Archivo para Septiembre, 2008

¿El Alba o la Alba?

Sábado
Septiembre 27,2008

La costumbre hace ley, dicen los que no quieren adapatarse a los preceptos legales. Es posible que la costumbre se convierta en ley; pero mientras tanto tenemos que enmarcarnos en lo que dicta la sociedad ordenada jurídicamente. Es indudable que las palabras (que no responden a normas jurídicas, sino a leyes naturales) y sus movimientos sintácticos surgen por las necesidades de los usuarios. Se imagina usted lo tedioso qu sería pedirle al vendedor un pequeño circuito integrado que realiza numerosas funciones en ordenadores y dispositivos electrónicos, para ponerlo en sus teléfono celular. Esto sería tremendo, es más fácil decir chip. U ordenarle al mesero que nos traiga una torta chata, hecha con harina de trigo amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes como anchoas, aceitunas, etc. Es más práctico decir pizza. También sería molesto preguntar por el precio del conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora. Mejor preguntar por el hardware. Claro que lo correcto sería buscar significantes castellanos, pero el chip, la pizza y el hardware no nacieron en comunidades de habla hispana, no las teníamos en nuestro corpus lingüístico; por tanto, tenemos que adaptarnos a esos significantes, porque después de todo son voces que han agrandado y enriquecido el lexico del castellano.

Pero lo tonto, lo chocante es sustituir palabras existentes por inmigrantes innecesarios. Ahora se está estilando en la nota frívola periodística la fastuosa socialite. Socialité es un neologismo estadounidense (recogido y deformado del francés) por el que se refiere a una persona de la clase acomodada, generalmente de sexo femenino, que participa en actividades benéficas, obras de caridad, encuentros y otros eventos de esa índole. No es un neologismo de primera mano en el castellano, que conste; el problema es que ni siquiera está bien empleado el nuevo huésped, pues parece que nuestros cronistas sociales lo dirigen sobre todo a esa señoras más famosas por su elegante y despilfarrada vida social que por las bondades de sus proyectos humanos. Son socialités las hijas de ex presidentes de la República, de reputados ministros del Gobierno, pero nunca una ex miss Honduras, un humilde profesor universitario de un desapercibido científico o artista . No hay necesidad de marcar con esta tontería a una “famosa”, esto más bien lo que hace es sentirnos avergonzados de nuestra lengua original.

En esas notas de la superficialidad mediática también observo términos como fashionista, fashion week. Una persona seria sabrá que este chorro de gringadas lo que provoca no es sino llamar la atención del vacío intelectual de un sector de lectoras, o lectores, con cultura un tanto ligera. Y no sólo atraen el interés esas incursiones boreales, también aquellas zonas del mediodía nos invaden con las telenovelas; ya escuchamos y leemos palabras como zaperoco (desorden, alboroto) una voz coloquial nada nuestra, pero que ya la está usando la coloquialidad periodística local. De cualquier manera no es nada bueno que la costumbre se convierta en ley en este caso, como en tantos otros.

Y hablando de costumbre, sabemos que todo sustantivo que comienza con a tónica se actualiza con el determinante el, esto es para evitar la cacofonía. Decimos el hacha, el ama, el agua porque estas voces comienzan con a acentuada (no necesariamente tildada). Hay una sigla muy famosas en el ámbito comercial internacional, aunque muchos consideran que también incluye aspectos políticos: el Alca. Alca significa área de libre comercio de las Américas. Verá usted, amigo lector que el núcleo (área) de este sintagma nominal empieza con á, es evidente que se actualizará con el. Por otro lado andan con el Alba, que en principio es el acrónimo de Alternativa Bolivariana para las Américas. Alternativa no comienza con a acentuada, pues la intensidad tonal de esta palabra está la sílaba ti, por consiguiente se actualiza con la, la alternativa. Usted jamás diría el Alternativa Bolivariana de las Américas. Ahora bien, si el señor Hugo Rafael Chávez Frías desea identicar su proyecto con la primera luz del día antes de salir el Sol, o con vestidura o túnica de lienzo blanco que los sacerdotes, diáconos y subdiáconos se ponen sobre el hábito y el amito para celebrar los oficios divinos; es decir, con los conceptos de alba, entonces será el alba, así, en minúscula. Pero a todas luces se sabe que ese caballero (quizá por medio de sus asesores) lo que hizo fue un acrónico, acrónico con algunas deformaciones porque ahora dicen Alternativa Bolivariana para los pueblos de América. Es natural que por costumbre los hablantes confundan el Alba (de amanecer) con la Alba (de Alternativa Bov….). Pero también es natural que debemos hacer las aclaraciones y no seguir como mi amigo Inocente, que va donde va toda la gente. Seamos auténticos con nuestros usos verbales y no repitamos tonterías sólo porque otros equivocadamente lo hacen.

