Desde hace unos pocos años se ha empezado con la marca diferenciadora de los seres humanos en cuanto a sexo dentro de una situación grupal. Nadie niega que hay mujeres y varones, niños y niñas, doctores y doctoras, gatos y gatas, gallos y gallinas, sapos machos y sapos hembras.
Es inobjetable que haya jefas, doctoras, arquitectas, coronelas; así como vemos profesores y profesoras, jueces y juezas, alcaldes y alcaldesas. También es comprensible que por armonía fonética haya oficios que siempre se indican en masculino, aunque también los desempeñen mujeres: piloto, soldado, cabo, sargento. Igual, nos acostumbramos a decir modista a la mujer que confecciona ropa, generalmente prendas femeninas. A los varones se les llama, y se les ha llamado siempre, sastres. (more…)
Es inexplicable por qué un gran número de comunicadores sociales se exceden tanto en la monotonía verbal, en el vacío expresivo, sin son personas que para ejercer esa actividad están obligadas a mantenerese en constante actualización sobre su quehacer. El espacio físico (también hay espacios mentales) es muy importante en los medios escritos y es por eso que las notas deben ser claras, breves y precisas (sin menoscabo de la objetividad del mensaje); pero los profesionales de la información parece que se olvidan de estas particularidades de la noticia. Manipulan palabras y conceptos y con ello lo que se logra es la confusión significativa de los lectores.
El español - como otras lenguas - posee la sinonimia dentro sus relaciones de significado, algo que da mayor amplitud de expresión al hablante y qué mejor que se haga uso adecuado de los términos equivalentes para variar y enriquecer los momentos de la lectura, la escritura y de la plática. (more…)

La rufa está liquiando y la carpeta se arruinó y yo no estoy supuesto a gastar más. Qué me habría querido decir mi amigo Jimmy allá en el Bronx, la verdad que no lo sabía y tuve que recurrir a un traductor: mi sobrino Iván (que por cierto habla y escribe un buen inglés) para ésta y un sinfín de expresiones. Estaba yo frente al spanglish, una fusión semántica y morfológica muy tangencial del español con el inglés, un fenómeno lingüístico que tiene que ser estudiado por lingüistas de primera línea; aunque ya ha sido tratado en muchas oportunidades, vale la pena retomarlo un poco. Es un asunto cultural que tiene su historia y razón de ser. Pero lo que sí está claro es que en vez de enriquecer al castellano más bien lo destruye con el mayor de los esperpentos idiomáticos. Un gringo que escucha spanglish queda fuera de base porque también su inglés se vuelve chamuscado por la zafiedad y el pauperismo educativo de miles de inmigrantes del Tercer Mundo que no conocen el inglés y no quieren sentirse segregados verbalmente por los rubios. (more…)