Archivo para Agosto, 2008

Domingo
Agosto 24,2008

La lengua en su estructura profunda es una cosa y cuando ya se actualiza en la superficialidad es muy diferente. Cada palabra tiene uno o más significados que en su momento dado se les da un lugar. No hay necesidad de confundir al receptor con tanto atropello de significantes y significados (palabras y conceptos).

Un profesor de inglés (menos mal que no era de español) insistía en decir semáfaro y su argumento era que esta palabra implicaba un faro. No sabía el “anglomento”r que semáforo se origina del griego sema, señal y phorus, llevar: llevar señales. Nada que ver con los del faro. Pero mi amigo Carlos concluía que siempre le entenderíamos su mensaje. Es indiscutible que le entenderíamos, el problema es que la imagen cultural y profesional de este individuo se ponía en precario y sus alumnos copiarían semejantes vulgaridades de su maestro. Como Carlos, hay miles de personas que pronuncian mal esta ( y muchas más) palabra quizá porque desconocen su verdadero significante.

Hace unos días en Estados Unidos fue ejecutado Ernesto Medellín, un condenado a muerte por las leyes de aquel país. A Medellín no lo asesinaron, le quitaron la vida siguiendo un proceso legal que duró más de diez años. Se puede decir también que a este sentenciado lo ajusticiaron porque (dicen las noticias) había cometido un delito que en las tierras de Tío Sam es pagado con la cancelación de la vida. Pero aquí hemos adquirido los verbos ajusticiar y ejecutar (que son sinónimos) con el sentido simple de matar o asesinar. Entendemos que si una persona ha cometido delitos y hacemos justicia por nuestras manos, no estamos en lo legal, sencillamente estamos cometiendo actos ilícitos igual que la persona a quien “ajusticiamos”. En consecuencia, ejecutar y ajusticiar no es matar así nomás, es liquidar a la persona siguiendo un juicio legal y no por cuenta propia de los ofendidos. Quienes ajustician o ejecutan a una persona no son asesinos ni homicidas, son verdugos.

“Acribillan a dos personas”. Nuestras notas de sucesos suelen hablar de acribillar como un equivalente de morir por balazos. Pero también dicen que fulano fue apuñalado y se recupera lentamente. Acribillar quiere decir hacer agujeros o heridas con cualquier cosa sin que obligatoriamente la persona expire. Diferente es que alguien muera acribillado (porque sucede) igual que apedreado, golpeada, envenenado. En consecuencia, acribillar no significa matar.

 No sé por qué somos tan derrochadores en  la lengua. Alguien dijo que el carro había quedado totalmente destruido. Si ese vehículo está destruido es porque ya nada quedó de él. Lo mismo pasa con una frase muy frecuente: “El doctor operó completamente gratis al paciente”, aquí ese completamente sobra porque lo gratis no es a medias, es total.

Una característica del español nuestro es el uso del futuro perifrástico. Nadie dice: “iré a la Universidad, Juan comprará un carro, Tania estudiará en una escuela privada“. Todo el mundo expresa: “Voy a ir a La Universidadad, Juan va a comprar un carro, Tania va a estudiar en una escuela privada“. Esto no tiene nada de malo, es sólo una peculiaridad del castellano nuestro; sin embargo, su frecuente uso cae en derroche de palabras.

Un lector nuestro, Chris, me pregunta la diferencia entre tomar y beber. Son sinónimos relativos porque usted puede tomar café, el desayuno, la cena, pero no puede beber el desayuno. Tomar es beber y comer, pero también es agarrar; en cambio no se puede beber el brazo de su ser querido. Para ingerir líquidos generalmente se habla de beber: “No se permiten bebidas alcohólicas” es lo que se estila anuncia; sería extraño: “No se permiten tomadas alcohólicas”.

 

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Lunes
Agosto 18,2008

Según como usted lea así será su aprendizaje. Cuando yo era un niño de primer grado leí en la pizarra las palabras extrangero y vejetal, estoy muy seguro que tales vocablos no los había escrito mi maestro Wilfredo Tinoco, sino un alumno que mal sabía un poco más que el resto de la clase. Mi imagen mental grabó aquellas palabras y las escribía así, ni más ni menos, en lo sucesivo. Los profesores me reprochaban esos “horrores” de ortografía. Mucho tiempo transcurrió para que yo marcara en mi mente que lo correcto era extranjero y vegetal. Es imposible que un ser humano llegue a dominar absolutamente la ortografía, esto es por la enorme cantidad de palabras que el individuo desconoce, quizá porque no las necesita. Pero sí es posible que tratemos de escribir correctamente las lexías de uso diario, en la escuela, en el trabajo y en las conversaciones; y sin aparecen otras que nunca hemos leído o escuchado, ipso facto debemos buscarlas en el diccionario.

