los pies, sino las manos. Pero si en verdad queremos llamarlo así, nuestra traducción es fútbol estadounidense, nada nos cuesta. El colmo es que el tercermundista balompié es conocido en el angloámbito como soccer, algo muy alejado de la etimología inglesa del fútbol “español”.
“Ya socializamos el proyecto”, decía el director de un colegio adonde trabajé. Parece que mi líder laboral quería decir que ya había compartido o consensuado el proyecto. Socializar es promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona (DRAE). Nada tiene que ver este concepto con lo que ahora se acostumbra. No obstante, por la fuerza colectiva, socializar pronto significará “ponerse de acuerdo, consensuar algo”; por ahora sólo es una floritura verbal del ampuloso emisor.

Dice don Otto Aramis Martínez, un excelente profesor de español ya en retiro, que aquí gran parte de personas se han vuelto jugadoras porque todas “apuestan”. Claro que apostar significa pactar con otro que quien tenga razón en una discusión, obtenga la victoria o acierte el resultado de un juego o contienda deportiva gana algo convenido, especialmente una cantidad de dinero:Te apuesto mil lempiras a que Honduras le gana a Canadá.
Pero hace unos días escuchaba en un programa radial a un famoso dirigente magisterial que hablaba sobre su lucha por la educación pública. En todo momento siempre se refirió a los problemas frecuentes que hay en este importante sector de la sociedad. Nunca habló de confiar en la educación oficial, siempre fue de dar apoyo. En ese sentido, el gremialista abundó con el “estamos apostando por la educación pública” y encima reincidió con tan equivocado verbo. Para aclaración de las dudas, he aquí algunos conceptos de APOSTAR sacados del Diccionario Panhispánico de Dudas:
1. Dar por cierto algo.  “Chavez optó por callarse la boca. No podía apostar que el rey Juan carlos aceptaría aquellas imprudencias”.

2. Manifestar confianza u optar por alguien o algo. En este caso, es intransitivo y se construye con un complemento precedido de por o, más raramente, a, ejemplo: Rueda apostó por sus jugadores en esta contienda;  o sea que el técnico colombiano confió en sus pupilos.Toda mi vida he apostado a esos valores (siempre he optado por esos valores). El complemento puede ser una oración subordinada introducida por que: «Muy pocos apostaban por que los “burritos” ganarían el partido; en ese caso es incorrecto escribir porque, en una sola palabra. En este último ejemplo está claramente empleado el verbo apostar: “muy pocos tendrían confianza en que los “burritos” ganarían el partido. No insistamos en cambiar significados a los significantes (a las palabras).