Educación, religión y valores

Lunes
Septiembre 15,2008

Se presume que donde no hay educación hay barbarie. Se supone que si hay escuelas no hay cabida para la ignorancia. El berzota muchas veces no actúa por maldad, sino porque ha sido incapaz de establecer una linea entre lo bueno y lo malo. Es aquí donde la educación tiene una participación muy importante porque abre tantas posibilidades de discernimiento. Un ejemplo se da en Chile, Uruguay y Argentina, países con niveles educativos muy elevados donde no es nada extraño que miles de conductores del transporte colectivo tengan estudios universitarios y a la vez se desempeñen en sus profesiones académicas. Éstas son naciones del tercer mundo, pero con mejores posibilidades de estudios que nosotros: muy buenas escuelas y universidades y mayores oportunidades de acceso.

Aquí en Honduras exigimos demasiado de nuestros taxistas y buseros. Estos señores, no todos, pero sí la mayoría, son sui generis: rebasan a quien sea, se cruzan los semáforos en rojo, no guardan las distancias con otros vehículos, se meten en contravía en los bulevares, son incapaces de cederle el paso a un anciano o a una mujer que carga un niño, en fin. Son así porque una gran parte carece de educación y su perfil está estereotipado de tal forma que aun el hombre con formación universitaria se apropia de ese “formato” personal cuando por cualquier circunstancia le toca trabajar en este sector del transporte. Es cierto que todo grupo social es absorbente y (si no tiene una conciencia definida) sus miembros toman las características de la generalidad.

En San Pedro Sula hay una gran cantidad de escuelas, desde el nivel preescolar hasta el superior. En cada barrio es fácil encontrar un centro educativo. Cada año surgen más colegios y ya va en ese mismo camino la creación de universidades, se están acercando a la decena entre privadas y estatales. Por supuesto que esto es muy, pero muy bueno. Asimismo, ya no es extraño ver a cualquier niño que hable inglés porque la educación bilingue (a pesar de sus marcadas deficiencias, hacen mucho en beneficio de la educación) está muy difundida en esta ciudad y en el resto del país.

La religión también es un medio de formación. En las iglesias se enseñan valores por medio de La Biblia. Es interesante ver que los templos siempre mantienen fieles en sus cultos. También es interesante saber que la Iglesia Católica aquí (como en tantos otros países) sostiene y apoya instituciones educativas de indiscutible calidad, unas de paga y otras gratis. Los protestantes también tienen lo propio en estas tareas: administran escuelas, colegios y universidades y casi todos con excelente calidad.

No hay razón entonces para pensar que gran parte de nuestra gente sea tan carente de respeto, tan pobre culturalmente y atrasada en el ámbito científico y ético porque no tegamos escuelas ni iglesias. Tenemos los accesos para llegar a ser críticos del entorno, para admirar lo bueno, para discriminar lo prosaico de lo sublime y no caer en lo desopilante ante nuestros vecinos.