En la actualidad las personas hemos entrado en un letargo verbal, ya sólo repetimos la mínima cantidad de términos y expresiones. Esto pasa porque casi no hay lectura, y gran parte de la poca que existe es por obligación escolar, no por convicción. La lectura ha pasado a “mejor vida” porque para el modernismo intelectual es más fácil, por ejemplo, ver la película El llano en llamas que leer tan importante obra de Juan Rulfo. Cualquier persona nos cuenta El amor en los tiempos del cólera, Doña Bárbara, u otra  narración famosa, porque la vio en la televisión; pero muy escasa gente joven ha leído las historias escritas de estos filmes. No es muy común ver a los muchachos que en sus mometos libres estén leyendo una novela, un poemario, o por lo menos una revista “ligth”, de esas que tratan temas frívolos. No, no hay lectura. Y a los que vemos leyendo, en su mayoría lo hacen por una exigencia curricular, porque el profesor de español les va a hacer un control de lectura de algún libro.

Es bastante extraño encontrarnos con personas que les dé por escribir. Tal vez algunos adolescentes que están viviendo la época de sus amores libres o furtivos, momentos de ensueños o por simple interés artístico, de vez en cuando nos muestran uno que otro escrito literario para que se lo revisemos. Nuestros chicos están interesados por lo superficial, por lo evasivo: ver televisión, jugar Nintendo, PSP, Game Cube. Les encanta “chatear”, algo que casi siempre practican para intercambiar comentarios vacíos. De la oquedad cultural en nuestra juventud hay una muestra, entre tantas: cuando  a esas señoritas bonitas que andan en cosas de “top model”, de “missis”, por ejemplo, se les entrevista sobre sus pasatiempos, no pasan de contestar: “ir al cine, salir con mis amigos a cenar, a bailar o a platicar”, a veces (por quitarse o impresionar al entrevistador) dicen que han leído a Pablo Cohello o a Isabel Allende. Y lo mismo pasa con tantos muchachos, sólo que en éstos destaca un poco más “hablar de fútbol”. En ambos casos la lectura y la escritura no son preferencias, se han ido no sé a qué confín.

Los medios de comunicación social son empresas mercantiles cuyo fin, está más que claro, es el lucro. No obstante, nuestros periódicos escritos colaboran para ampliar el horizonte cultural de sus receptores, tienen secciones muy interesantes, todo va a depender del lector. Pero no se puede decir lo mismo de la televisión (con sus honorables excepciones) donde es muy poco lo instructivo que está a disposición. En este medio luminoso hay enormes cantidades de información “no muy  limpia”: sexo, sexo, sexo, droga, droga, alcohol, alcohol, a través de la música, telenovelas y programas denigrantes de la moral y la dignidad. Hay algunos canales de televison, aquí en Honduras - no sé si en otros países- que en la parte inferior de la pantalla transmiten mensajes de texto cargados de vulgaridad de fondo y de forma: t kiero Mria. Sin duda alguna, estos “mensajitos” son pagados por las personas emisoras y parece que a los propietarios de esas televisoras poco o nada les importa el gran daño que le hacen a la sociedad al facilitar semejante asesinato de la lengua española y por consiguiente a la educación.

En un comercial de una compañía de telefonía móvil apareció (el 15 de agosto de 2008) el texto all tus msgs d txt stan a 1/2 d precio. La firma publicitaria que diseñó y difundió este crimen en contra del español sabe perfectamente bien lo que está haciendo: entre más ignorantes haya, mejor será para potenciar el consumismo . Es injusto que mientras el Gobierno y organizaciones particulares buscan eradicar el analfabetismo, estas “nobles” corporaciones internacionales hagan todo lo contrario: empobrecer la educación de un pueblo que hoy por hoy anda muy revestido de pauperismo cultural.

 

a.