No hay excusa. Desafortanadamente sí hay un pretexto: un buen sector de la eduación anda en manos de personas que lo que yo sé de coreano es lo que ellas conocen de educación: nada. Por experiencia propia sé que no hay absolutamente ninguna rigidez en el control gubernamental sobre las escuelas privadas (y casi nada en las oficiales). Muchas de estas empresas educativas, no todas por supuesto, son verdaderos socos con aires de liceos. Es paradógico que en varios colegios bilingües su director desconoce el inglés y de paso es abogado, ingeniero, economista, no profesor. Por otra parte, abusan de sus maestros con horarios agotadores, explotan a los padres de familia con cuotas dispendiosas, pagan sueldos por debajo de lo que exige el Estatuto del Docente Hondureño. Encima de esto también he observado que en muchas de estas instituciones sus programas incluyen asignaturas estadounidenses como Social Studies, con temas exclusivamente de Estados Unidos, Math, materia en cuyos ejemplos se habla de penny, dollar and nickle, denominaciones monetarias que nada tienen que ver con nuestra realidad. Aunque también llevan Cívica, Estudios Sociales y otras clases de nuestros programas oficiales, que deberían ser en inglés si en verdad desean que los muchachos manejen una doble cultura. Por aquello de estar en sintonía con los “blancos” celebran Thanksgiving y la Easter, una especie de Semana Santa diferente a la nuestra. Todo esto en algún momento podría desfigurar la identidad del discente, del educando.

Lo mismo sucede con las iglesias. Muchas de estas instituciones, aparte de lo religioso son ejemplos de desarrollo cultural y científico, de moralidad y ética. Pero aquí, con sus tantas excepciones, también aparecen casos donde los líderes no siempre poseen las bases mínimas de la hermenéutica para leer e interpretar los textos bíblicos y, a veces sin saberlo, en vez de construir un verdadero hombre más bien lo deforman. He visto religiosos que apenas saben leer deletreando y está claro que por buenas intenciones que tengan, su competencia no llena las expectativas de su feligresía.

Hasta qué punto una religiosa mal dirigida puede dañar al ser humano que ahora están apareciendo “predicadores” con un desfile de falacias y argucias haciéndoles creer a sus seguidores que con sólo apoyar económicamente a la obra están listos para lograr lo que quieran, sobre todo amor y una verdadera estabilidad económica, que es lo que más buscan la gente. Muchos papanatas toman esto como verdades categóricas, indiscutibles. También pululan por ahí los “parapsicólogos, mentalistas, quiromáticos”, charlatanes, embaucadores que acaparan espacios radiales y de televisión para esquilmar los bolsillos de humildes personas inventando piedras, aceites y una ristra de tonterías. El solo hecho de que un supuesto “nigromante, clarividente” con el campanudo título de “hermano, maestro o profesor”mencione el nombre del Creador es suficiente para que los incautos se convenzan y se persuadan de que ese sujeto les cura infinitos males o les da los instrumentos necesarios para “ganarse la lotería” o “conseguir un amor imposible”.

Como vemos, no siempre la educación y la religión son factores decisivos para el buen desarrollo cultural, moral y ético de una sociedad. Habrá que considerar quiénes, y por qué, manejan estos dos importantes cometidos de la sociedad y así establecer convenientes resultados. De lo contrario este comentario seguirá siendo siempre una más de mis quijoterías.

Lunes
Septiembre 8,2008

A José Simón Azcona le llamaban Pepín, a Ramón Ernesto Cruz, Monchito Cruz. Hay un viejo activista liberal muy conocido: Chilo Cruz. Mis coterráneos me conocen por Cando. Bien se le pudo haber llamado Josecito, Simoncito al extinto presidente Azcona, Ramoncito al efímero gobernante nacionalista o Cecilito a mi paisano liberal. Monchito es el diminutivo del hipocorístico Moncho.
Juancito, Manuelito, Anita, Ramoncito, Luisito, Marielita, son nombres en diminutivo. Pepe es un hipocorístico de José y de Pedro. Si usted se fija en Chico, Paco, Pancho, no reconocerá ningún parecido con Francisco, pues éstos son sus hipocorísticos.
Los diminutivos e hipocorísticos son considerados como nombres propios y por supuesto se inician con mayúscula. Es natural, entonces, que no tienen que ir entrecomillados. En inglés, para el caso, Bill es el hipocorísitico de William y nunca usted vio escrito “Bill” Clinton. Lo mismo pasa en español, hay nombres que se modifican: Paco Medina es un cantautor de los más recordados en Ho
nduras y estoy seguro que su nombre no era ése, era Francisco.

Tampoco se puede decir que los hipocorísticos y los diminutivos son apodos. Nuestra crónica de sucesos a menudo anota casos como: “Fulano de tal, alias ‘Tito’, se entregó a la Policía y luego vemos que este individuo se llama Héctor; es ovio que Tito no es ningún apodo sino su hipocorístico. En conclusión, Mel no es apodo, es el hipocorístico de Manuel, va con inicial mayúscula y sin comillas.
Somos muy creativos y ahora se ha puesto muy en moda un verbo: agendar. Cuando era niño y me invitaban a las sesiones de un equpo de fútbol del barrio, “Éstos son los puntos de la agenda“, anunciaba don Rafael Merlo. Rápido yo intuía que era la lista de los temas que se iban a tratar en la reunión. Ahora, como todo el mundo anda tan “programado”, están las agendas electrónicas que hacen ese mismo trabajo y si es posible con mayor precisión. Pero ya comienza a dar vida el novísimo agendar. “Este proyecto no está agendado en el actual presupuesto”. Qué dificultad hay al decir que “ese proyecto no está programado o previsto en el actual presupuesto”. Agendar es un verbo inexistente e innecesario en español, ya tenemos “programar”. Dejémonos de culteranismos.
Ahora también hablamos de clonar tarjetas de crédito, chips de teléfonos celulares; se clonan” úmeros de taxis. ¿No será más directo decir que se falsifican todas esas cosas?. Si ando un taxi con el mismo número de registro de otro, está claro que hay una falsicación o alterarcion de documentos públicos. Pienso que este verbo es de uso exclusivo en las ciencias naturales. La RAE dice que clon es el conjunto de células u organismos genéticamente idénticos, originado por reproducción asexual a partir de una única célula u organismo o por división artificial de estados embrionarios iniciales. Luego, clonar es producir clones. Nada tiene que ver con la falsificación.
Otro problema un tanto tedioso es el de los gentilicios. No hay una regla específica que defina exactamente cómo se les lamará a los habitantes de determinado lugar. Ahora que estamos con la emoción de Concacaf rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010 pasamos pendientes de los canadienses, costarricenses, haitianos, cubanos, surinamenses. Éstos son los gentilicios de esos países, (en todo caso en español). Por nada del mundo debemos creer que los ciudadanos chinos se nombran a sí mismos con ese adjetivo, ni siquiera China se llama así en su idioma original: Zhongghuó es el nombre de la nación más poblada del mundo (claro, para ellos). Como nosotros lo que tratamos de saber son los gentilicios traducidos, lo mejor es emplear el derivado del exónimos de los países. No olvidemos que el exónimo de Zhogghuó es China, el de London es Londres, el de Deutscland es Alemania, el de New York es Nueva York. Luego decimos chinos, londinenses, alemanes, neoyorquinos. El gentilicio de United States es american, pero el de Estados Unidos, en español, es estadounidense. Sin embargo, el gentilicio de Jamaica alterna con jamaicano y jamaiquino, los dos son válidos. Estos adjetivos no siguen una norma gramatical, cada lugar se apropia de su gentilicio y lo acomoda según sus intereses. Se imagina usted lo incómodo que resultaría el gentilicio de Puerto Corés considerando todo ese nombre, o Tegucigalpa, es mucho más fácil decir porteños y capitalinos.

La música, la lengua y el consumismo

Lunes
Septiembre 1,2008

El hombre, por su naturaleza creativa, tuvo que aprender a hablar para zafarse del contexto animal irracional. Articuló palabras y formó mensajes para establecer comunicación. Millones de años después supo escribir (se cree que la escritura apareció hace unos cinco mil años), algo que lo elevó muy por encima de lo imaginado.

Parece que en la comunidad primitiva no hubo propiedad privada tal vez por la abundancia de alimentos y la poca gente que había. Pero tras de que surge la propiedad privada, la sociedad se divide en clases y va acompañada de diferentes sistemas políticos y económicos. El feudalismo sucede a la comunidad primitiva por muchos siglos. Pero desde princiopios del segundo milenio de nuestra era, el sistema feudal se va perdiendo para darle lugar al actual, al capitalismo. El Capitalismo tiene sus caracterrísticas esenciales (debo aclararles que no sé nada de Historia,de Ciencias Políticas ni nada de economía. Lo que anoto es producto de investigaciones) y una de ellas es la libertad de iniciativa privada para desarrollar actividades económicas. Conforme a esto es válido todo lo que lleve al consumismo para mantener este modelo político y económico.