Domingo
Agosto 3,2008

Los participios son un verdadero dolor de cabeza y casi nadie quiere participar en convenios para manejarlos con claridad. Para entrar en acción es importante saber que el verbo tiene tres posiciones impersonales: el infinitivo, que es el nombre propio del verbo, por ejemplo, amar es el nombre de amar, funciona como sustantivo. El participio es la parte más importante en las formas compuestas del verbo: Juan ha amado, tú habrías querido a María; también actúa como adjetivo: Saúl es mi hijo amado. Luego está el gerundio, éste acompaña al verbo en sus formas compuestas progresivas o en las perífrasis: Dennis está escribiendo un cuento, Tania quiere pasar platicando toda la tarde. El gerundio también funciona como adverbio: Gustavo entró gritando.

  • El participio verbal termina en -ado, -ido, son los participios regulares. Pero hay verbos que debido a su origen, a su etimología, admiten sólo el participio irregular:-to, -cho: escrito, hecho.  Y otros participios, admiten su forma  regular o la irregular; por su puesto que es aquí donde hay algo de que hablar. Manuel Zelaya Rosales fue elegido por el pueblo. Él es un presidente electo. Significa que el participio regular va cuando es verbo; cuando es adjetivo la forma es electo. Sería absurdo decir que nosotros hemos electo al alcalde. Igual sucede con expresar cuando decimos  que Jorge ha expresado sus ideas. Expreso es lo que está claro, explícito, y además es una flexión del verbo expresar en presente de indicativo: yo expreso mis sentiminetos. Cuando va orientado al verbo en su forma compuesta es “expresado”: Así lo ha expresado el oficial; si se trata del tiempo presente cabe la forma expreso: Yo me expreso en garífuna. Pero  si se trata de un  sustantivo o adjetivo es ”expreso”: Vino en carro expreso.  

Pero en el caso de imprimir, impreso es valido como verbo y como adjetivo o sustantivo. Juan ha impreso sus libros, Ramón tenía que haber imprimido más discos. Sin embargo, cuando es adjetivo o sustantivo lo correcto es impreso: No hay material impreso. Se fue en el correo como impreso y por eso pagó menos de la tarifa.

Otros verbos sólo admiten el participio irregular, independientemente de su función semántica o sintáctica. como escribir, decir, hacer: Mi hija ha escrito su biografía. Presentamos un escrito ante la dirección de la escuela.  Lo ha dicho el jefe. Habías hecho un buen papel.

Dejemos de hablar de verbos y vamos a las palabras de moda. He sabido que Satanás es el Diablo, la antítesis de la Divinidad. Qué feo sería llamarle a un perro Satanás, si este animalito es históricamente “el mejor amigo del hombre”; no obstante, hay bárbaros que sí lo hacen. Pues bien, los informadores sociales y gran cantidad de usuarios de los medios de comunicación masiva ya están rayando el verbo satanizar (atribuir a alguien, o algo, notas en extremo perversas). ¿Será que todo lo malo que hacen las referidas personas o grupos es perverso? No lo creo. Dicen sus defensores que al magisterio  lo han satanizado. Se ha satanizado a la Enee, se sataniza a Hugo Chávez, se sataniza a todo, maldito sea ese diabólico verbo. Pero nadie dice lo contrario: sacralizar. Hay verdaderas situaciones que son dignas de llamarlas así, por ejemplo las obras que hizo la Madre Teresa en verdad que deben ser sacralizadas, van más allá de lo que hace el hombre común, pero no le hemos buscado ese carismático verbo. Nadie se acuerda de sacralizar el hecho de enseñarle a leer y escribir a una persona. Hay acciones que son obligadas y por tal fin son remuneradas: manejar un camión, dar clase en una escuela, recetar una medicina, en fin, no son sacralizadas ni satanizadas. Pero otras en realidad son malísimas y por supuesto satanizadas: robar, hurtar, violar, traficar con humanos y con drogas, éstas son realidades satanizadas. Pero bien podemos decir a secas que son malas, inmorales, despectivas, pérfidas, malignas, execrables. O verbos como vilipendiar, pervertir, envilecer, inficionar.  Al ver satanizados a ciertos sectores de nuestro diario vivir, estamos pensando en que los vemos como entidades prostituidas, vilipendiadas, humilladas, pervertidas.