Pero, qué tiene que ver esto con la palabra. Mucho. La expresión oral o escrita es la primera herramienta más poderosa para darle vida y soporte a cualquier sistema social. Y encima de esto lo iconográfico y la música también aportan una ayuda fundamental. Las bebidas gaseosas transnacionales jamás habrían triunfado sin un verdadero apoyo publicitario que va acompañado de hermosas figuras humanas, cantantes, futbolistas, en fin. Lo mismo se da con las comidas rápidas (que tantos daños provocan en las personas) que nunca “quiebran”, pues atraen y muchas veces mantienen una multitud de consumidores a pura publicidad. Este modo de producción nos inventa hambres ficticias con solo “oler” las hamburguesas o las pizzas en los anuncios televisivos o saborearlas cuando las vemos en las vallas que abundan en la ciudad (valgan las sinestesias en estos ejemplos).

No es lo mismo anunciar un bebida alcohólica que la venta de una casa. Tampoco es similar el comercial que se hace para una panadería que el de un hospital. En todo caso hay formas específicas para llamar la atención del potencial cliente. Cuando leemos o escuchamos sobre las matrículas en los colegios, escuelas y universidades notamos que se hace un verdadero derroche de mercadotecnia - a veces en una forma muy empírica, pero sugestivo-, igual hacen los brujos, charlatanes y curanderos. Todos quieren vender su producto y sacarle el máximo provecho.

Pero si usted escucha un comercial con fondo “musical” reguetonero de un hospital, es muy seguro que la imagen que tiene de ese centro de salud se pone en precario. O cuando mira y escucha mensajes “cristianos” en la televisión y a la vez lee, en la parte inferior de la pantalla, los números de las cuentas bancarias en moneda local o en dólares de pronto su percepción es otra: me quieren quitar la plata; otros suponen que con poner plata en esos cultos religiosos ganarán la eternidad, todo va a depender de la capacidad de convencimiento y persuación del hablante.

Pero el colmo del “capitalismo salvaje”, como decía al anterior Sumo Pontífice, es que una alma mater privada de esta ciudad anuncia las matriculas con un fondo musical de una canción de Bee Gees (me imagino que han solicitado el respectivo permiso por los derechos de autor de esa bonita canción). Por lo general a nuestros estudiantes poco o nada les importa la calidad academica de sus casas de estudio y con ese anzuelito fácilmente los empresarios de la educación le retuercen la mente al indolente educando para que llegue a “estudiar” . Un estudiante o un padre de familia con un ápice de sentido común no le tomaría ninguna formalidad a esos “templos del saber”. Pero estos comerciantes saben llegar al destino donde los muchachos tienen sus puntos débiles. Qué tiene que ver una pieza de “rock” con la tarea científica, absolutamente nada. Pero la juventud es sensible a percibir cualquier tontería que se la envuelvan en papel brillante. Por nada del mundo usted creería que prestigiosas universidades como UCLA de California, LSU de Baton Rudge, Georgetown de Washington o La Pontificia de Salamanca vendan su oferta educativa con ese tipo de publicidad tan mediocre, pobre y vacía.

A principios de este año, 2008, en una radioemisora salía el anuncio de un colegio secundario de aquí, de San Pedro Sula, ahí con voces tiernas y frescas se invitaba a los posibles alumnos para que ingresaran al instituto tal, “que es tu cole“, decía una parte del anuncio. En este caso además de la informalidad aparece una ingratitud: mutilan la palabra colegio. Percibí que los catedráticos de español de ese instituto se habrían de haber sentido avergonzados al observar tan terrible humillación al idioma.

Mi quijotería en esta ocasión va orientada a buscar que no se juegue con la ignorancia de tantos jóvenes que por miedo o problemas de autoestima no se enfrentan a los centros de estudios serios. Hay instituciones privadas y estatales en todos los niveles que merecen sumo respeto por la calidad académica y científica con que tratan el quehacer educativo; pero también hay otras que basadas en una envolvente publicidad cargada de imágenes - figura, representación, semejanza y apariencia de algo - su único objetivo es el lucro sin poner atención de lo que están vendiendo. Dejémosnos de musiquerías y sepamos seleccionar lo que queremos “comprar”.